Saavedra: es necesario “un cambio de chip, dejar el lenguaje de enfrentamiento y enojo y abrazar al otro”
17/10/1919
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Entrevistado en InterCambio el titular de la Dirección Nacional de Apoyo al Liberado (Dinali), Jaime Saavedra, habló de las carencias del Estado y la sociedad para integrar a las personas que habiendo nacido y vivido en la exclusión y la pobreza extrema, delinquen porque no vislumbran otra cosa.

Saavedra destacó la “creciente conciencia de la comunidad y los actores políticos” respecto de “la importancia que estos temas tienen” para la sociedad y el país en su conjunto. Esa evolución es algo que viene “sintiendo desde 2011” y se refleja por ejemplo en un “correlato de sensibilidad” social más extendida y mayor voluntad “de apoyar” la labor.

Recordó que quienes van a parar a las cárceles son casi exclusivamente “gente muy pobre”, con un “nivel de calificación muy bajo” en términos educativos y de formación, provenientes de “núcleos socio-familiares disueltos” y con otros rasgos que nombró y van en la misma dirección.

Lamentó “la cantidad de jóvenes pobres que tenemos en prisión”, capítulo que lo lleva a dar un “debate (…) cada vez que puedo” porque “todo lo que hemos hecho no ha alcanzado y esto es evidente”. En áreas del sistema penitenciario hay “niveles de analfabetismo puro y duro inconcebible para Uruguay”, jóvenes que “no saben firmar” y que “no tienen dientes”.

“Ese combo es muy complejo” y obliga, “sin darnos latigazos en la espalda, a ponernos manos a la obra” ya que la solución “no es la cárcel”. Asimismo exige una “reflexión” permanente en clave de “colectivo” así como “privilegiar de modo especialísimo las zonas de Montevideo en donde se generan estas condiciones” de exclusión vital e infravida.

Hacia las personas en esas condiciones y situaciones, debe procederse con “un cambio de chip” de la sociedad en general y el Estado en particular, cambio que implica “dejar el lenguaje de enfrentamiento y enojo y abrazar al otro”, siempre “sabiendo” que también “trabajamos” contra la existencia misma del “mundo del delito”. “Recibir con calidez al otro y poner a su disposición las herramientas para una vida feliz en comunidad con todos”.

Ejemplificó ese camino con “el Polo Industrial del Comcar” por el contexto positivo y las posibilidades que brinda, dado que “todos somos hijos del afecto y de las oportunidades”, resultado de “gente que creyó en nosotros y nos acompañó” para superar las dificultades y salir adelante en la vida.

Saavedra también resaltó que “vamos a terminar este año con más de 500 pasantías laborales” y graficó la relevancia de esto con el dato de que “en esas personas” que trabajan, “las tasas de reincidencia son marginales”.

Después reflexionó sobre “un debate fundamental que a mi juicio” está “pendiente” en la sociedad en general “y en la izquierda” en particular, y refiere a que “en la ecuación ´Seguridad´ está el componente represivo y después el componente de integración social”.

“Y lo cierto es que (con) nosotros (…) toda la parte del componente represivo se ha desarrollado extraordinariamente bien” en virtud de una labor ministerial que “va a marcar la gestión de los próximos 25 años” en la vida del país.

Reseñó algunos hitos generados en todas las áreas y dimensiones para sostener porqué “la gestión Bonomi ha sido por lejos la mejor del Ministerio desde la vuelta de la democracia”. “Esto, más allá de los debates políticos menores, se va a ver con claridad en perspectiva”, aseveró.

Pero “lo que nos faltó desarrollar, desde el punto de vista humanista, es el otro componente”, es decir la integración social, empezando por la pobreza material y general de los barrios en los que nace y crece la desintegración socio-familiar, la exclusión en todas sus formas y las conductas delictivas.

Describió algunas fuertes restricciones presupuestales que impiden avanzar en el camino de mejora, recuperación y reconstitución social y territorial.