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Padrón: el gran objetivo de las derechas en el mundo es dividir a los progresismos y movimientos populares, también en Uruguay
18/05/2020
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En su columna semanal en InterCambio, Álvaro Padrón analizó la situación política y sanitaria en Brasil y la conformación de nuevas alianzas internacionales de los sectores progresistas y de izquierda.

“El caso brasileño es una tragedia para toda América Latina y está muy lejos de ser solo un problema de Brasil”

Sobre la situación del país norteño, Padrón instó a “evitar quedarnos solo con la foto de la actitud irresponsable” de Bolsonaro frente a la pandemia, que ha puesto a Brasil como el cuarto país con más muertos y personas padeciendo el Coronavirus. Esta situación nos lleva a ir “perdiendo la capacidad de interpretar el proceso brasileño y lo que llevó a Bolsonaro donde está” ya que por su relevancia “el caso brasileño es una tragedia para toda América Latina y está muy lejos de ser solo un problema de Brasil” sentenció.

En ese sentido el columnista remarcó la necesidad de “evitar la idea de que todo se resuelve sacando a Bolsonaro”, idea “que empieza a parecer un guión de las clases dominantes brasileñas, sacarse a este ‘loquito’ de arriba para dejar todo como está” usando un juicio político que “de alguna manera le daría un carácter democrático” a la salida del Presidente del poder.

Sobre esta posibilidad, “el Partido de los Trabajadores plantea la iniciativa de una nueva elección” ya que si un juicio político desplaza al mandatario del poder quedaría en su lugar el vicepresidente Hamilton Mourão “que es el verdadero representante de lo militar en Brasil”.

También se mantendría la política económica, conducida por el ministro Paulo Guedes, que “está aplicando un modelo tremendamente dramático en términos económicos, sociales y políticos”; y el canciller Ernesto Araújo, aliado políticamente y defensor de Trump.

“Esta derecha brasileña tiene vínculos mundiales, con una estructura económica” una verdadera alianza que no queda “solo en los discursos” y que se basa en tres pilares fundamentales: “las Iglesias Evangélicas Pentecostales, con la idea de la familia, determinados valores, confrontar contra la ideología de género y contra la despenalización del aborto; el segundo punto es “el verso de la seguridad, apoyarse en un discurso represivo, en lo militar y la ley por mano propia”; el tercero es lo económico, “que es lo que articula todo, el discurso nacionalista, patriótico, que defiende sobre todo a los sectores mas reaccionarios y mas conservadores vinculados con el agronegocio. Esto “en Brasil se llama las tres bancadas: Biblia, bala y buey” y son las que hoy “explican el poder de Bolsonaro, lo siguen sosteniendo a pesar de todo lo que está pasando”.

Esta alianza “termina consolidando un esquema que hay que estudiar a fondo y comprender, algunos le llaman nueva derecha, yo creo que no tiene nada de nuevo” sentenció.

“La única forma de enfrentar esta corriente también es internacionalmente”

En la segunda parte de su columna Padrón analizó las respuestas internacionales que “empiezan a aparecer desde el progresismo, desde la izquierda, a esta forma de organizarse hoy de la derecha, que está teniendo mucho éxito electoral” en el mundo.

La semana pasada se lanzó a nivel mundial la Internacional Progresista (IP), entidad que tiene como objetivo la creación de un frente a nivel mundial para “fomentar la unión, coordinación y movilización de activistas, asociaciones, sindicatos, movimientos sociales ante el avance del autoritarismo”

Sobre esta noticia, el columnista opinó que “en principio no es una mala noticia, es súper interesante” ya que “la iniciativa además de tener escala internacional es muy diversa, la integran políticos, intelectuales, artistas” pero manifestó la preocupación por “la dispersión” de estos movimientos, “existe la Internacional Socialista, desde 1951; la Alianza Progresista, creada en el 2016; y ahora se crea la IP, así no se puede enfrentar este monstruo que se esta consolidando en el mundo, el tamaño del desafío es tan enorme que no vamos a poder enfrentarlo de manera fragmentada.

Este “es un viejo problema de la izquierda mundial, y también en los países, la cantidad de ‘partiditos’ que se van formando hacen que al final sea imposible confrontar a ese poder político, social y económico que siempre tiene una gran capacidad de unirse”.

Temas como la crisis ambiental, la desigualdad, las migraciones o la salud “tienen que ser enfrentado a escala global y la izquierda tiene que ser capaz de tener un relato y una iniciativa que le dé ese cáracter frente a la negación de los sectores de derecha”. Estos sectores de “ultraderecha van por la democracia, a romper la democracia tal como la conocemos”.

Estos temas no se pueden “enfrentar teniendo veinte iniciativas distintas, hay que ir a un proceso de unidad, de convergencia a nivel global, y Uruguay tiene un papel clave a jugar, somos casi el único país en el mundo que ha logrado dos cosas claves: unir al movimiento sindical y la unidad de la izquierda” por eso la importancia del rol que debe jugar nuestro país internacionalmente “no solo por solidaridad, también por nuestro propio interés” ya que “Uruguay solo no se salva”.

Por lo tanto manifestó que “en principio es una buena noticia, pero tiene el riesgo de sumarse a una dispersión que sin duda ayudará poco para dar pelea con este monstruo que se está consolidando en el mundo que es la ultraderecha y que se unen con una gran facilidad, detrás tienen el interés económico, que es la idea de privilegiar a una parte de la sociedad”.

Los efectos de la dispersión de las izquierdas se han visto claramente en “las derrotas, que son el reflejo de la falta de unidad, de la dispersión de los sectores populares que no logran unirse para defender los intereses de la mayoría”.

“El gran objetivo de las derechas en el mundo es dividir a los progresismos y a los movimientos populares” lo que también se ha visto en Uruguay, “por eso la ofensiva contra el Pit-Cnt y la izquierda” en nuestro país.

“La única garantía que las ideas democráticas triunfen es dar batallas globales, por eso es tan importante la construcción de sujetos políticos y sociales internacionales que den estas peleas; tenemos las mejores condiciones para construir este tipo de respuestas globales y la izquierda siempre tuvo en su ADN el internacionalismo, lo mencionamos mucho y lo practicamos poco” culminó.