Qué es el bullying escolar y por qué sus secuelas son irreversibles
05/03/2020
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El bullying o acoso escolar puede ser físico, psicológico, material o cibernético. En cualquier caso, genera un daño en la autoestima de la víctima que es difícil de reparar. Una psicóloga chilena, especialista en convivencia escolar, nos explicó todo sobre este fenómeno y cómo deben tratarlo los adultos.

La psicóloga define al bullying como un tipo de maltrato o violencia que se da entre pares en el contexto educacional. Para que sea considerado acoso tiene que darse en repetidas ocasiones y haber una diferencia de poder entre la persona que lo genera y la víctima.

«Encontramos distintos tipos de bullying: el físico tiene que ver con los golpes o empujar a un compañero, el psicológico busca afectar la estabilidad emocional de la víctima con comentarios que bajen su autoestima, hacerle sentir que tiene defectos, que nadie lo quiere y generar su aislamiento social», dijo la psicóloga clínica chilena Liz Amador, especialista en convivencia escolar.

También está el bullying material, que implica esconder las cosas de los estudiantes. Por ejemplo, su almuerzo, su ropa o sus libros. Por último está el cyberbullying, que surgió en las últimas décadas con las redes sociales. Para Amador, este es uno de los más peligrosos por el alcance que tiene.

Cualquier niño, niña o joven puede ser víctima de bullying, la diferencia está en que no todos piden ayuda. En general, los que no lo cuentan son aquellos con «menor capacidad de autodefensa», es decir, con una autoestima más dañada.

«No es el chico super extrovertido de la clase al que se le hace bullying. Habitualmente se agrede a los más silenciosos, a los que se sabe que no van a hablar. Muchas veces son niños que presentan alguna característica que podría ser considerada distinta como su color de piel, nivel socioeconómico, elección sexual», agregó la psicóloga.

Pero la víctima no es la única que precisa ayuda. El agresor o bully también, dado que en general son niños que han vivido alguna situación compleja, de violencia en su casa o incluso de bullying en el pasado, y no se puede asumir que son «malos».

«Ellos están manifestando a través de esta conducta, que evidentemente no es la más sana, esta urgencia de necesidad de apoyo y de atención. Es importante que los adultos que están alrededor se den cuenta de eso. Si no estigmatizan a estos chicos y nadie los ayuda», indicó Amador.

Como el acoso escolar ocurre en una etapa de la vida en la que la personalidad se está formando, sus consecuencias pueden ser irreversibles. Las víctimas de bullying suelen tener una menor autoestima porque aprendieron de chicos que «no eran tan valiosos» y tienen que hacer un gran trabajo emocional para luego ser adultos seguros de sí mismos.