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El Viaje

Saavedra sobre la acción estatal ante el delito: la izquierda, a la que pertenezco, no ha hecho más que llevar más presos a las cárceles
07/07/2020
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Entrevistado en InterCambio el extitular de la Dirección Nacional del Liberado (Dinali), Jaime Saavedra, dibujó un dramático cuadro social de la realidad carcelaria y de la incapacidad del Estado para ayudar a los presos a cambiar de vida, y corresponsabilizó “a la izquierda a la que pertenezco” de promover criterios y leyes de corte punitivo que solo agravan la situación.

Saavedra reconoció que “tenemos un gran debe” en la contención de las personas que son liberadas de prisión y en el acompañamiento y ayuda a que se inserten en la sociedad en condiciones dignas y con un proyecto que les permita salir adelante dejando atrás el delito como forma de vida.

Si bien en los años anteriores “se ha hecho mucha cosa”, también es mucho lo que falta en varios aspectos, entre ellos una “legislación” que enmarque soluciones. Apuntó que “el año pasado salieron más de 7.000 personas” de las cárceles “con este perfil” de carencias totales de recursos y apoyos, tanto familiares como sociales en general, pero además, de ayuda estatal.

Después ejemplificó el grado de insuficiencia de las políticas públicas vigentes para promover el cambio de vida de los presos. Si se cuentan unas “13.000 personas privadas de libertad”, hay “un grupo que orilla los 1.000” que reciben “un peculio” por hacer “arreglos menores, limpieza, fajina”.

También “está la parte de emprendimientos individuales”, pero en pocos centros penitenciarios; “en el mejor de los casos, con buenísima voluntad (…) supongamos que juntamos 600 personas en todo el territorio nacional”.

Asimismo está, “en el Polo Industrial” del ex Comcar, “la experiencia exitosa de empresas que han apostado” por radicar allí algunas actividades que emplean a privados de libertad, que no exceden las “50, 60 personas”.

“¿Qué hacemos con el resto? El resto es ocio, que es la cosa más destructiva hablando de adultos, ¡y en qué edad!, entre los 18 y los 34 años”, reflexionó el ex jerarca. “Y ese peculio es plata que el Estado paga en negro”, es decir que mirado desde la situación de un preso que labore en ese esquema, “cuando salgo no tengo ni un año reconocido, ningún aporte” a la Seguridad Social. Pero además, el Estado “está invirtiendo en eso (…) 1 millón de dólares por año”, entonces “invirtamos mejor ese millón”.

Subrayó en ese sentido que “9 de cada 10 privados de libertad y sus familias están con muchas ganas de empezar a trabajar, pero con ese panorama” es difícil que suceda, “es mayúsculo el desafío” y dada la insuficiencia pública “no queda otra que salir a buscar a los privados”.

“Otra cosa que es más importante”, añadió Saavedra, es que “no podemos tener la cantidad de presos que tenemos”, una realidad que reclama a gritos la disposición de “medidas alternativas” al encarcelamiento recurrente por tirios y troyanos, dado que también “la izquierda, a la que pertenezco, hasta ahora no ha hecho más que llevar más presos” a las cárceles. Y “la realidad de Latinoamérica es toda exactamente igual”, reflexionó el entrevistado.

“Y este dispositivo tan malo (…) sale una fortuna (…) 300 millones de dólares por año haciendo los números muy generosamente”, a lo que cabe sumar la cantidad de gente que trabaja en torno a cárceles. “Tenemos entre 4.500 y 5.000 personas afectadas al sistema, ¿cuántas más querés tener?”.

En cuanto a cambio de hábitos y proyección de otra forma de vida, enfatizó en que el fondo del asunto no radica en el tamaño de las cárceles, “el nudo está en una organización razonable de la vida cotidiana, tiene que haber un proyecto (…) que le dé un sentido a la vida de la persona ahí adentro”. Pero “esta mirada punitiva” vigente al día “también fue la que tuvo el gobierno de izquierda y la que el gobierno de izquierda llevó a las elecciones”.

Consideró indispensable realizar una labor “de docencia” social que pasa por “salir a explicarles a los vecinos y a las vecinas” que este nudo de la sociedad no se resuelve ni supera con las políticas aplicadas hasta ahora. Advirtió contra el alto “desconocimiento” del tema que afecta a gran parte o casi toda la población, incluyendo a muchos periodistas, ejemplificó.

Otro cambio que reclama la grave situación es que “la Dinali no puede seguir estando en el Ministerio del Interior” porque las de uno y otra “son lógicas (…) y sensibilidades distintas”. Aquella debe estar “en el Mides, eso lo podés hacer hoy, es recortar y pegar” ya que esto “es algo que se pudo haber hecho y no se hizo” hasta hoy. “Es un paso que debiera darse”.

Pero además de pasar la Dinali al Mides parece evidente la urgencia de dotarla de más recursos. “Estamos hablando de 75 funcionarios” a la fecha y de que “el presupuesto de la Dinali es 10.600.000 pesos, una ridiculez (…) para un organismo que ha demostrado la eficacia de su trabajo”.

Remarcó como un hecho negativo que “las leyes que endurecieron penas pasaron también en los gobiernos de izquierda” y que ésta celebraba el endurecimiento de penas para los femicidios y otros delitos contra las mujeres pero no hacía lo mismo con los delitos que no afectaban a éstas. “La izquierda es libertaria, no quiere resolver las cosas a palo y represión”, reivindicó Saavedra al reclamar que sea así en todos los temas y problemas.

Luego cuestionó también a los gobiernos del Frente Amplio acerca de “por qué se desarrolló la Guardia Republicana” con el alto nivel de recursos y despliegue que adquirió “y no pasó lo mismo con la Policía Comunitaria”.

Alertó que con el gobierno que asumió funciones en Marzo “todo parece indicar que hay de nuevo un policiamiento del Instituto Nacional de Rehabilitación, que es un camino desaconsejable porque la Policía no está preparada para eso” desde que su formación y cometidos son muy otros.

Reivindicó la aplicación “del amor” como único método idóneo, eficaz y justo para ayudar a las personas en dificultades y privadas de libertad. Y explicó que al revés de lo que suele pensarse en el seno del sistema penitenciario y aledaños, “solo va a haber orden si hay rehabilitación”.

Más adelante en la entrevista Saavedra graficó con algunos ejemplos hasta qué punto todo el sistema está organizado y concebido, como si lo anterior fuera poco, para que las familias de los reclusos dejen de ir a las cárceles a visitar a sus seres queridos porque todo el entorno es sórdido y atemoriza. Sin embargo y al parecer, “a nadie se le mueve el corazón”, reflexionó.

Añadió que adentro de las cárceles “el analfabetismo puro y duro supera con holgura el 10%, gente que no sabe escribir, no sabe firmar”. Recalcó que “todas las experiencias exitosas que hay en el mundo están inspiradas en estos principios” y criterios que desarrolló en la nota “y no en otros”.