Mujica: tenemos una actitud complaciente de la prensa al punto de que se está cayendo en un aburrimiento y para nada se parece a lo que hacían hasta hace poco
29/05/2020
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En su espacio de reflexiones en M24 el expresidente de la República José Mujica recordó que los medios de comunicación no son neutrales ni objetivos sino que informan conforme a sus intereses de clase, a las convicciones de sus propietarios y a las empresas que pautan publicidad.

Mujica dedicó primero “dos palabras de recuerdo para ese músico que se acaba de ir, don (Federico) García Vigil, que en el fondo, como alguien ha definido, fue una especie de articulador formidable entre la música sinfónica, culta diríamos, y la música popular, y que logró una masificación (…) del trabajo de las orquestas de cámara (…) y como tal ha contribuido enormemente” a la formación “cultural de nuestra sociedad”.

Después, el senador contextualizó el tema de su columna explicando que “en la realidad de nuestras vidas solemos mirar y ver (…) a través de un lente que no se ve pero que está” y en los hechos “todo lo que vemos tiene que pasar por ese lente”, empezando por “la realidad social que tendemos a percibir” mediante los elementos que “componen nuestra ideología”.

Es así que “suele haber distancia entre lo que percibimos y la realidad auténtica”, tal como “intentamos a través de las ciencias sociales medir la realidad auténtica” que viven “nuestras sociedades”, pero resulta que “hacer ciencia es medir y es muy difícil con las ciencias sociales poder reducir esa visión a matemáticas”. Y “encima de esto” el pueblo toma “decisiones” con sus “mayorías y no se les puede pedir a esas mayorías que tengan percepciones claramente científicas, porque esto es imposible”.

Entonces “con todo derecho las mayorías a veces también se equivocan e incluso terminan ayudando a intereses que en el fondo las perjudican”, como cuando “Hitler llegó al poder por voto popular” y tantas veces “hubo ejércitos de esclavos persiguiendo a esclavos que se habían liberado”.

Mujica enfatizó su interés en señalar “la importancia del problema de cómo se percibe la realidad” y también de “los convencimientos que están atrás de nuestras decisiones”, de cómo estas “siempre están filtradas por algún conjunto de ideas básicas” y de cómo éstas “incluyen nuestras historias personales, nuestra cultura, nuestros principios morales o religiosos”.

“Pero encima de esto también influye la construcción subjetiva que va haciendo la información pública que recibimos, sistemáticamente, como una píldora diaria, como quien toma un remedio, esa información goteada en cada informativo, por los grandes medios de masas”, puntualizó.

“Esa es la parte en la que los poderes reales, en una sociedad, pueden influir y tratan de influir para ir moldeando una percepción favorable a sus intereses y a sus propias convicciones. Por esto las dictaduras coartan la libertad de información” y lo hacen “sin tapujos”, pero también “más elaboradamente, en sociedades abiertas como la nuestra, existe una influencia notoria, a veces muy poco disimulada, de manejar la información, favoreciendo no la objetividad” sino el propósito deliberado de “acarrear agua para el molino de sus propias convicciones”, apuntó.

Y en ese marco, “la libertad de prensa, que es un progreso humano, en la realidad no es un juego entre ángeles ni un juego matemático, supone (…) la existencia de empresas que tienden a perdurar y luchan por perdurar profesionalmente, en gran medida, vendiendo publicidad a otras empresas”.

Y del mismo modo que sucede en el caso de las empresas de información y comunicación, “quienes pagan publicidad tienen también una percepción de la vida y de la sociedad, de la economía, de los intereses, conscientes o no, de la clase a la cual pertenecen y cómo están ubicados en la pirámide social.

Quiere decir que también influyen en sus decisiones de contratar, junto a otras cosas, no es lo único. Más claro: nunca se debe pensar que los grandes medios de información son esclavos directos de sus avisadores (…) pero no se puede ignorar que hay una sintonía global de pensamiento y de decisión, que como clase, frente a la vida, frente a la propiedad, frente a la marcha de la sociedad, los engloba, los pone del mismo lado”, razonó.

“Incuso dentro de una filosofía auténticamente liberal (…) la prensa debería siempre marcar, controlar, interrogar, hasta fiscalizar al gobierno de turno, ese es su papel central. Sin embargo, hoy tenemos en general una actitud complaciente (…) al punto de que se está cayendo en un aburrimiento y para nada esto se parece a lo que hacían hasta hace poco”.

A este comportamiento editorial “no lo considero responsabilidad de quienes se ganan la vida en los medios, que son trabajadores, que tienen que cumplir con las obligaciones que se les marcan”, sino que en este asunto la responsabilidad corresponde a “quienes dirigen” los medios de comunicación “y ven y tratan de hacer ver” a los demás “a través del cristal de su manera de pensar (…) incluso a través de sus propios intereses”.

“Por lo tanto, la famosa libertad de prensa, en la realidad concreta de la sociedad, es siempre relativa y tendríamos que decir hoy: es lo que hay, valor”, lamentó el reelecto senador del Espacio 609 del Frente Amplio.