Mujica: va quedando atrás el Uruguay de no usar el poder del gobierno para perseguir adversarios; gobernar no es odiar
17/06/2020
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Foto: Nicolás Celaya /adhocFOTOS.

En su espacio de reflexiones en M24 el senador José Mujica lamentó que miembros del gobierno “no pueden hacer sin ofender” y advirtió contra el riesgo de que así “terminen generando un alud que los arrastre a todos”.

Mujica refirió a la vecina orilla para reflexionar sobre la actualidad del sistema político uruguayo y en esa dirección lamentó que “hace años que el sistema político argentino parece estar sumido en esa enfermedad psico-política que ellos llaman ´la grieta´”, una realidad en donde “las diferencias no son solo de ideas” sino también “son el culto permanente de la ofensa, la diatriba, la visión constante de un razonamiento en blanco y negro, a veces con persecución, hasta con espionaje, por momentos se cae en el insulto”.

Por tal camino se “imposibilita definitivamente la posibilidad de construir” y de generar “decisiones sociales durables”, esa forma de relacionarse “impide la existencia de puentes comunes que sirvan para andar en el largo plazo” y obtura la capacidad de “entender (…) que el país es de todos”.

“Hago este comentario porque el Uruguay de hoy parece por momentos empeñado porfiadamente en seguir un camino parecido”, surgiendo aquí “algunas actitudes en algunos miembros del nuevo gobierno, siempre acompañados por una prensa complaciente, que hace juego, que no pueden hacer sin ofender, se cae en tergiversar, hasta se insulta por momentos. Más que gobernar, algunos tienen como vocación de aplastar y no pueden ver, en su fanatismo, que están contribuyendo a asesinar la mejor tradición del Uruguay que nos ha diferenciado por lejos en América Latina”, recordó.

El ex mandatario ejemplificó esa tradición evocando “cuando murió Saravia, en 1904” y “un conjunto de fanáticos, colorados, fueron en ánimo de festejar, a Casa de Gobierno y don José Batlle y Ordóñez les dijo: ´no hay nada que festejar, ha muerto un oriental´, y se había terminado uno de los episodios más sangrientos y duros de la Historia del Uruguay”, apuntó.

“Va quedando atrás” el país en el que “el doctor Herrera, herido y estafado en su confianza, recibió en los hechos, tácitamente, el apoyo de su máximo rival de entonces, don Luis Batlle”, tal como se disipa el Uruguay “de la crisis del 2002, cuando Atchugarry recibía día por medio a Juanjo Ramos y a otros, incluyéndome, cuando se estaba luchando por una salida. Va quedando atrás el Uruguay de no usar el poder eventual del gobierno para perseguir adversarios. Algunos no entienden que gobernar no es odiar”.

Ante esa evidencia “sería medular que esos algunos no terminen generando un alud que los arrastre a todos, porque naturalmente, donde las dan las toman, y quien siembra vientos inequívocamente genera tempestades, que lo único que terminan favoreciendo es el reino de la mediocridad”, razonó.

En el gobierno “hicieron campaña diciendo que iban a elegir (…) ´los mejores´, ´técnicamente capaces en todos los escalones del quehacer del gobierno´” pero “en menos de 100 días hemos visto cómo desfilaba el presidente de Antel, que le dieron el olivo; vimos cómo se tuvo que ir un nuevo jerarca de la Corporación para el Desarrollo, elegido con un currículum imponente, que se llevó su novia como secretaria, la quiso colocar profesionalmente pero le dijeron que era imposible y entonces la dejó para que le atendiera una oficina paralela de sus cosas particulares y tuvo que renunciar”, como ya hubo otras salidas, incluso antes de asumir.

Mujica exhortó a intentar comprender que “nada es absolutamente perfecto” y que “en el acontecer humano debemos ser humildemente respetuosos y entender que ´cosas veredes, Sancho´, si vivieras”.