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Óscar Andrade: nos vienen inculcando que la gestión es todo mientras tenemos una izquierda que dejó de discutir de política
22/05/1919
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Entrevistado en InterCambio el precandidato presidencial frenteamplista Óscar Andrade habló sobre el conflicto en Montevideo Gas, los desafíos programáticos del Frente Amplio (FA) de cara al ciclo electoral y analizó otros temas de actualidad como los recientes acontecimientos en torno a las Fuerzas Armadas (FFAA) y las actitudes institucionales de la oposición.

Andrade recordó que en la ex Compañía del Gas hay de por medio “una historia larga” de conflicto obrero-patronal que data de “la privatización del gas”, cuando en los años ´90 “la empresa francesa” concesionaria del servicio, Gaz de France, “aplicó una política sindical muy dura” que incluyó despidos y entre estos, los de tres integrantes del Secretariado Ejecutivo del PIT-CNT.

Aquellos eran “momentos muy difíciles” para el movimiento sindical y la situación “llevó a un conflicto muy largo”, que incluyó a su vez una prolongada “huelga de hambre” de varios trabajadores, evocó.

Ya con el primer gobierno progresista del PT en Brasil encabezado por el presidente Lula Da Silva, “cuando Petrobras asume” la concesión del servicio de gas “decide reintegrar” a aquellos trabajadores despedidos por la compañía francesa. Pero desde “el gobierno ilegítimo de (Michel) Temer” se aplica “un cambio de enfoque” de sesgo “neoliberal” en Montevideo Gas.

Lo que se observa claramente este año, ya con el gobierno de Jair Bolsonaro en el país vecino, es una “política de escarmentar al Sindicato antes de irse” Petrobras de Uruguay, según lo anunciado por la compañía brasileña. El movimiento sindical quiere que la empresa “se sincere” sobre sus intenciones, que la desvinculación del país se procese “con todos los trabajadores adentro” y “no negociar con cadáveres”, es decir con despidos.

Esa situación “es sorprendente y no es sorprendente” dado “el tamaño del retroceso de las relaciones laborales” en toda la región, un dato que “no lo tenemos dimensionado”. “El panorama de deterioro, de destrozo de las relaciones laborales es brutal”, habiendo demasiados ejemplos que bordean la esclavitud en varios países vecinos.

“Se vive un momento trágico para América Latina” y en el campo popular todavía “no hemos logrado calibrar el cambio radical en la correlación de fuerzas”, caracterizó el dirigente del SUNCA y relacionó ese cambio con las posiciones asumidas por las grandes cámaras empresariales de nuestro país. Entonces se verifican “barbaridades lógicas” explicadas por “la ofensiva de los sectores conservadores” a escala continental.

Vinculó esa evolución internacional con la coyuntura política y social nacional, en marcha hacia un nuevo ciclo electoral decisivo en muchos aspectos relevantes para las grandes mayorías de la población. Y es que para esos sectores conservadores “el avance en derechos es un obstáculo para el desarrollo”, mientras que “para la izquierda es una condición” del desarrollo. En esa contradicción se revela todo lo que está en juego.

La “transformación” social generada en nuestro país por los gobiernos del Frente Amplio (FA) retrocede “si no va acompañada por la discusión política”, tal como viene sucediendo en gran medida porque desde la derecha y el liberalismo “nos vienen inculcando que la gestión es todo” mientras “tenemos una izquierda que dejó de discutir de política”, criticó.

Dado que a nivel masivo “no construimos un pueblo con mayores niveles de solidaridad” para acompañar las distancias en los avances y explicarlas en unidad, van emergiendo sectores sociales que hablan de “los pichis del Mides en el Uruguay”, con ejemplos idénticos en Argentina y Brasil.

En la misma dirección mencionó la efectividad de las becas para sostener a jóvenes en el sistema educativo y cómo una actitud de pelea o de pasividad hace la diferencia cuando se aplica un recorte. La indiferencia y la falta de trabajo político llevan a que una conquista a defender pueda ser vista por mucha gente como “una medida burocrática fácilmente atacable”.

Por eso mismo “siempre hay que medir la conciencia social” a través de la acción política permanente en todos los ámbitos de la sociedad, necesidad que puede apreciarse nítidamente en las diferencias de abordaje informativo y social de los gravámenes. Los que pagan “los más ricos” son los que registran más evasión, como “el Impuesto al Patrimonio: exonera más de lo que recauda”, al tiempo que “el IRAE tiene una tasa de evasión del 35%”, siendo éste el principal tributo empresarial.

Sin embargo, “en la izquierda (…) que acumuló muchos años el discurso de que pague más el que tiene más (…) muchas veces nos cuesta defender” esta progresividad en la arena de la política cotidiana, lamentó Andrade.

Después graficó algunas contradicciones de la derecha política en el marco de la campaña electoral y citó al respecto los planteos de reducción drástica de funcionarios públicos, “27.500” según “el Programa de Lacalle Pou”, quien simultáneamente habla de mejorar “la Educación” y “el Medio Ambiente”, dos áreas cuyos avances requieren más recursos y no menos.

De todos modos, reflexionó, “el Programa que vamos a enfrentar es el que van a tener que negociar” en conjunto los partidos del núcleo duro opositor, es decir la derecha política incluyendo a (Julio María) “Sanguinetti” y a (Edgardo) “Novick”, que sumarán fuerzas para intentar vencer al FA.

Pero aun ganando las elecciones el FA, “es claro que vamos a enfrentar un cuarto gobierno en un contexto de extraordinaria dificultad” económica regional y global, marcado por precios internacionales más bajos y menores inversiones. Por lo tanto, la apuesta de la izquierda debe ser “el trabajo”.

