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¿Qué tiene en la cabeza el presidente Luis Lacalle Pou?
05/10/2020
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Los dos bloques políticos y sociales en pugna en Uruguay tienen un mismo foco inequívoco: convencer, trascender, dominar, hegemonizar los procesos, etc.

Esto no es nuevo en el Uruguay ni en el mundo. Hay pugnas, hay rivalidades, hay lucha y cada quien con sus herramientas para trascender.

Durante mucho tiempo -desde los militares hasta ahora, y así quedaron en los libros de las Fuerzas Armadas- se habló de la doctrina del comunista italiano Antonio Gramsci. Y que ella hacía que la izquierda penetrara en muchos sectores para ejercer la hegemonía cultural, tomando la cultura en su vasta definición.

Así, entonces, nos encontramos con que la intelectualidad de la derecha uruguaya, desde el ministro de Educación, Pablo da Silveira, hasta los editoriales de El País y los thinktank -centros generadores de conocimiento liberal conservador- está obsesionada con la hegemonía y -extraño fenómeno- Antonio Gramsci.

Lo interesante de esto, es que esa intelectualidad y los actores de gobierno actual operan con la misma lógica de Gramsci.

El ideólogo italiano describía los grupos dominantes en una sociedad, como operan, como llegaron a serlo y como hacen para mantenerse allí.

Gramsci sostiene que un grupo social logra la hegemonía sobre otros cuando les impone “la unidad de los fines económicos y políticos, también la unidad intelectual y moral”, al pasar de un “plano corporativo” a un “plano universal”.

El grupo hegemónico se sirve del Estado para crear “condiciones favorables a la máxima expansión de ese grupo; pero ese desarrollo y esa expansión se conciben y se presentan como la fuerza motora de una expansión universal, de un desarrollo de todas las energías ‘nacionales’, o sea: el grupo dominante se coordina concretamente con los intereses generales de los grupos subordinados”.

Es decir, un grupo social deviene hegemónico cuando logra que la sociedad entera (Estado incluido) siga su liderazgo intelectual y moral, y cuando sus intereses ya no son vistos como particulares o corporativos, sino como los del conjunto.

Esto ocurre hoy, aquí y ahora. Batlle y Ordoñez -que no fue influenciado por Gramsci- igualmente aplicó esos preceptos. Tanto fue así, por ejemplo, que hoy tenemos avenidas, monumentos, libros, etc. que cuentan -desde la simbología cotidiana- la supremacía de un relato. Ni hablar de los libros de historia de Alfredo Traversoni y Coolighan Sanguinetti, escritos con esa lógica de dominación del relato.

El gobierno legítimo del doctor Luis Lacalle quiere la supremacía y si bien habla de la libertad, su hoja de ruta hace mas libres a unos que a otros.

Escuchemos al presidente cuando asumió:

 

Vamos a escuchar otro audio del doctor Lacalle para luego avanzar sobre los pilares que el presidente tiene en su cabeza y desde donde  opera su gobierno.

Este audio del 9 de abril pasado, tiene que ver con el empresariado o los malla oro.

 

Entonces con esos dos conceptos sobre “libertad” y “malla oro”, voy a tratar de dibujar seis pilares sobre los cuales trabaja el presidente Lacalle, un dibujo diseñado por su ministro de Educación, el filósofo Pablo Da Silveira y que paradojalmente se afirma en Gramsci.

CONCENTRACIÓN DE PODER

El presidente Lacalle lidera estratégicamente la opción liberal conservadora. Lo hace con enorme eficiencia. Hay algunos datos que quiero compartir. En las recientes elecciones departamentales, el Partido Nacional -y las listas herreristas en particular- resultaron avasallantes. A tal punto que los electores colorados de octubre del año pasado optaron por los blancos. También los votantes de Cabildo Abierto. Obsérvese que Cabildo sacó un 10% en octubre y ahora apenas un 2%. Los movimientos de Lacalle antes de las departamentales buscaron enfáticamente construir ese poder. Por eso viajó a Salto a apoyar a su candidato blanco, cosa que molestó al doctor Julio María Sanguinetti, y también viajo a Rocha con un insólito pretexto: inaugurar un hotel 5 estrellas. En verdad fue y anunció un llamado de interés para ver si alguien quería construir un hotel 5 estrellas. Buscó apoyar a sus candidatos y finalmente la operación salió bien porque ganó Alejo Umpierrez. En Salto no salió bien.

