Situación de calle: improvisación del gobierno y problemas conceptuales / Juan Pablo Labat
07/07/2020
https://www.m24.com.uy/wp-content/uploads/2020/07/200707-LABAT.mp3

La muerte por hipotermia de Gustavo es diferente a las otras porque hubo un fallo importante de las instituciones, mucho más importante que en todos los casos anteriores desde que se lleva registro. Esta persona murió de frió en la calle luego de no haber podido entrar a un refugio al que solicito ingreso. Además de los dispositivos del MIDES estuvieron involucrados en el hecho la Policía y la Fiscalía, quienes no tuvieron tampoco una intervención acertada.

Nunca antes había sucedido esta situación, lo corriente es que estas desgracias pasen con gente que se niega por todos los medios a ingresar a los refugios.

Esto sucede tan sólo unos días después de que el subsecretario primero y el ministro de MIDES después, se jactaran públicamente de haber hecho más por el tema situación de calle en los 100 días que llevan de gobierno que el Frente Amplio en 15 años.
Esta afirmación inicial del subsecretario refiere a la supuesta creación de 400 cupos nuevos en refugios, que con los días padecen de inflación, al igual de los bienes de consumo masivo y se transformaron en 500, y que además no fueron cupos en refugios sencillamente sino soluciones definitivas

Al respecto podría alguien sensato preguntarse a qué llamará el subsecretario soluciones definitivas y de dónde salen esos números.

Unos días antes en gran conferencia de prensa, como acostumbra a comunicar el gobierno … y su prensa, se televisó la entrega de una casa para dos personas, hasta ese momento habitantes de refugio, para comenzar su nueva vida. Esa sería una iniciativa hacia la supuesta solución definitiva, y en esa conferencia se anunciaron diez casas más para este año. Parece razonable preguntarse cuáles serán las otras 380 soluciones que supuestamente se hicieron, o si simplemente erraron el número, de igual forma que erraron los números o los contextos en que se presentan números y hechos como las sillas de ruedas de Paysandú o casi todas las noticias anteriores, tanto referidas desempeños actuales de programas como a los ejecutados por la administración anterior.

Por último presentar asuntos estructurales que demuestra a priori porqué es muy difícil que esto salga bien. En primer término el tratamiento del tema a nivel de programas para gente en calle requiere de planificación y las autoridades se rifaron ese asunto. En segundo lugar tienen un error de enfoque en el análisis que hace que la solución sea imposible o improbable.

Es muy difícil tratar esta problemática sin políticas fuertes que ataquen muchas dimensiones: consumo problemático de sustancias, salud mental, egreso de instituciones de reclusión, empleo, ingresos, educación, vivienda, entre otras. Y no parece que una política de ajuste salvaje y sin contemplaciones con los sectores bajos, que hoy no reciben más que 1200 pesos de una canasta como apoyo del Estado, pueda contribuir a la integración social. Si bien no es un tema lineal el vínculo entre pobreza y situación de calle, no parece probable probable hacer subir la pobreza y bajar los casos de situación de calle.

Por último, aunque en términos conceptuales sería lo primero, es difícil solucionar un problema si de pique está mal planteado. La gente en situación de calle constituye un problema de flujo y no de stock. No son ni mil ni dos mil ni otro número particular, hoy pueden ser 1200 y mañana 1300 o 1000. Sólo para ilustrar es bueno saber que por año pasan más de 5000 personas por el sistema de refugios. Por tanto la política de refugios cerrados durante tanto tiempo, implementada ante el covid 19, no fue un buen camino para atender la problemática social dado que se restringió la atención de la población en calle a aquella que estaba en el circuito de los programas, pero no habilitó el ingreso de muchas personas que serían usuarios nuevos o reincidentes. Además el invierno siempre demanda expansión de capacidades, la administración saliente dejó todas las licitaciones prontas para arrancarlas en cuanto llegaran las nuevas autoridades, que además no quisieron soberbiamente hacer proceso de transición, pero estas no se ocuparon del tema. Ahora habrá que hacerse cargo, y en lo posible no echarle la culpa ni a las anteriores autoridades ni a los trabajadores.

Juan Pablo Labat.