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Por Decir Fútbol

Periodista brasileña Bia Barbosa: los medios de comunicación tienen que comprometerse en el combate a la desinformación
05/06/1919
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Entrevistada en InterCambio la periodista brasileña Bia Barbosa, habló sobre la incidencia de las noticias falsas en las campañas electorales a la luz de lo sucedido durante el último proceso comicial en Brasil.

Activista por los derechos vinculados a la comunicación, el acceso a Internet y la libertad de expresión, Barbosa dio este martes 4 en el Parlamento una charla sobre “Desinformación en las elecciones de Brasil; desafíos y aprendizajes para Uruguay”.

Tras reseñar las formas y procedimientos clásicos de desinformación y manipulación informativa a través de los medios de comunicación, la entrevistada se refirió a “fenómenos un poco nuevos” de desinformación vía “Internet”, por ejemplo las aplicaciones como “WhatsApp”, ante los que resulta “más difícil hacer la contra-información” al falseo informativo.

En cuanto a “lo que pasó en Brasil” en las elecciones del año anterior, actuales “investigaciones están mostrando (…) que tuvimos de hecho una máquina de producción deliberada de desinformación” a gran escala.

Esa mega operación estuvo “basada en el direccionamiento del uso de datos personales” en base a un conocimiento detallado y preciso “del perfil de lector” que recibía cada mensaje. “La otra” forma por la que esa operación pudo ser instrumentada fue que “había mucha plata involucrada”, mientras que “la tercera característica era la difusión automatizada” de los mensajes.

La técnica básica consistió en crear, para hacer esa difusión masiva y selectiva a la vez, “imágenes cambiadas”, es decir trucadas, especialmente del candidato presidencial de la izquierda, Fernando Haddad, y también “textos cortitos de Facebook” con relatos falsos sobre el presidenciable, su gestión como ministro y alcalde, y su entorno político y partidario.

Esa técnica aprovechó el hecho de que muchos millones de personas de escasos recursos económicos compran habitualmente “paquetes” chicos de datos móviles por montos bajos, con lo que carecen de saldo para navegar más tiempo, lo que reduce o anula la posibilidad de informarse y chequear. Así el usuario receptor “se queda con el titular o la imagen y no tiene cómo verificar” la veracidad del contenido recibido, describió la periodista.

“Fue un complejo casi industrial” de producción desinformativa planificada, sistemática y a gran escala, y tuvo gran efectividad. Según “una encuesta”, aproximadamente “40% de electores del presidente (Jair) Bolsonaro cambiaron de una cuestión de ´duda´ a una cuestión de ´es probable´ que lo vote (…) en las últimas semanas” de la campaña, justo “cuando las fake news fueron una avalancha de información”.

Las mentiras llegaron a contener imágenes y versiones fantásticas, desde “el kit gay de Haddad” hasta “el biberón con forma de pene” para estimular la homosexualidad de los niños cuando era alcalde de San Pablo, recordó.

Para enfrentar y superar este problema severo de la cultura y la democracia, “no hay respuestas simples” porque “es una cuestión compleja”. Entre las cosas que “no deberíamos hacer”, Barbosa mencionó “los Proyectos de Ley” penalizando a los usuarios de las plataformas y “que las mismas plataformas analicen los contenidos y decidan” publicarlos o no.

Entre las acciones y medidas que “sí” es recomendable “hacer”, anotó “reducir el número de veces que se puede repartir (…) un mismo mensaje” y determinar “quién” lo originó. Esta “es una medida de transparencia que se puede implementar técnicamente”, así como también es deseable “reducir el número de grupos que puede integrar cada persona”.

Además, “otra cosa que se puede hacer es aplicar las leyes que ya existen en el país” sobre datos personales y aledaños, medida que en Brasil no se pudo realizar porque “la justicia brasileña cerró los ojos” ante el problema.

Simultáneamente, “los medios” de comunicación tradicionales “se tienen que comprometer a no reproducir información falsa”, ya que también han sido vehículo histórico de difusión de información falsa o no verificada. “Es importante hablar en la sociedad, para saber que existe”, recomendó.