«Va ser muy complejo para la economía estadounidense reponerse de este impacto»
20/04/2020
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«El coronavirus va a acelerar el proceso hegemónico a nivel geopolítico de China. El desarrollo de la tecnología 5G, donde además ya tiene ventaja con respecto a su otro competidor que es EEUU, se verá incentivado», dijo a Sputnik el consultor y analista político Decio Machado.

La pandemia del COVID-19 domina desde hace meses la atención mundial, relegando a un aparente segundo plano los temas que dominaban el circuito informativo. Entre ellos la denominada Guerra Tecnológica entre EEUU y China por la supremacía en el despliegue de la tecnología 5G a nivel global.

«Estimo que no habrá una paralización del desarrollo de la tecnología 5G sino lo que veremos es que se impone la tecnología asiática», dijo el experto de origen hispano-brasileño, afincado desde hace años en Ecuador.
Según Machado, el escenario de crisis actual consolida el posicionamiento chino porque el impacto que está teniendo la pandemia en estos momentos en EEUU, «va a ser mayor que al de China, aunque Wuhan haya sido el centro de la pandemia».

Solidaridad vs. robo de barbijos

Entre enero y abril, la segunda economía y el mayor exportador e importador del planeta detuvo su producción paralizando al resto y haciendo caer estrepitosamente los mercados bursátiles.

Pero China está demostrando signos de reactivación, mientras que la mayoría de países aún tiene pronóstico reservado en cuanto al impacto sanitario, económico y social que sufrirán.
Si bien las otras grandes economías globales como las europeas y EEUU tuvieron sus primeros casos de COVID-19 en enero, la demora en tomar medidas provocó un descontrol sanitario. Por eso reina la incertidumbre a la hora de establecer cuándo se podrán levantar las medidas de aislamiento social que son las que detienen la producción, el comercio y las actividades en general.

En este contexto, la imagen internacional de Pekín es distinta que la de Washington: mientras China despliega ayuda humanitaria y médica por todo el planeta, el país gobernado por Donald Trump es acusado hasta de secuestrar insumos médicos destinados a socios estratégicos como Alemania, e impide que países como Cuba, Irán o Venezuela reciban apoyo humanitario y financiero para afrontar la pandemia.

Reacomodo en marcha

«Esto forma parte del nuevo reposicionamiento de determinados países», apuntó Machado al referirse a este fenómeno que tiene a China como referente de un nuevo estilo, que está cambiando la dinámica de las relaciones internacionales y rompiendo prejuicios históricos.

«Siempre se ha planteado sobre todo en América Latina, donde nos decían que la cooperación rusa era interesada, que la china también era una cooperación interesada», ejemplificó el entrevistado. «Sin embargo la cooperación estadounidense de la USAID se veía bajo un velo publicitario como algo que tuviera visos más humanitarios», dijo.
Se refería a la Agencia para el Desarrollo Internacional de EEUU, asociada desde su fundación en 1961 a promover desestabilizaciones y golpes de Estado en beneficio de la política exterior de Washington.

«Estamos asistiendo a un punto de inflexión sobre esa lógica. En Europa pasa exactamente igual: vemos a médicos chinos, incluso cubanos, instalados en Italia para plantear alternativas o soluciones de políticas públicas en materia de salud ante la crisis», indicó Machado.

Para el experto consultado, este cúmulo de señales sobre un cambio de rumbo están provocando «una situación de desespero desde el punto de vista político en el Gobierno norteamericano que se visualiza en algunas acciones».

Entre ellas citó una de las medidas que en crisis anteriores también adoptó la Casa Blanca para asistir a la población vulnerable: el envío de cheques de ayuda, en este caso por 1.200 dólares y para 70 millones de personas.
«Por primera vez —enfatizó Machado— esos cheques van a tener la cara del presidente. Están haciendo acciones de carácter populista (…) creo que el impacto de la crisis va a pesar sobre la percepción que existe sobre Trump y que el COVID-19 es el fin del populismo en EEUU».