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Tiempo Agrario

Padrón sobre el estallido social en Chile y una consigna ciudadana que habla del grado de conciencia colectiva: “no era depresión, era capitalismo”
03/02/2020
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En su columna semanal en InterCambio Álvaro Padrón repasó varios hechos relevantes de actualidad en Estados Unidos (EEUU), Cercano Oriente y Europa, y analizó la explosiva situación social y política de Chile a la luz de la historia trasandina durante el último medio siglo.

En EEUU, el presidente, Donald Trump, “demostró haber alineado a toda la bancada republicana” detrás de sí en el marco del juicio político que le inició el Partido Demócrata. Ese alineamiento republicano implica por un lado “que no va a haber ampliación de testigos” en el proceso, testigos que “lo iban a enterrar (…) con la información” que manejan; y por otro lado supone “que el juicio sea abreviado” al efecto de que apenas finalice, “empiece la campaña electoral” hacia los comicios de fin de año.

Al mismo tiempo y en otro frente, aunque directamente relacionado, Trump presentó hace pocas semanas “el mal llamado ´Acuerdo del Siglo´”, su iniciativa para fijar un marco fronterizo definitivo en la vecindad israelo-palestina que desconoce tanto la referencia de la ´Línea Verde´ de 1967 como la ´Hoja de Ruta´ planteada junto a Rusia y la Unión Europea (UE).

Como deja a “una parte totalmente afuera” de cualquier aspiración mínima, es decir a los palestinos, “el acuerdo está muerto desde que nació” por el previsible rechazo de éstos. Y la iniciativa evidencia también a “dos líderes que están en problemas”, como Trump y el israelí Biniamín Netaniahu, imputado “por corrupción” por parte de la Fiscalía General de su país.

También simultáneamente, el pasado fin de semana se efectivizó “el ´Brexit´” del Reino Unido respecto de la UE, paso que representa “un triunfo de otro personaje complicado a nivel mundial” como el primer ministro británico, Boris Johnson, resumió Padrón esos acontecimientos en el eje Atlántico-Mediterráneo que generan consecuencias globales.

Después el analista abordó la situación trasandina destacando que “lo más claro que está pasando en Chile es una grieta generacional” y señalando como tema de fondo que “no es cualquier estallido social” el que allí tiene lugar.

“El caso chileno es más profundo” porque “el ´modelo chileno´ se transformó en un lugar común” para referenciar como ejemplo por toda la derecha, pero “también sirvió para una parte de la izquierda” regional.

Esa izquierda también ponderaba la “apertura comercial” de Chile y de hecho en estos lares había “algunos que decían ´estamos atrapados en el Mercosur´” y ´necesitamos la libertad comercial de Chile´. “Hay ahí una especie de laboratorio” político y económico que a través de la sangrienta dictadura fue guiado por “los ´Chicago Boys´” de Milton Friedman.

“Ese pensamiento se puso a prueba en Chile” tras el Golpe de Estado del 11 de Setiembre de 1973 contra el gobierno constitucional presidido por el médico socialista Salvador Allende, y así fue instrumentado “el gran ensayo de la privatización” de todos los bienes públicos. “La aplicación de una política neoliberal quedó grabada a fuego, incluso culturalmente”.

A continuación, Padrón reseñó cómo se encendió “la chispa” del actual incendio social, a partir de un mínimo incremento del precio del metro. Históricamente hablando, “la olla de presión fue cargándose de presión” durante casi 50 años y “es la acumulación” de injusticias, desigualdades y crímenes lo que “hace que explote la olla”, momento que tiene a “los jóvenes como protagonistas” y catalizadores de esa larga acumulación.

A poco más de tres meses del estallido de indignación y movilización, “la pregunta clave es quién está capitalizando” esa energía social en términos políticos, ya que no es la izquierda, claramente asociada al régimen.

El columnista apuntó que “el 95%” de los chilenos “dice no confiar en el Estado ni en los partidos políticos”, evidenciando una honda “crisis de representatividad”. Rememoró en este sentido las olas previas de movilizaciones durante los años y décadas inmediatamente anteriores.

Todos los gobiernos de la pos-dictadura (1990 en adelante) “tenían coincidencia en no tocar el modelo”, es decir “el que se elaboró en la dictadura” liderada por Augusto Pinochet, modelo que solo “fue maquillado” por los gobiernos de ´La Concertación´ y que presentaba “una apariencia modernista, democrática y futurista” reivindicada por todos.

Los gobernantes cívico-militares de la dictadura “privatizaron todo” y desde entonces “todo es privado en Chile”, excepto el cobre “porque una parte” del capital que genera su exportación “va para el aparato militar”.

En lo inmediato, los partidos de izquierda “no pueden” capitalizar el movimiento social en marcha “porque también lo hicieron”, esto es que “fueron parte de ese modelo”. Es así que “la olla de presión explotó, no tiene válvula de escape en la política” partidaria procedente de la pos-dictadura, y a esta altura “la gente no hace esto para que cambie el gobierno” sino “para que cambie todo” el orden socioeconómico.

Desde octubre y como efecto de la modificación de la cotidianidad social derivada de las movilizaciones y la represión estatal, se produjo un deterioro económico relevante al punto de que “cayó 3% el PBI”. Una consigna ciudadana sintetiza la comprensión social del proceso en curso y el grado de una conciencia que avanza: “no era depresión, era capitalismo”.