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El Reparador de Sueños

Padrón: perder la acumulación histórica de la unidad es una línea roja; la división es la peor enfermedad del campo popular en América Latina y el mundo
26/08/2020
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En su columna semanal en InterCambio Álvaro Padrón señaló “las líneas rojas” que el campo popular uruguayo debe trazar en política interior y exterior a un gobierno con “una estrategia conservadora y antipopular”.

Padrón retomó el concepto de columnas previas suyas en el sentido de que el gobierno de Luis Lacalle despliega “una diplomacia presidencial” y no una política exterior dirigida por el Ministerio de Relaciones Exteriores.

Esa diplomacia presidencial alineada al gobierno estadounidense de Donald Trump forma parte de “una estrategia” integral del gobierno claramente “conservadora y antipopular”, una caracterización confirmada y ratificada por los contenidos de “la LUC” y lo que ya se conoce del “Presupuesto”.

Ante esta realidad, el analista consideró que el campo popular y la izquierda tienen que actuar también con una visión estratégica, lo que debe traducirse en trazar “líneas rojas” alrededor de asuntos cruciales que sean establecidos como parteaguas y en los que no sea aceptable retroceder.

“Hay que elegir las batallas” ya que los frentes abiertos por el gobierno son muchos en pocos meses y serán más en los años siguientes; y junto con esto, es necesario “evitar que cierren filas” en la órbita del oficialismo.

Abogó por la serenidad, el análisis permanente de cada situación y la cautela, porque “reaccionar puede ser un peligro en términos de estrategia”; asimismo, “la soberbia no es buena consejera y la manija menos”, alertó.

Para enfrentar una ofensiva antipopular “no alcanza con tener razón” y en este punto “la batalla en los medios de comunicación” es cada vez más relevante dado “el cerco mediático” del circuito hegemónico de medios; “los informativos de televisión te dejan abrumado y desinformado”.

Recalcó su convicción de que “hay que trazar líneas rojas” ante el gobierno desde el campo popular, o sea “marcar cosas que no podemos permitir que ocurran” porque “si no, vamos a dar cualquier pelea” y es lo que busca el gobierno, “tratar de provocar la reacción para que te desgastes en cualquier batalla” y que el movimiento popular llegue cansado a las más decisivas.

“Los Derechos Humanos es una línea roja clarísima (…) no dejar pasar la impunidad de ayer ni la de hoy” con cosas “que ya están pasando”, como “grupos organizados que creen pueden tomar la justicia por mano propia”.

La “segunda” que señaló Padrón radica en “defender la Seguridad Social”, para lo que “plantar bandera allí va a ser clave” y junto con esta, “no permitir la privatización de las empresas del Estado es otra” línea roja.

La cuarta es un eje estratégico de la izquierda uruguaya: “no dejarnos dividir” en ningún ámbito de acción, “perder la acumulaciónhistórica de la unidad es una línea roja” tanto a nivel de la sociedad como en el Estado; “la división es la peor enfermedad del campo popular en América Latina y el mundo entero” históricamente, y por esto, el campo del capital y la derecha busca activamente “demoler la ética de la izquierda”, para poder dividirla.

En materia de política exterior “Venezuela” es un asunto determinante, al punto de que el núcleo duro del gobierno eligió “desandar el camino” de búsqueda de la paz trazado por el ex canciller Ernesto Talvi; “la línea roja es no aceptar una intervención armada en Venezuela por parte de la diplomacia uruguaya”, habiendo sido las intervenciones desde el exterior una opción que “el Herrerismo y los gobiernos blancos nunca permitieron”.

Una “segunda” línea roja en esa materia es “la relación con el Brasil de (Jair) Bolsonaro, el silencio ya es vergonzoso” desde el gobierno uruguayo porque en éste “hay silencio sobre el deterioro democrático en Brasil”, mientras que elude “ser incisivos en relación a otros países” como Bolivia.

En tercer lugar, el columnista advirtió contra “el deterioro de la relación con Argentina” y esto es “una línea roja que no hay que cruzar” de ninguna manera por la evidencia de que “las consecuencias cuando nos va mal son muy grandes”; recordó que “la deslealtad con Argentina es muy jodido” para Uruguay, cuyo vínculo con el vecino del Plata siempre fue ambiguo.

Un cuarto límite debe ser impedir “el apoyo al candidato de Trump al BID” y esto por varias razones: una de ellas tiene que ser no “darle la espalda a Argentina” y otra es que “nos asociamos a la iniciativa que rompe con la historia” de América Latina y el organismo; con este gobierno “estamos muy pegados, muy alineados a este Estados Unidos, el de Trump”, apuntó.

Hacia el final de su columna, Padrón mencionó el episodio en curso que el gobierno de Lacalle protagoniza con la Cepal acerca de datos estadísticos sobre recursos destinados por los países para cubrir las consecuencias de la pandemia y después refirió al “guion” común internacional de la derecha.