El punto de apoyo en esta dirección es “el Programa” del FA y en primer lugar su definición de “duplicar como mínimo la inversión en vivienda”, política “central” no solo para disminuir las carencias “de vivienda” y “la segregación del territorio” sino “además” porque “la inversión en obra pública multiplica las fuentes de trabajo”. Esto es “keynesianismo puro” e implica una inversión de “300 millones de dólares”.

Al mismo tiempo “hay que acelerar el proceso de transformación de la matriz” productiva, lo que requiere una potente “apuesta a investigación más desarrollo” que supone “triplicar la inversión” actual en esas actividades. “Un enorme desafío” que cuesta “400 millones de dólares”.

A esos ejes debe agregarse un sistema de encadenamientos productivos por rubro y de “compras estatales” vinculado a un papel más activo de “las empresas públicas” y de “formación profesional de excelencia”. Todo esto pasa por la participación del “Banco República” como agente financiero estatal de desarrollo y “el Inefop y “la UTEC” como agentes públicos de educación, formación y capacitación de la fuerza de trabajo nacional.

Se trata de asumir y desplegar “una disputa por trabajo de calidad” cimentada en la articulación entre “la sociedad y “el Estado”, resumió sobre el punto. Los recursos deben provenir de fuentes como “el Impuesto al Patrimonio”, “el IRAE” y “la categoría 1 de renta empresarial” del IRPF, que “debe ser diferencial”. “Las empresas grandes tienen que tributar más que las pequeñas” y debe haber “un Impuesto a las Grandes Herencias”.

El conjunto de esta política de desarrollo debe articularse “desde el 1° de marzo” de 2020 mediante un “cuatripartismo” que incluya a “la Universidad” junto al Estado y las representaciones orgánicas de trabajadores y de empresarios.

Consultado por los recientes acontecimientos alrededor de las FFAA, el entrevistado valoró que “es muy grave lo que pasó”, habiéndose evidenciado que “una parte de la alta oficialidad justifica el terrorismo de Estado”.

Fustigó a los senadores del Partido Nacional Verónica Alonso y Jorge Larrañaga como expresiones de “un sistema político que es un tembladeral”, reflejado en “el momento” que esos legisladores “eligen para elogiar a Manini Ríos”, con lo que incurrieron en un hecho “gravísimo en lo institucional”.

También citó “la votación de las venias” en el Senado para el pase a retiro obligatorio de los cuatro generales en actividad que integraron el año pasado los Tribunales del Ejército que recogieron las declaraciones de los represores Nino Gavazzo, Jorge Silveira y Luis Maurente.

Sobre esto, valoró que “es penoso (…) que el sistema político, en vez de cerrar filas aun criticando” al gobierno, opte por la impunidad de esos jefes militares en el ocultamiento de los crímenes de Lesa Humanidad relatados por aquellos represores ante los propios Tribunales castrenses.

Lamentó asimismo “los discursos” opositores en torno al asunto como “el de Lacalle Pou”, a quien “le falta leer un libro de Historia”. Evaluó que “en el tema militar no alcanza con avanzar”, si bien reconoció el valor social y político de los avances conquistados desde 2005 y los reseñó. Pero aseveró que el FA se debe “una autocrítica”, entre otras razones por la demora en procesar y votar la reforma de “la Ley Orgánica” de las FFAA.

En el mismo sentido lamentó que “llegamos muy tarde a la Fiscalía Especializada en Derechos Humanos” y señaló como un antecedente negativo que “hubo momentos en nuestros gobiernos de dificultades para acceder a los archivos” estatales referidos al Terrorismo de Estado.

Otro punto negativo en este tema es que “hicimos una reforma de la ´Caja Militar´ que quedó muy tenue” porque el Proyecto de Ley original fue modificado por el oficialismo “hasta quedar” minimizado “con milímetros de avance”. En cuanto a la formación de los militares y la cultura estamental en que se educan, Andrade puntualizó que “no puede ser que se siga formando una oficialidad que justifica la barbarie”.

Acerca de cómo el FA debe encarar el ciclo electoral, afirmó que debe hacerlo “con mucha unidad”, lo cual “es bastante más que la relación” positiva entre precandidatos “y sectores” de la coalición. “La segunda parte de la unidad es que (…) el Programa nos ordene la discusión política”. Es un factor que “ayuda a vincular la campaña con la estructura militante, la que va a jugarse el pellejo” para que el FA conquiste el cuarto gobierno.

La estrategia se completa con una nueva jerarquización de “la relación con los movimientos sociales”, para que sientan al del FA como “un Programa por el que vale la pena luchar”, dándoles para ello un rol “diferente” desde el activismo y no desde la pasividad.

Sobre el contexto político del próximo periodo de gobierno, el dirigente comunista apuntó que “hoy tenés una tensión casi inevitable” con el empresariado a causa del contexto económico y regional, “y desconocerla sería una ingenuidad”. Los representantes y agentes del capital organizado “van a intentar boicotear” un cuarto gobierno del FA, advirtió.

Acerca del relevo de liderazgos en el FA, lamentó que sea “un proceso que se dio tarde” porque “iniciamos tarde el proceso de transformación”. Sostuvo que “se tiene que abrir espacio a las nuevas construcciones” ya que de otro modo habrá “parte” de algunas “generaciones” que “no se van a sentir interpretadas” por los liderazgos históricos. “Quien va a defender el proyecto político es el que viene atrás”, sintetizó.