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Por Decir Fútbol

Padrón: la verdadera pandemia hoy es la desigualdad entre países y personas; lo que colapsó en este momento es el orden mundial
30/03/2020
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En su columna semanal en InterCambio Álvaro Padrón analizó los riesgos que le presentan a la democracia la revolución tecnológica con su capacidad de cyber control y la incesante concentración global de riquezas, procesos de desigualdad y autoritarismo facilitados por la nueva pandemia.

Padrón abrió su columna retomando de “la semana pasada” un “hilo conductor” en el sentido de que “nada de lo que pasa en el mundo nos es ajeno”, y vinculándolo al “tema de la democracia” como valor político igualitario de la sociedad porque “la elección es ese momento” de la vida social y política “en el que todos valemos uno”. En la circunstancia, tituló su espacio de este lunes 30 “la democracia en tiempo de Coronavirus”.

Y es que esta pandemia desencadenante de una crisis económica global, ya plantea varios “dilemas” como “Estados versus mercado”; “consumo versus consciencia”, el cual “debería ser un dilema mucho más discutido en esta época”, más aún en razón de que en estas semanas de virtual parálisis productiva “en Europa ha caído la contaminación, lo mismo en China”, reflexionó el analista; otros dilemas bien actuales pueden ser “desigualdad versus igualdad, o Salud versus Economía”, así como “nacionalismo versus globalización” y muy ligado a éste, “democracia versus autoritarismo”.

En los años más recientes de este siglo 21 se torna cada vez más evidente que “los riesgos de la democracia son muchos más que los que creíamos o pensábamos en los últimos 50 años”, cuando sociedades como las de nuestro país y la región asumían que solo “la podíamos perder por Golpes de Estado, dictadura, militares”. Pero “hoy los riesgos son muchos más”.

Hay en curso inquietantes procesos sociales e institucionales que pasan por “el desgaste y el desprestigio de la política y los políticos”, como también por el cuestionamiento “a las ideologías” y a la política, con “el presidente diciendo hace pocos días ´yo no hago política´”, es decir “los políticos hablando mal de la política” y los sistemas de ideas, “como si hacer política fuera un problema”, y esto puede derivar en “privatizar la política”, alertó.

“El segundo grupo de riesgo lo ubico en la revolución tecnológica y la transformación” del campo de la información y la comunicación de masas, procesos que imponen discutir y definir “quién controla la tecnología y regula” su uso, como por ejemplo “el manejo de la gran base de datos que todos estamos ayudando a construir” y que constituye “un enorme capital” y junto con esto “un enorme elemento de poder”, reflexionó el politólogo.

Si bien en sus primeros años de desarrollo esta revolución tecnológica en pleno auge era solo “un mecanismo para conseguir clientes”, acotado a la actividad comercial online y digital, hoy es claramente un dispositivo muy sofisticado para “dominar mercados e influir elecciones”, tal como ocurrió con “el resultado del Brexit o la elección de (Donald) Trump” como presidente de Estados Unidos “y el último experimento, Brasil, eligiendo al personaje” Jair Bolsonaro como mandatario, quien “ha perdido el juicio”.

Y dado que “comprar estos servicios” como los que vendía Cambridge Analytica “es muy caro”, estas capacidades tecnológicas sin regulación resultan un “ataque a la democracia” porque “quienes pueden hacer eso” son solo quienes “tienen plata” para pagarlo. “Generan mensajes” y “mentiras” transmitidas en segundos a millones, que las creen verdades.

“Y un segundo riesgo” dentro de aquel grupo “es el control social”, como el “expresado en China, Corea, Japón” durante esta pandemia, legitimando de hecho “la cyber vigilancia y el cyber autoritarismo”, de forma tal que “pasa a tener la tecnología una capacidad de influir en las democracias”.

El “tercero” de los riesgos que Padrón vislumbra para la democracia en este momento histórico es “la globalización sin gobierno y sin control”, como queda claro con lo que está sucediendo en el rubro del “transporte aéreo” y con “esta locura de decir ´cerremos las fronteras´” por el Coronavirus.

Para llegar a esta situación hubo “una revolución del transporte aéreo que empieza en los ´90” y consistió básicamente en una “desregulación de normativas aeronáuticas nacionales” a escala mundial, con el objetivo de impulsar una suerte de industria de aerolíneas “de bajo precio” (low cost).

Así se saltó “de 1.000 millones a 4.000 millones” de pasajeros al año y “eso ocurrió cuando se desreguló el sector aeronáutico”, recalcó, “uno de los sectores más contaminantes del planeta” cuyas empresas “hoy cierran y despiden trabajadores” en todos lados porque “es un modelo de negocios”.

“Todo en el mundo se liberaliza, circula globalmente, menos las personas”, contradicción que implica “la gran paradoja de esta globalización sin gobierno y sin control”, que funciona y opera para el beneficio del capital.

Entonces, junto a esto, “es mentira que ahora todos estamos perdiendo, hay ganadores de esta globalización”, quienes son “los dueños de esta globalización”, es decir “un pequeño grupo de mil millonarios (…) que tiene el 1% de la riqueza de la mitad de la población” del mundo.

Semejante grado de desigualdad y concentración “nunca ocurriría (…) a escala nacional”, dentro de los países “nunca se aceptaría” algo así porque “en los países funcionan los Estados” regulando e interviniendo en las relaciones socioeconómicas y en muchos de ellos también “la democracia”.

Ese grado de asimetría global “funciona porque en el mundo no hay democracia” y gracias a esto las élites concentradoras “hacen lo que quieren, sobre todo hacen plata”, tal como George “Soros” supo admitir diciendo “´alguien nos tiene que parar porque nosotros no sabemos parar´”. “Por eso la gran pregunta es quién manda”, y “manda el poder económico”.

Por todo eso, “la verdadera pandemia hoy es la desigualdad entre países y personas (…) allí radica el principal riesgo de la democracia”, dado que “los que gobiernan el plantea son unos pocos y no tenemos capacidad de controlarlos”. Entonces “lo que colapsó en este momento es el orden mundial” y “lo que se está cayendo a pedazos es el capitalismo como lo conocemos”, proceso que plantea de hecho la necesidad de “que se piense un nuevo orden mundial más justo y democrático”, concluyó Padrón.