El doctor Lacalle, con su perfil de obsesivo y organizado, lidera comunicacionalmente varios ministerios, los blancos en particular. Se muestra con los ministros blancos y no con los de las otras fuerzas que integran la coalición.

Es interesante esta anécdota: varios ministerios mandaron hacer retratos del presidente -de 20 por 30 centímetros- para los escritorios de los funcionarios de confianza. (¿Se acuerdan que algo de esto ya había dicho cuando hable de la agencia de publicidad de Luis XIV?)

Lacalle, el Herrerismo, el Partido Nacional, ha logrado poseer un enorme poder como hace tiempo no se veía en Uruguay.

ALIANZAS DE PODER

El doctor Lacalle y sus aliados -pero mas los blancos- lograron construir una poderosa alianza con las grandes empresas de la industria, el campo y los medios de comunicación, tomando en este segmento a las empresas de celulares.

Son los “malla oro” y a ellos -mediante la LUC y decretos- les ha ido otorgando beneficios. En el segmento comunicación, hay una serie de elementos que benefician a los canales y eso se acentuará con la nueva ley de medios. El 9 de abril-cuando hablo de los “malla oro”- el presidente también fue enfático: no iba a gravar al capital. Los empresarios -la base social mas fuerte de este gobierno- saludaron la decisión.

A las empresas en general, se le han registrados algunas modificaciones normativas de como liquidar impuestos. Una interesante explicación la dio una contadora del estudio Posadas, Posadas y Vecino en radio Carve en una columna que posee ese estudio de asesores.

Esa alianza con los “malla oro”, tiene una aplicación táctica -en esta coyuntura presidencial- y también hacia adelante. Es una alianza claramente estratégica, nítida y evidente.

El gobierno impulso y la coalición lo aprobó, la exoneración de IRAE y el impuesto al Patrimonio a los grandes propietarios rurales.

Aquí aparece la libertad es su extremo económico. El libre mercado. Como se observa, algunos son mas libres que otros de generar riqueza.

Desde “Un Solo Uruguay” -que construyó el clima de “crisis” desde el 2018- se ha dicho que no aceptan la solidaridad impuesta; si la voluntaria. Parecen decir: “no me graves el capital porque me estas avasallando y coartando mi libertad de construcción de acumulación de riqueza. Parecen decir que la redistribución de la riqueza es hija del Sagrado Corazón de Jesús.

Si hubiere alguna duda sobre la construcción de Poder y la apropiación del Estado, obsérvese la aparición de algunos apellidos en la estructura gerencial del Estado. Se trata de una muestra inequívocamente que el Estado sirve, cuando conviene a los fines hegemónicos.

El otro elemento importante son las Fuerzas Armadas. Con distintos movimientos, parece estar construyendo lealtades entre militares. Una de las acciones es el aumento del número de coroneles y generales en las tres armas. El Frente Amplio había logrado disminuir tímidamente ese número. Ahora -como lo hizo Luis Batlle en la década de los años 50, atrofiando la pirámide de mandos- Lacalle aumenta el número de los cargos de relevancia y desde los militares ya lo miran con cariño al presidente.

Eso se suma a tenues aumentos salariales y a un incremento importante en el salario de los soldados que custodian la frontera. Asimismo, se suma compra de armamento y de vehículos para la Armada y la Fuerza Aérea.

POLITICA COMUNICACIONAL

El gobierno del doctor Lacalle ejecuta una prolija y consistente política comunicacional. Pero lo hace con algunas salvedades: los hace personalmente con sus ministros amigos y correligionarios. Son escasas las apariciones con los ministros que pertenecen a otros partidos de la coalición. Mas todavía: su acción comunicacional en redes es muy activa y excluyente: se multiplican las acciones comunicacionales de los blancos y no de los otros. Los otros que se manejen.

