Foto: Javier Calvelo / adhocFOTOS
Periodismo y poder: los Lacalle y sus reflejos censuradores
23/11/2020
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Parece claro -aunque es necesario repetirlo – que el poder o los poderes no se llevan bien con los medios, con el periodismo. Si hay un medio que no este en conflicto con algún poder, usted sospeche.

En verdad, el periodismo -en nuestras sociedades – es una suerte de contra poder. Existe una definición que a mi me gusta, que dice que la noticia es todo aquello que es de interés público y que está oculto. Y si está oculto es porque a alguien no le gusta que se sepa. Y cuando se sabe, esa persona no estará contenta.

Ahí aparece la tensión entre periodismo y poder o poderes, porque el periodismo -debe asumirse así – se tiene que meter en los pliegues de todos los poderes porque si hay periodismo que solo se mete con algunos y pasa por el costado de otros, hay que desconfiar. Ejemplo: es común leer o escuchar que en el PIT CNT están los radicales y los moderados. Y eso se difunde y promociona. Sin embargo, no vemos con la misma frecuencia -en verdad no vemos nada – que pasa en la Asociación de Bancos, en la Cámara de Industrias, en la Cámara de Comercio, etc. Entonces, permítanme, yo empiezo a sospechar de los himnos a la libertad de información, de la libertad de prensa y cosas por el estilo.

Con esto cono introducción, es obvio decir que los presidentes se llevan mal con la prensa, que los monarcas, reyezuelos y caciques de cabotaje desearían que no hubiera medios. Y si existen, que sean amigos. Y si no son amigos, comprar un medio y difundir lo que se le plazca.

Un precioso ejemplo del país de la libertad: Abraham Lincoln, el 16º presidente de Estados Unidos, sabía qué poder tienen los medios de comunicación. En 1859, durante la campaña electoral, llegó incluso a comprar el periódico de habla alemana «Illinois Staats-Anzeiger”, para asegurarse los votos de los inmigrantes alemanes. A los periodistas «amigos” Lincoln les daba información. A los «menos amigos” trataba de conquistarlos. Más de uno terminó incluso en la cárcel. «En estos tiempos y en este país, la opinión pública lo es todo”, llegó a decir Lincoln; «con ella nada puede fracasar; contra ella, nada puede lograrse”. Todo un demócrata.

Cuando conversé aquí sobre la agencia de publicidad del Rey Luis XIV recordarán todo lo que hizo ese buen señor para construir opinión pública favorable. Hasta fundó un diario que duró 200 años.

Hay un ejemplo que quiero compartir con ustedes, que tiene a Donald Trump como protagonista.

 

Ese choque entre Trump y un periodista ocurrió cuando le dijo a Jimmy Acosta de CNN que era una persona «Terrible y maleducada» luego de que este le preguntara por qué insistía en calificar de «invasión» la caravana de migrantes procedentes de Centroamérica.

«En CNN deberían estar avergonzados de tenerte trabajando para ellos, eres una persona grosera y terrible, no deberías estar trabajando para CNN, cuando haces fake news, algo que hace mucho CNN, te vuelves enemigo del pueblo», respondió Trump.

Horas después del episodio, la oficina de prensa de la Presidencia informó la decisión de suspender la credencial de Acosta para acceder a la Casa Blanca.

Uruguay no es la excepción. En general, los sectores liberales conservadores -usted puede agregar de “derecha”, “neoliberales”, “fachos”- son aliados estratégicos de los grandes medios, propiedad de familias que en algún momento de su emprendedora y exitosa vida recibieron los beneficios del poder amigo.

El tema es cuando los gobiernos conservadores sienten que las balas le pican cerca y que los medios y/o los periodistas no están alineados a su relato.

Ojo que esto pasa en la izquierda. Para citar un caso: el semanario Brecha difundió hace tiempo una información critica sobre Tabaré Vázquez. Vázquez le hizo la cruz y nunca le dio una entrevista.

También en la izquierda se suele averiguar sobre tal o cual periodista: “che, ¿y ese para donde patea?”, preguntan.

No conozco que haya habido presiones de los tres gobiernos de izquierda sobre los medios.

En cambio hay abundante información sobre presiones y/o persecuciones a medios o periodistas durante otros gobiernos. Y también censuras, lisa y llanamente. En radio Carve, durante mucho tiempo, hubo un cartelito en la sala de prensa en donde se podía leer: “no llamar nunca a Couriel”.

EL CASO DARIO KLEIN

Más allá de otorgar canales cable y ondas de radio a amigos del poder, Luis Alberto Lacalle es un ejemplo de animosidad y algo mas, contra periodistas que no le satisfacen. Veamos algunos ejemplos. Hace poco, el periodista Dario Klein -que es corresponsal de CNN – contó que en los años 90 sintió el rigor de Lacalle. Klein investigaba el caso de las coimas por la venta del Pan de Azúcar que involucraba al entonces presidente Lacalle, su esposa y varios mas.

Klein trabajaba para la revista Tres, que era dirigida por jóvenes vinculados al partido Colorado.

Klein contó que tenía una foto que comprobaba que el ex-presidente Lacalle había mentido ante la justicia, y que habían pruebas de que también estaba involucrada Julita Pou. En aquel momento la situación provocó la ira de Lacalle que amenazó a Klein. Según contó el periodista en la FM del Sol -en el programa “La Mesa de los galanes”-  Lacalle le dijo: “este país es muy chico, hay pocos lugares donde trabajar” y “mi familia tiene más de 100 años en este país y la tuya recién llegada”.

 

EL CASO FIGARES

En el 2005, el ex presidente Lacalle fue entrevistado por el periodista Daniel Figares en un programa que se difundía en canal 12. La entrevista fue tensa, dura, polémica con rispideces varias, sobre todo cuando Figares incursionaba por temas polémicos con las denuncias de corrupción en el gobierno de Lacalle y cuando se incursionó por el caso Berríos.

Hay una versión que sostiene que tras grabarse la entrevista, Lacalle presionó a canal 12 para que no se difundiera. Igual salió al aire, pero Figares duró poco en el ciclo de entrevistas.

 

EL CASO SONIA BRESCIA

En el año 2013, la periodista Sonia Brescia -que tenía un programa en canal 5- entrevistó a Luis Lacalle Pou que se aprestaba a competir electoralmente en su carrera hacia la presidencia.

El dialogado del principio de la entrevista, revela claramente que “la fruta no cae lejos del árbol”.

La entrevista transcurría sin mayores alteraciones pero en un momento se registra este dialogado entre Lacalle Pou y la periodista.

 

Con ese liberal, democrático y republicano antecedente, no sorprendió otro dialogado entre el hoy presidente de la República, Luis Lacalle Pou, y el director del Servicio de Comunicación Audiovisual Nacional (Secan), Gerardo Sotelo. Sotelo resolvió culminar con 41 contratos laborales. Lacalle le dijo que era una decisión “perfecta” y agregó: “Tenés que sacar a alguno más”, según constató el diario El País.

Para concluir. En agosto pasado, el gobierno anuló la resolución del Poder Ejecutivo Nº097/20 -del gobierno de Tabaré Vázquez-, por la cual se otorgaba a tres propuestas de comunicación el derecho de pantalla en todos los servicios de televisión por abonados del país. Se trataban de los tres canales Canal U orientada por Pablo Scotellaro, TV Libre dirigida por Néstor Molina, y Eutopía TV conducida por Federico Fasano.

La anulación de esas concesiones habían sido solicitadas por los tres canales privados en abril de este año. Tres canales, además, que están asociados en diversos negocios y que poseen enlaces con los cables del interior.