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Agencia Sputnik

¿Por qué apostar a los vinos uruguayos?
14/12/2020
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Lentamente, con esfuerzos sostenidos de varias generaciones, el vino uruguayo parece estar atravesando una de sus mejores épocas. La aparición de nuevas generaciones de bodegueros, la incorporación de tecnología y de conocimiento a todo el proceso, está produciendo grandes vinos y esos grandes vinos no necesariamente tiene que ver con precios altos.

Para ser mas claro: hay combinaciones interesantes de precio y calidad.

Las ultimas vendimias -exceptuando parcialmente la de 2019 por un exceso de lluvias en el verano – ofrecieron uvas de gran calidad y consecuentemente vinos de calidad. No hay vinos de calidad si no hay uvas de calidad.

Voy a mencionar una clave, solo una y muy interesante, para tener buenas uvas: una planta de viña, si no se poda, pueden llegar a dar unos 30 racimos. Ahora bien, eso si apostamos a la cantidad de litros. Pero si apostamos a la calidad, debemos podar la planta y dejarle pocos racimos. Al dejarle pocos racimos, una botella de vino cuesta mas plantas.

No es solamente por eso que se puede llegar a un buen vino, pero es un elemento muy importante. Es como podar un rosal. Tendremos menos rosas, pero mas lindas y grandes; una planta mas vigorosa.

Hoy las bodegas uruguayas son en su enorme mayoría, empresas de una tercera o cuarta generación de viticultores. Y esa es una de las claves de porque estamos frente a vinos de calidad: el vino como patrimonio familiar y cultural.

Generan mano de obra constante durante todo el año y aumenta en las vendimias; son una clave de desarrollo local y -no menos importante estas bodegas familiares, esforzadas y comprometidas, cada peso que ganan lo invierten en el país.

En cuanto a las fuentes de trabajo que son unas 30.000 en todo el sector, Durante este año, todas las fuentes de trabajo se pudieron mantener, lo que da la pauta de que es un sector dinámico, en crecimiento, positivo, donde se trabaja en familia.

Esto no es menor: una bodega que cierra o un viñedo que se arranca para plantar soja, atenta contra el afincamiento o mantenimiento de la familia en el medio rural.

UNA GRAN VENDIMIA

Este año 2020 es de catálogo para los vinos uruguayos. La vendimia ha sido excepcional por las condiciones atmosféricas, la poca lluvia cayó en el momento justo y cuando se comenzó a levantar la uva, no llovió.

Inavi hizo un spot bien interesante sobre el tema.

 

Todos estamos cruzando los dedos para que la próxima vendimia tenga las mismas características de la pasada. Vamos bien.

Según datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura (Inavi), este 2020 se cosechó 93.492.254 kilos de uva, 10,75% más que en 2019, que tuvo un total de 83.437.466 kilos.

El enólogo Ricardo Cabrera es el presidente de Inavi. Lo consulté para que explicara en detalle por qué la vendimia pasada fue la mejor de este siglo.

 

El presidente de Inavi también enumero el conjunto de desafíos que tiene la institución hacia adelante.

Son casi 15 focos de relevancia para la industria del vino y los consumidores.

Menciono algunos como el trabajo conjunto con instituciones del Estado para encarar un programa de trazabilidad del vino, desde la planta a la botella, como lo están reclamando los mercados mas exigentes.

Otros puntos: el desarrollo junto a la Facultad de Agronomía de la variedad Marselán, un estudio con INIA para definir cuales son las variedades que mejor se adaptan al suelo y clima de Uruguay; potenciar el nicho del negocio del enoturismo que tanto beneficio ha traído a las bodegas y al vino mismo;  un programa de consumo responsable que prontamente se va a lanzar; la construcción de la nueva sede de Inavi y la instalación en ella de un laboratorio de relevancia y una bodega experimental.

Hay otros temas que así lo explica el presidente de Inavi, como por ejemplo que hay 1.800 hectáreas de viñedo que están en un proceso de declive, esto significa casi el 30% de los viñedos uruguayos.

Inavi apuntará a una nueva reconversión hacia variedades que el mundo  exige pero también a lo que el mercado nacional requiere. Es un trabajo pausado, tranquilo y que en el correr del año que viene se va a estar iniciando.

 

Como se observa, el tema de eliminar el cero alcohol fue quitado de las prioridades.

Según lo difundió la revista Galería, el 65% del vino se comercializa en grandes superficies, 30% en restaurantes y el resto en vinerías y pequeñas tiendas. Durante la pandemia, la venta de vino en supermercados creció 10%, lo que compensó la caída en la gastronomía. Dentro de esta categoría, las que más crecieron fueron las etiquetas de entre 200 y 250 pesos, y seis de cada 10 son uruguayas.

Entiéndase esto: 60% de los vinos VCP que se consumen en Uruguay son de nuestro país y el 40% restante de otros países como Chile y Argentina.

Con el vino fino, la pandemia generó una vertiginosa aceleración en la comercialización directa entre la bodega y el consumidor, tanto a través de redes sociales como de plataformas de venta, que en algunos casos ya existían pero no se utilizaban. Como consecuencia, la compra de vinos en línea y al productor, que era ínfima, creció tres dígitos en los últimos meses.

POR QUE COMPRAR VINO URUGUAYO

La competencia con los vinos regionales -sobre todo argentinos y chilenos – tiene larga data. Hay un libro del investigador Alcides Beretta que cuenta de la fuerte lucha de principios del siglo XX de los vinos de Soriano y Paysandú con los vinos argentinos y la búsqueda siempre de poner trabas a la importación de vinos para que se desarrollaran las bodegas uruguayas. Estoy hablando del 1900. Durante el siglo XX hubo distintas estrategias, pero destaco una: un empresario de Mercedes trabajaba en Uruguay y Argentina, y cuando las cosas le favorecían funcionaba con los vinos uruguayos o, en otras circunstancias, importaba los argentinos.

Hoy, como queda dicho, 4 botellas de cada 10 de vino fino son importadas. Hay empresarios uruguayos que como aquel mercedario -en verdad era italiano – juegan en las dos canchas: importan y exportan.

Los vinos argentinos y chilenos tienen fama de buenos, en desmedro de los uruguayos. Hay una fuerte publicidad de las empresas de ambos países y además, parecería que sigue prevaleciendo que lo importado es mejor que lo nacional.

En este escenario, ¿por qué comprar vinos uruguayos?

Se lo pregunté al presidente de la Asociación de Enólogos del Uruguay, Fernando Pettenuzzo.

 

Pettenuzzo ya mencionó la importancia del enólogo en este fuerte empuje de los vinos uruguayos.

Quiero dar un dato interesante: el enólogo se recibe en la UTU, en la escuela de vitivinicultura ubicada cerca de Las Piedras. A partir de ese estudio -que dura tres años – los enólogos uruguayos andan por el mundo trabajando o perfeccionándose, realizando pasantías en bodegas argentinas, chilenas, francesas o españolas.

Ese trabajo de perfeccionamiento también ha redundado en la mejora del vino uruguayo.

Pettenuzzo destaca algo más del enólogo uruguayo:

 



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