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El Viaje

Nuestra memoria olfativa y la historia del olor
14/09/2020
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“Mi hija todas las noches antes de dormir me pide que le ponga un poco de mi perfume en su cabeza. Dice que sirve para no tener pesadillas. Es una brujería que ella inventó y le funciona. Ella huele todo, absolutamente todo. Siempre me dice que el olor más lindo es el de mamá. Hoy se despertó con la naricita congestionada y me dice: no te puedo oler.”

Esto lo contó una mamá en su cuenta de Twitter, hace pocos dias.

El asunto tiene que ver con lo siguiente: el olfato es el primer sentido que ejercitamos cuando nacemos. Apenas salimos del vientre de nuestra madre, respiramos.

Para ser mas claro: cuentan que cuando nació Picasso, el que fuera enorme artista no lloraba. Normalmente cuando esto sucede, se le da una palmadita paras obtener el llano como señal de vida. En esta ocasión no fue así: el médico que atendía a la madre recién parturienta estaba fumando y le echó una bocanada de humo en la cara del pobre Picasso. El bebe tosió, por tanto respiró, vivió.

El olor es una emanación volátil de ciertos cuerpos, componentes químicos, que se percibe a través del sentido del olfato.

Esta columna nace de mi interés por los olores.Hace bien poco compre el libro “Odorama, historia cultural del olor”. Fue escrito por Federico Kukso, periodista científico argentino especializado en historia de la ciencia.

Cada quien en su casa o trabajo recordará olores y nos lo contarán por el whatsapp 098.979.979. Quizás construyamos nuestro Odorama, nuestro panorama de olores.

Para comenzar a explorar esta historia, conversé con la ingeniera química Laura Fariña. Ella trabaja en la Facultad de Química, en el Laboratorio de Biotecnología de Aromas. Le pregunté que es el olor desde el punto de vista químico.

 

Antes de entrar en el libro de Kukso y difundir parte de la charla que tuve con el, vamos a recordar dos películas y una serie.

La primera, es una película dura, llamada “El perfume”, basada en la novela de Patrick Suskind.

La segunda película se llama “Perfume de mujer”, con la gran actuación de Al Pacino que hace de ciego.

En Netflix hubo una serie que se llamo El Olfateador. Ahora la encuentran en Youtube. Se trata de un tipo que tenía una altisima sensibilidad olfativa.

Federico Kukso, el autor del libro “Odorama, historia cultural del olor”, me contó algunas cosas de las muchas que encontró mientras investigaba.

Queda claro entonces que cada cultura tiene su propia configuración olfativa.

El autor de este libro “Odorama”, habla de las dificultades que tenemos de poner en palabras las distintas capas del olor o como definimos algunos olores o caracterizamos.

Acá aparecen dos cosas claras que en el mundo del vino observamos: no estamos educados en el olfato y para definir un olor o aroma, recurrimos a cosas que conocemos o recordamos. Mal podría hablar de un olor con un término o percepción olfativa que no tenemos alojado en la memoria olfativa.

Federico Kukso habla de este tema. Detenganse en esto: cuando el humano se hirguió, perdió capacidad olfativa. Pero pasaron otras cosas cuando perdimos esa capacidad.

Lo otro interesante de esta investigación es el impacto de los olores en la literatura. En el libro se reproducen obras pictóricas de distintos siglio en donde se alude al olor. Pero en la literatura recién en el siglo XIX aparece la mención al olor.

Y esto tiene que ver, nuevamente, con la revolución urbanista que ya cité en otro momento, que vivió Paris. Los primeros escritores que hablaron del olor son de ese siglo y franceses. Recuerdese que allí nace el perfume. Y recuerden la primera película que les mencione, ambientada en el siglo XIX en Paris.

Federico Kukso habla de este angulo, la literatura y los olores.

Vean este texto de Emile Zola: “aspiraban los olores de Paris con la nariz levantada. Habrían reconocido cualquier rincón con los ojos cerrados”. El texto es de 1873, siglo XIX.

Ahora que escuchamos a Federico Kukso, veamos que dice este libro.

Voy a enumerar aspectos que me resultaron atractivos:

  • El olor nació hace 13.750 millones de años, en una suerte de exabructo cosmico que luego se llamo el Big Bang.
  • En Babilonia -hoy Irak-, en el año 1200 a.C, vivió Taputti-Belatekallimm. Considerada la primera mujer perfumista y química. Era la época en que las sustancias perfumadas amplificaban la vanidad y el placer.
  • El tamaño de las narices tiene que ver con el rol que posee el animal para sobrevivir.
  • Cada día, respiramos unas 23.040 veces. Nos lleva unos 5 segundos respirar, 2 segundos para inhalar y 3 segundos para exalar.
  • Cada vez que inhalamos, respiramos al resto de la humanidad. Otros son parte de nosotros. Y nosotros somos parte de otros. No estamos solos como creemos, dice el fisico teórico Lawrence M. Krauss.
  • Hay millones de historias danzando, saliendo de nuestros pulmones cada segundo.

Vayamos a las artes plásticas.

En Egipto se encontraron pinturas que muestran a hombres y mujeres llevando conos perfumados en la cabeza. Olo a lirios, jacintos, cardamomo, eneldo y menta.

Un impreso del año 1400 se llama “Pestilencia Demoníaca”. Imaginense ustedes esa obra.

Otra obra de 1519 muestra dos culturas olfativas distintas: Hernández Cortés cuando se encuentra con Moctezuma, en México.

En 1644, hay una obra que muestra como llevaban chocolate a México.

En 1650 una obra muestra un tratado sobre el café, el té y el chocolate.

Una obra que Wenceslas Hollar, en el siglo XVII, muestra a una mujer con un amuleto oloroso que colgaba del cuello para ahuyentar los malos olores, plagas y otras enfermedades. Y siguiendo con las plagas, otra obra del mismo siglo muestra a un médico con una máscara en donde colocaban sustancias aromáticas para evitar vapores contaminados.

En 1685, Nicolas Bonnart pinto a una perfumista y su traje, con todas las esencias.

La concentración química cambia los olores. Puede ser más o menos agradable cada aroma según la concentración de la composición química.

Un ejemplo: el vino joven -con baja concentración frutal y alcohólica- huele menos que el de crianza. Ni hablar cuando olemos vinos de zonas en donde la fruta madura maravillosamente bien, como, por ejemplo,Salto y Rivera.

Voy a concluir con dos elementos.

El primero: ¿cuándo un olor es feo o no agradable?

Una parte de la respuesta la menciona la ingeniera química Laura Fariña.

El segundo elemento es el siguiente.

Cuando me puse a escribir esta columna, prendí una vela y puse esencias cítricas. Cree o recree un ambiente super agradable. A mi me gustan los perfumes cítricos y no dulces, por ejemplo.Perfume viene de las palabras per fume: a través del fuego, a través del humo.

En el libro que mencioné hay un dato que quiero compartir.

El olor a mar tiende a tranquilizarnos o calmarnos. ¿Por qué? Porque allí hay una mezcla de sustancias químicas procedentes de la sal, los peces y crustáceos, las rocas mojadas y el dimetilsulforo. Esto ultimo está producido por el ecosistema marino, por diatomeas, fitoplancton y bacterias.

¿Qué impacto tiene en nosotros todos esos olores? Reducen un 20% la tensión delos músculos faciales.