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¿Por qué EEUU no cumplió la amenaza de impedir la llegada de buques iraníes a Venezuela?
26/05/2020
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«Venezuela es un ámbito sensible para EEUU desde el punto de vista estratégico, pero hay que ver si en una coyuntura preelectoral los costos de una eventual acción militar le dan [a Trump] algún tipo de rédito en noviembre», dijo a Sputnik Andrés Serbin, director ejecutivo de la Coordinadora Regional de Investigaciones Económicas y Sociales.

Serbin se refirió a la estrategia del presidente estadounidense Donald Trump para lograr un nuevo mandato de cuatro años y a las amenazas incumplidas de evitar que cinco buques iraníes cargados con gasolina y aditivos químicos lleguen a Venezuela.

«Se está calculando el costo electoral de tener un papel más activo y arriesgarse a que salte una chispa que genere un conflicto mayor con algún tipo de intervención con los buques petroleros iraníes que están llegando, algo que todavía puede pasar. Esa chispa eventualmente puede saltar», completó el experto consultado.

«No creo que haya algún tipo de estrategia orientada a que eso se produzca en el caso de EEUU, porque el peso de la prioridad de lo electoral se impone en todo lo que hace la administración Trump en sus inmediaciones, en su vecindario geográfico», apuntó.

Este lunes 25 los dos primeros barcos de origen iraní —el Fortune y el Forest— atracaron en Venezuela, custodiados por unidades de la Armada y la Fuerza Aérea Bolivariana. Se espera que otros tres buques arriben próximamente al país caribeño.

En medio de la pandemia, las sanciones de EEUU contra Petróleos de Venezuela S.A impiden la compra gasolina y de aditivos para su elaboración. Esta situación ha provocado escasez y racionamiento de las reversas.

Ambulancias, cuerpos de seguridad, personal sanitario y otros trabajadores esenciales tienen que realizar hasta 72 horas de filas en Caracas, y más extensas en otros estados para abastecerse.

Destratados internacionales

El apoyo de Irán al país sudamericano se da en un marco de tensión propio entre la nación persa y la principal potencia mundial. La escalada se remonta a mayo de 2018 cuando Trump retiró a su país unilateralmente del Pacto Nuclear que había suscrito en 2015 junto con Rusia, Alemania, Francia, China, Reino Unido e Irán (https://sptnkne.ws/By6Y).

El pasado 22 de abril, Trump ordenó vía Twitter a la Marina de su país que «hunda y destruya todos y cada uno de los cañoneros iraníes», si llegaban a hostigar a barcos estadounidenses en altamar. Entre tanto, tres días después el ministro de Exteriores de Irán, Mohamad Yavad Zarif, advirtió que Teherán tomaría represalias si Washington amenaza a los petroleros que transportan combustible a Venezuela.

Para Serbin, afirmó que «focalizarse estrictamente en qué va a pasar en torno a los barcos iraníes no es suficiente si no se entiende una dinámica más amplia», en alusión a los sucesivos acuerdos internacionales de los que se retiró la Administración Trump.

Meses después de romper el pacto con Irán, en febrero de 2019 EE UU se bajó del Tratado de Fuerzas Nucleares de Rango Intermedio, y amenaza con hacer lo propio en 2021 cuando venza el nuevo START para la reducción de armas nucleares, que Rusia ha propuesto renovar sin condiciones.

En todos los casos, como hizo con el Tratado de Cielos Abiertos (https://sptnkne.ws/C2EZ), Trump acusó a Moscú de incumplir esos acuerdos como argumento.

«La salida del Tratado de Cielos Abiertos confirma que para Trump la importancia de la relación con sus aliados es secundaria y la tendencia, si es que hay alguna consistencia en la política estratégica de EEUU bajo la administración Trump, es consolidar su supremacía desde el punto de vista estratégico a nivel mundial», afirmó Serbin.

Reemplazo de enemigos

El director ejecutivo de la Coordinadora Regional de Investigaciones Económicas y Sociales sostuvo que «estamos frente a una situación mundial donde la rivalidad de China y EEUU probablemente se deslice progresivamente no solamente a la que hay en este momento en el campo de la confrontación en lo económico y tecnológico, sino hacia una posible tensión en el ámbito estratégico militar».

En este sentido consideró que muchos de los mecanismos disuasivos de prevención desarrollados desde la Guerra Fría, «desde la perspectiva de la administración Trump están orientados ahora a ver cómo se reencausan en función de una posible confrontación con China». En otras palabras, se está dando desde la Casa Blanca un «reencuadramiento del sentimiento rusófobo que prevaleció en la Guerra Fría» (1947-1991).

Prueba de esto es que «EEUU quiere mantenerse lo más liberado posible de ataduras, vínculos y compromisos de tal manera de poder elaborar una estrategia individual frente a China», opinó.

A pesar de que a Trump se le acusa de «ser muy inconsistente», hay «cierta lógica que no sabemos hacia que va a derivar». El gran signo de interrogación es saber «si EEUU va a ser capaz de desarrollar un tipo de primacía estratégica solamente por cuenta y sin recurrir a sus aliados, un golpe más al tradicional sistema liberal internacional que se fue forjando particularmente después de la Guerra Fría».

Complementarios

De acuerdo con el especialista, Pekín no está buscando una confrontación en lo inmediato, entre otras cosas porque «todavía no tiene las capacidades desde el punto de vista militar (…) se va mover con mucho cuidado tratando de evitar algún tipo de escaladas, pero creo que se va enfrentar con una posición mucho más drástica por parte de EEUU».

En este contexto destacó que hay que valorar en toda su dimensión la alianza de Rusia y China, impulsando un nuevo orden mundial con base en el multilateralismo y la búsqueda de soluciones de carácter político y diplomático para los conflictos internacionales, desde Medio Oriente hasta Venezuela.

En el país caribeño se vislumbran tres actores «decisivos» más allá de que Irán y la propia Venezuela aparecen en primera plana: EEUU por un lado y Rusia y China por el otro. «No nos olvidemos de la iniciativa ruso-china en el Consejo de Seguridad de la ONU de condenar la Operación Gedeón y la aparente intervención de Washington», dijo el entrevistado.

Sobre el binomio comandado por Vladimir Putin y Xi Jinping, Serbin remarcó que si bien por separado presentan ciertas desventajas comparativas con respecto a la potencia norteamericana en diferentes rubros, estas se ven minimizadas gracias «a la estrecha relación» que mantienen, «no solo desde el punto de vista económico, político o diplomático, sino también militar. La convergencia ruso-china es un factor decisivo en cómo se va a configurar un nuevo orden mundial en los próximos años», agregó.

El director ejecutivo de la Coordinadora Regional de Investigaciones Económicas y Sociales concluyó su análisis con un ejemplo: «Lo que a China le falta desde el punto de vista de tecnología militar, Rusia lo tiene. Y lo que a Rusia le falta desde el punto de vista del avance tecnológico, China lo tiene».