ONU advirtió que las personas que padecen hambre podrían duplicarse debido al COVID-19
05/05/2020
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El Programa Mundial de Alimentos de la ONU planteó que en pocos meses podría haber «hambrunas de proporciones bíblicas» si no se toman medidas para paliar los efectos de la pandemia en el acceso a alimentos. Sobre el tema, Sputnik dialogó con Anna Ricoy, Oficial de Gestión de Riesgo de Desastres de la FAO.

Las ollas populares, canastas solidarias y colectas se reprodujeron por doquier tanto en América Latina como en Europa. Contar con los recursos para acceder a los alimentos se volvió aún más difícil debido a la paralización de la actividad económica. Quedarse en casa para prevenir el contagio por el nuevo coronavirus es la medida sanitaria más recomendada, pero se convirtió en un desafío para millones de personas que comían en función de lo que ganaban con su trabajo diario y hoy viven en un paro que se traduce en hambre.

«821 millones de personas se van a la cama con hambre cada noche en todo el mundo. Todavía no hay hambrunas, pero debo advertirles que, si no nos preparamos ahora mismo para asegurar el acceso, evitar la falta de financiación y las interrupciones, podríamos enfrentarnos a múltiples hambrunas de proporciones bíblicas en unos pocos meses», apuntó Qu Dongyu, director Ejecutivo del Programa Mundial de Alimentos (PMA) frente al Consejo de Seguridad de la ONU.

De esos 821 millones, 135 millones vivieron en situación crítica en 2019, lo que también se conoce como inseguridad alimentaria aguda. «En términos simples, esto significa que las personas no pueden alimentar a sus familias y que dependen de la asistencia externa para sobrevivir», explicó a Sputnik Anna Ricoy, Oficial de Gestión de Riesgo de Desastres en la Oficina Regional para América Latina y el Caribe de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

«Según cifras del Programa Mundial de Alimentos (PMA), la pandemia de COVID-19 podría resultar en otros 130 millones de personas adicionales a estos 135 millones», agregó la experta que explicó que los países donde se concentran más personas en situación de vulnerabilidad son los mismos en que los que otras necesidades básicas como la atención sanitaria o la vivienda también están comprometidas.

«Los países que están en crisis alimentarias son particularmente vulnerables a los impactos del virus. En estos países los sistemas de salud carecen de recursos suficientes y están menos equipados para hacer frente a las conmociones que esta pandemia inflige en los sistemas alimentarios y en las economías. Además las personas que ya están debilitadas por el hambre tienen su salud comprometida», dijo Ricoy.

14% de estas personas se encuentran en América Latina y el Caribe, repartidos mayoritariamente en Venezuela, Haití, Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua. Migrantes venezolanos en Ecuador y Colombia también figuran entre los más expuestos a este flagelo.