Foto: Javier Calvelo / adhocFOTOS
Si no avanzamos en conciencia colectiva construimos castillos de arena
21/10/2020
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En su columna en InterCambio de M24 el analista político Álvaro Padrón abordó el proceso que llevó al resultado electoral del domingo en Bolivia.

Padrón subrayó la idea de que el resultado de “la elección de Bolivia es un antes y un después para la región” porque demuestra que “hay una salida, una luz al final del túnel”. En este traumático y trágico último año en ese país y Latinoamérica, “Bolivia nos acaba de dar una lección de madurez y conciencia popular, es mucho más que haber ganado una elección”.

De ahí que “sería un desperdicio no utilizar lo que acaba de ocurrir en Bolivia como un aprendizaje” para toda la región y América Latina, anotó. Para el columnista, el resultado de este domingo era esperable, tal como en noviembre del año pasado “se veía venir que la elección era entreverada”.

“El problema se remonta al 2016, cuando se convoca a un referéndum para habilitar (…) una tercera reelección” presidencial de Evo Morales por el oficialista Movimiento Al Socialismo (MAS). “Ya esa iniciativa era poco feliz”, pero aún “peor fue que no se respetara el resultado” contrario al proyecto reeleccionista del gobierno, “en contra de la voluntad popular”.

Como consecuencia de aquello, “Evo Morales y el MAS llegaron heridos a la elección de 2019” porque “hicieron perder apoyos en sectores de la izquierda y organizaciones populares por esa decisión”, consideró Padrón.

Tras casi un año de gobierno de facto, crímenes de Lesa Humanidad, exilios, proscripciones y diferentes formas de persecución política y social, “la derecha se acaba de dar tremendo golpe en Bolivia y toda la región”. Pero el desenlace “también vale para la izquierda” en el sentido de que “hay que confiar en la democracia y en la gente” y de que “no hay atajos”.

Es decir que “los cambios son con la gente o no son” y por ende, advirtió, “cuidado con empezar a decir y a creer que ́la gente tiene el gobierno que se merece y que se joda ́”. Actuar en función de este pensamiento “es la negación de la política y de la militancia” e implica “el abandono de la pedagogía política”, tarea ésta que siempre “requiere un trabajo capilar”.

Entonces, “dar batallas electorales es una condición necesaria pero no suficiente” porque “si no se avanza en la conciencia colectiva, lo que hacemos es construir castillos de arena”, riesgo que el analista ejemplificó con el caso de Brasil. “El trabajo no se resuelve con una elección”, recordó.

Vinculó esta reflexión al incipiente proceso de autocrítica en el Frente Amplio y lo ejemplificó con el primer mensaje como presidente electo de Luis Arce, quien “lo primero que pone sobre la mesa son los errores”.

Padrón explicó que el MAS y el campo popular “tenían todo en su contra, era la tormenta perfecta” para perder y recaer en una espiral de violencia. Dibujó a grandes trazos ese cuadro adverso y resaltó la relevancia de haber ido “reconstruyendo”, durante los 11 meses transcurridos desde el golpe, “el vínculo que estaba dañado entre el proyecto político y la sociedad”.

Tras aquel violento retorno al llano y los 11 meses en el seno del pueblo, “el MAS volvió a ser más un proyecto político y social que un partido de gobierno”. Y esto “básicamente se explica” por una “lógica de resistencia”. No obstante, habiendo sabido resistir las consecuencias del golpe, diseñar una estrategia política, enfrentar el desafío electoral y construir una victoria arrolladora, el camino es de espinas para el gobierno electo y el MAS. “La coyuntura de la región y del mundo va a hacer muy difícil, como les está pasando a Argentina y a Méjico, desarrollar gobiernos populares, progresistas, en este contexto. Va a haber asfixia económica, aislamiento” y será indispensable la “solidaridad” regional, como se vio en estos 11 meses en los que el MAS tuvo apoyos, refugios y retaguardias en esos dos países. El analista recalcó la necesidad de “aprender más de estas experiencias”.