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Por Decir Fútbol

Sartori, el Uber del Partido Nacional
22/05/1919
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“Sólo cuando conoces cada detalle de la condición del terreno
puedes maniobrar y luchar”
Sun Tzu.
General, estratega militar y filósofo de la antigua China. Año 500 AC.

El ejercicio de la política –y la obtención de Poder o del gobierno- pasa por algunos puentes. Los políticos uruguayos son, en general, duchos en leer climas locales, departamentales o nacionales. En varios casos, políticos de algunos departamentos han pronosticado con asombrosa exactitud cuál iba a ser su performance electoral.
Esto tiene que ver con dos cosas: olfato y estructura.

Tatiana Larrea es una politóloga ecuatoriana que recientemente estuvo en Uruguay en un seminario sobre mundo digital y política.

Tomo de ella un esquema acerca de lo que necesita descubrir un político o un asesor en comunicación.

  1. Esquema de pensamiento del universo a estudio.
  2. Lógicas de ese pensamiento.
  3. Prejuicios.
  4. Valores.
  5. Temores.
  6. Emociones.
  7. Esperanzas.
  8. Sueños.

Todo eso es necesario saber para intentar tener éxito en una campaña política.

Por tanto una estrategia política comunicacional –tratar de llegar a mucha gente y alcanzar los objetivos planteados- no es un spot, un puerta a puerta, un meme, una encuesta, un plan de redes sociales, un afiche, un slogan, una ocurrencia. No es eso y es todo.

Juan Sartori hizo todo eso. En general -desde el Partido nacional y desde otros sectores- se le ha cuestionado por tener plata. “Con plata, cualquiera”, parecen coincidir muchos. Permitanme decir: no alcanza con plata.

Sartori hizo los deberes de manual, pero además parece tener cierto mecanismo empático al que le suma inteligencia artificial. Por eso puse en el título Uber: un mecanismo novedoso que irrumpió con gran impacto en el mercado –medio de pesado- y que esa irrupción fue la mejor propaganda. Hizo eso y usa la inteligencia artificial: sabe los horarios, conoce las frecuencias, sabe cuáles son las zonas más calientes para el mercado, etc.
Veamos este Uber del Partido Nacional.

Hacia finales del año pasado, se supo que un tal Juan Sartori iba a ser candidato dentro del Partido Nacional. A partir de allí se transitaron varias fases. La primera fue en diciembre-enero, con la campaña “¿Quién es Juan?”. La segunda –de enero-febrero- “Juan escucha”, que permitió recorrer todo el país, haciendo el primer acto en Rocha y el último en Bella Unión. (En verdad, Sartori desembarcó en Uruguay en el 2006 y desde allí inició una serie de emprendimientos empresariales con diverso éxito). La tercera fase fue el lanzamiento de la campaña, en marzo pasado, en el Palacio Peñarol, en donde puso a prueba varias cosas: su oratoria, su capacidad de síntesis y la capacidad de mover gente: trajo 6 mil personas de distintos puntos del país. La primera fase y aún hoy, permitió al equipo de Sartori elaborar un Excel con todos los datos de todas las personas. Están todos conectados a nivel central.

La última fase –hasta ahora- fue presentar el denominado “Plan de todos”, en donde dice resumir todo lo obtenido desde la fase de “Juan escucha” para acá.

Ese plan no solamente fue elaborado a través del contacto con la gente en todo el país; también fue construido a partir de un prolijo monitoreo que se realiza desde el call center instalado en su sede y que es monitoreado por varios especialistas en marketing, politología y publicistas. Se ufanan qu e jamás haber contratado a encuestadora uruguaya. Lo han hecho en el exterior y además realizan informes diarios a través del call center. Miden la temperatura ambiente y ejecutan. Monitorean el discurso público –medios y redes- y el clima.

Sartori y su equipo definieron las ideas fuerza. A partir de ello destaco algunos elementos.
Escuchemos a Sartori.

EMPLEO.

Ubicó el tema empleo como faro de su estrategia política y lo logró. ¿Qué fue lo que logró? Lo que el desaparecido sociólogo argentino Mora y Araújo le destinó dos tomos: el poder de la conversación. Logró que se conversara sobre el tema. Construyó opinión pública desde un solo movimiento.

Pero no es solamente eso. Eligió a los jubilados, un bocado siempre apetecible para los partidos políticos. Escuchemos.

MEDIFARMA

Medifarma se parece más a una cadena de farmacia que a una propuesta política, pero en una combinación de palabras medi-farma pegó en un universo temático sensible.

Ahora bien. Los monitoreos le estaban diciendo al candidato que en ciertos sectores de la población hay una suerte de fatiga con respecto a la democracia. Descreen, critican, parecen estar diciendo que la política no está dando respuestas que ellos reclaman.

Y aparece Sartori, un outsider, de afuera, un empresario exitoso –aunque criticado por algunas deudas y experiencias no exitosas-, casado con una rusa, que tiene un club de futbol en Inglaterra, etc.

Un producto buenísimo para desencantados.

Voy a citar a dos expertos en comunicación política para explicarme mejor.

Se trata de Jorge Imhof, consultor argentino que también estuvo acá hace pocas semanas. Dijo: “No se trata de crear emociones: las emociones ya están en el otro, se trata de conectar con ellos”.

Otro argentino, Mario Riorda, expresó: “El uso de discursos de felicidad y esperanza no tiene contraindicaciones electorales. La autorregulación depende más bien de las posibilidades de ganar, cómo lidiar con esa inflación de expectativas. Y los discursos son más simples: con menos ideas y conceptos, con más personas y hechos. Con menos dudas, pero con más seguridad. Y más bien falsos. La verdad no es un commoditie.

Analizando 1.119 discursos políticos de oficialismo y oposición desde 2010 hasta 2018 en Argentina, los números son elocuentes: el 49,86% de los discursos son falsos (totalmente), insostenibles, engañosos o apresurados. El 25,7% tiene una dimensión de verdad pero no son incuestionables. Solo el 25,73% de ellos corresponden a discursos chequeados como verdaderos. Esto es: sustentados en datos verificables. Las campañas electorales ya no son lo que eran. La racionalidad es escasa. La moderación ausente. Las pasiones mandan.”

¿Cuáles son las incógnitas sobre Sartori?
Varias. Estuve conversando con Oscar Costa, que es su jefe de campaña, coordinador de equipos, ex gerente de algunos emprendimientos de Sartori.

Y le plantee un tema: “¿tendrán estructura para enfrentar el domingo de las elecciones en todo el país?”.

Respondió Costa: “Desde enero fuimos armando la estructura que está en permanente crecimiento. La base de datos nos sirve para aceitar mecanismos y la propia estructura. Ahora es la fase de las caravanas. Eso también sirve. En este momento, Sartori está hablando por teléfono a celulares al azar, conversa, y si persuade, ya logra un número que pasa a organización”. “Vamos a ganar”, dice finalmente.

Conclusiones: Sartori no es solo plata, hay inteligencia artificial aplicada a una campaña, tienen mapas de calor de la conversación “Sartori” en redes sociales, sabe que quiere y sabe hacerlo. Es un candidato, además, con cierto desparpajo y sonrisa seductora.

¿Por qué Uber en el título? Porque irrumpió en un mercado que parecía consolidado, porque usa inteligencia artificial y porque Sartori usará a Uber para trasladar gente en las elecciones internas.

Materiales consultados. “El poder de la conversación.” Manuel Mora y Araújo; “El Método Obama.”, Rupert Swan; Revista Latinoamericana de Opinión Pública. 2010.

Linng Cardozo
22 de mayo de 2019