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El Viaje

Sin querer queriendo: El Chavo como constructor de una identidad latinoamericana
16/08/2020
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«Nuestro libro no es solo una celebración de El Chavo, sino una imagen compleja para entenderlo como personaje y una serie con la que nos conectamos emocionalmente», destacaron a Sputnik Daniel Friedrich y Erica Colmenares, editores de ‘Resonancia de El Chavo del 8 en la niñez, educación y sociedad latinoamericana’.

Después de 50 años de transmisión ininterrumpida, la icónica serie mexicana El Chavo del 8 desapareció de los televisores de América Latina a partir de agosto. La razón fue la falta de acuerdo entre la empresa de medios de comunicación Televisa y la familia de Jorge Gómez Bolaños, más conocido como Chespirito, autor de la serie e intérprete del propio Chavo y el Chapulín Colorado, entre otros personajes.

Televisa es dueña de los más de 300 episodios emitidos entre el 20 de junio de 1970 y el 6 de enero de 1980, por tanto los herederos no pueden venderlos a otra productora. Pero la compañía tampoco puede emitirlos sin pagar derechos dado que los personajes son propiedad de la familia.

Más allá de esta disputa, de la imposibilidad de seguir viendo la tira en la televisión y de los escándalos y acusaciones cruzadas entre sus protagonistas durante años, El Chavo lejos está de desaparecer.

A cualquier hora, cualquier día

«Me produjo un poco de tristeza pero creo que tuvo mucho que ver con la nostalgia que tengo con El Chavo y una impronta muy importante de mi infancia, cuando llegaba del colegio y lo veía todas la tardes», contó Colmenares el efecto que le produjo la noticia del final del ciclo televisivo.

«En Venezuela, aunque dejó de ser mostrado en la televisión, todavía es el show más popular en YouTube», aseguró Colmenares, venezolana radicada en EEUU desde el año 2000, profesora de Humanidades en la Universidad Estatal de San José, California.

Su colega Friedrich es oriundo de Buenos Aires, pero desde 2005 se encuentra en EEUU, donde se desempeña como profesor asociado de Currículo en Teachers College, Universidad de Columbia.

«Una de las cosas que me llevó a este proyecto fue volver a mi casa y ver que el portero, puertorriqueño, estaba mirando al Chavo en su teléfono celular», recordó al situarse en el tiempo en que decidieron hacer el libro, editado por primera vez en 2017 en inglés. «El hecho de que lo hayan retirado de la televisión, hoy por hoy no sé si es el medio por el cual se observa», apuntó.

En el marco de la difusión de obras de autores latinoamericanos, el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso) editó el texto traducido al español a mediados de julio, previo a la noticia de que la serie dejaba la pantalla chica de forma definitiva. El libro se puede descargar desde la Librería Latinoamericana de la sección Publicaciones en la web de la institución.

Popularísimo

Friedrich contó que otra de las razones, además de las personales y las afectivas propias, por las cuales se interesaron «en este fenómeno de El Chavo del 8» fue al ver que incluso «viviendo en Nueva York uno se encuentra con personas de cualquier país latinoamericano en edades de entre 4 y 50 años y siempre tiene una reacción, aunque no siempre positiva. Nos pareció sumamente interesante».

De todos los personajes creados por Chespirito para la tira, el Chavo fue el que se convirtió en referencia para millones de personas. Esto tiene que ver con varios factores.

Desde la perspectiva de Colmenares, «una cosa especial es que yo creo que es posiblemente la creación menos extravagante de Gómez Bolaños». Pero no solo eso: «Lo que tiene El Chavo, y no tienen los otros shows, es esa vecindad y sus personajes sumamente reconocidos como Don Ramón, la Chilindrina, Doña Florinda».

Y polémico

Friedrich comentó que «los capítulos más críticos del libro son los que vienen de mexicanos», de quienes dijo que tienen una relación especial con Chespirito «porque este lleva en sí una relación con el PRI [Partido Revolucionario Institucional] y con Televisa como imperio mediático que utiliza su poder como para cubrir muchas de la tragedias y muchas de las reacciones violentas que tiene el Estado mexicano».

El surgimiento de la serie acompañó cronológicamente la etapa de dictaduras latinoamericanas de los años 1970, que sirvieron de base para instalar un modelo económico neoliberal en la región. El investigador argentino dijo al respecto que hubo un capítulo que no llegó a editarse por problemas personales del autor pero que «hubiera sido muy interesante».

«Era sobre la visita del elenco de Chespirito al Chile de Pinochet, y cómo esa visita fue utilizada [por el dictador] para cubrir muchas de las violencias que ejercía sobre la población», indicó.

Friedrich compartió que «es un producto que surge en los 70 con esos cambios políticos pero también al mismo tiempo surge como una opción de latinoamericanidad, de una hermandad que Chespirito empieza a representar con la circulación de este producto por todo el continente».