Putin alertó a Dilma que venía un Golpe y Biden participó de una determinación externa, señaló analista brasileño
05/11/2020
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Entrevistado en InterCambio el periodista y analista brasileño Beto Almeida habló del libro de reciente publicación en el que Michel Temer detalla la conspiración con los comandantes del Ejército para perpetrar el Golpe de Estado contra la presidenta constitucional Dilma Rousseff.

Almeida recordó que Rousseff “no tenía ninguna acusación” judicial en su contra ni “ninguna falta de crimen de responsabilidad” que ameritara “un proceso, como fue (ejecutado) por el Parlamento”. Tal como se veía y era evidente, “lo que pasó exactamente fue una conspiración” para derrocarla.

“Fue un Golpe, que todo ahora con documentación, libros, documentales, películas está revelando, no es ninguna sorpresa. Que hubo una cooptación de una parte de los militares, una parte del (Poder) Judicial, una parte del Parlamento. Entonces el golpe fue así, por eso no tuvo tropas en la calle, pero evidentemente los militares estaban muy” enojados con la presidenta porque impulsaba “la Comisión de la Verdad” sobre los crímenes de la dictadura, lo que “fue muy utilizado por la derecha para apartar a Dilma”.

Y también sucedió que “Dilma hizo una serie de acuerdos con un ala neoliberal del PMDB” que derivó en la ejecución por su gobierno de “una política bastante financista” que claramente “fue debilitando la posición de Dilma. Pero lo esencial es que hubo una determinación internacional de terminar con la política (…) que protagonizaba el Estado, las empresas estatales, la Petrobras sobre todo, y que era necesario terminar”, graficó.

“Esa fue una determinación internacional, externa, de la cual participó Joe Biden. Incluso vino acá e hizo amenazas a Dilma, diciendo que debería flexibilizar las leyes del petróleo, que permitieran mayor presencia de las empresas multinacionales, que no comprara acciones de Suecia, que comprara acciones de guerra de Estados Unidos, cosas de esa naturaleza”.

Las intervenciones de Biden en esa trama golpista internacional “fueron totalmente directas. La administración Obama-Biden hace dos guerras, Siria y Libia. Biden no es un novato y ha promovido dos golpes de Estado en 2016. Y antes había hecho otros, contra Zelaya” en Honduras y “contra Evo Morales en 2008. Y tentativas de golpe contra otros presidentes”.

“En el caso de Turquía, el presidente Erdogan no cayó porque fue alertado por Putin sobre el Golpe que venía y Erdogan tomó medidas preventivas. Y Putin alertó a Dilma que también venía un Golpe contra ella, y ella no tomó medidas preventivas”. Por ejemplo, “no hizo una cadena de radio y televisión para explicar que estaba siendo derribada”, lo que ocurrió.

Aquello produjo a la postre la llegada al gobierno del capitán Bolsonaro, de quien “lo fundamental es que está destruyendo la economía brasileña desde el punto de vista de lo que fue estatizado antes, en la era de Vargas, que permitió el gran desarrollo industrial de Brasil. Ese es el gran problema, que hace que Brasil esté subordinado a Estados Unidos”, explicó Almeida.

“El Golpe no ha terminado, ayer se aprobó en el Senado la independencia del Banco Central, la remuneración de los depósitos bancarios, no hay Golpe mayor en favor de la tiranía financiera. Eso va a ampliar la concentración de renta y sobre todo reducir el poder del presidente de la República, porque el Banco Central va a tener más fuerza, independencia y el presidente del Banco Central tiene un mandato no coincidente con el presidente de la República, entonces es un poder paralelo que se está construyendo”. Y “si esas políticas no son enfrentadas por la izquierda, existiría una posibilidad de que Bolsonaro sea reelecto” frente a una “izquierda dividida” que solo “Lula tiene la capacidad de unificar”.