Hay una ejecución permanente de acciones comunicacionales que dominan la agenda noticiosa y construyen un relato con mirada estratégica. No solo piensa en su presidencia; también en la próxima. (Un dato interesante: es la primera vez en la historia del Uruguay que el secretario de presidencia, tiene peso político específico. Álvaro Delgado -que se ha manejado muy bien en términos comunicacionales- es líder de la lista 400 y no es descabellado de que sea el sucesor de Lacalle para las próximas elecciones de 2024.

PRAGMATISMO Y FLEXIBILIDAD

El presidente Lacalle posee un grupo que realiza un informe cotidiano de la profundidad de los aciertos comunicacionales -profundidad leído como mensaje que permea a cuanta gente- y de los eventuales errores. Eso es ponderado políticamente y allí trabaja la política comunicacional. En ese sentido, Lacalle ha dado muestra de pragmatismo y flexibilidad. Eso sí: si no hiere a sus huestes. Un ejemplo de ello se vivió con Nicolás Chiesa en la dirección de la Granja del ministerio de Ganadería. No tuvo problemas en decir que no podía estar en los dos lados del mostrador. Lo mató de una. Lacalle vio en los informes que el tema tenía impacto en la ciudadanía, vio que era colorado y lo mato. Hay otros funcionarios de los dos lados del mostrador -como en el caso de la salud- pero con ellos no paso nada. ¿Por qué? Porque no tuvieron profundidad en la masa y porque son blancos.

La flexibilidad se ha visto también cuando visitó al doctor Tabaré Vázquez o cuando le pidió permiso para ponerle el nombre de María Auxiliadora Delgado -la esposa fallecida de Vázquez- el plan de salud bucal. Plan que ya tenía ese nombre.

También mostro pragmatismo cuando llamo a la ingeniera Cosse apenas se supo que había sido electa intendenta de Montevideo. (Recuérdese que desde el gobierno la venían matando por temas de Antel)

EROSIONAR A LA IZQUIERDA

Todas las semanas -fundamentalmente desde el diario El País, aunque ahora se asocia la estrategia de pedidos de acceso a información, por parte de algunos periodistas- el gobierno fortalece la sospecha sobre procedimientos y decisiones del anterior gobierno. Lo hace gota a gota. Hay amenazas de elevar a la justicia antecedentes que supuestamente encuentran. Hasta el momento solamente el caso de Cendoya ha ido a la Justicia. Lo demás son permanentes y sistemáticos titulares. Anuncios de presuntas irregularidades y que se sigue trabajando. Esa estrategia instala un clima permanente de sospecha y de esa manera satisface a sus electores en tanto Lacalle había prometido auditorias.

Ha habido por lo menos tres casos en donde se habla de antecedentes a la justicia cuando ya estaban ante denuncias del anterior gobierno. Pasó en ASSE, Mides y en la dirección de la Granja. Nuevo, hasta ahora, es la estrategia del “café vencido” del Mides. O sea: fuegos de artificio. Y eso seguirá hasta que, algún día, encuentren algo que de merito para la acción judicial.

“ME HAGO CARGO”

El presidente Lacalle hace un ejercicio permanente de estar en cada uno de los temas. Eso es comunicación política al palo. Genera visibilidad pública -domina la agenda de los medios, por ser presidente- y al mismo tiempo su mensaje es claro: estoy donde hay que estar, tengo el vigor suficiente para estar en muchos lados.

Pero hay un elemento no menor en estas salidas: atender el electorado del interior. Sabe que ahí está su poder futuro y el de su partido.

Fue ahí que perdió votos el Frente Amplio y no permitirá el crecimiento de la izquierda y su vinculación con sectores del campo y de alrededor de las ciudades. Tiene intendentes, legisladores, ediles, alcaldes y concejales y por su trabajo obsesivo estará respirándoles la nuca.

Fue ahí en el interior que construyó su ascenso junto a los apoyos de los “malla oro” locales.