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Mujica: pretender que se queden sin ingresos, sin trabajar, apenas con algún paquete que les dan de vez en cuando y que subsistan, es una ilusión
01/06/2020
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En su espacio de reflexiones en M24 el ex presidente de la República José Mujica ironizó sobre quienes “se asustan” de la presencia social registrada este sábado 30 en 18 de Julio pero parecen no enterarse de que “en los mal llamados barrios populares” la gente ya había abandonado la distancia física y había vuelto al ruedo social para “ganarse la vida” y buscar comer.

Mujica abrió su columna señalando como “lo primero, un adiós y un hasta siempre al querido Cholo Bentancor, que se ha ido de esta vida y que gastó su existencia en la lucha por los derechos de los trabajadores”, invirtiendo su “existencia en la causa y el honor por la equidad humana. Honor a un luchador que se ha ido”, homenajeó al ex dirigente de la Federación Ancap.

“Lo segundo que quiero señalar: ayer fue un día de dolor e incertidumbre, obviamente, por ese asesinato a tres marinos jóvenes y no quiero entrar en ninguna hipótesis especulativa” sino tan solo “declarar el férreo apoyo al Estado y confío en su responsabilidad que pueda esclarecer esta dramática barbaridad”. El senador también expresó su “solidaridad con las familias, con los camaradas de armas de estos jóvenes marinos” y lamentó que “ayer fue un verdadero día de luto y de agresión a la confianza pública entre los orientales. (…) Ante la agresión, por encima de cualquier cosa, unidos”.

“Paralelamente”, prosiguió, “ha surgido una pequeña polémica, por la mucha gente que aprovechando la oportunidad se aglutinó en 18 de Julio” el pasado sábado de tarde y allí “recorrió comercios y hubo algunas alarmas que han saltado, como discrepando ante el peligro del contagio”.

Con relación a este asunto, Mujica analizó que “a esta altura existen dos realidades”, siendo “una” de ellas “la realidad oficial, construida por informativos, por muchas declaraciones, con mucha recomendación tras el criterio de empezar a funcionar, a que se mueva la sociedad pero con mucha precaución”, usando “barbijos” y manteniendo distancia física.

Pero también está “la otra realidad”, dada por “lo que pasa (…) en los mal llamados ´barrios populares´”, porque “parece que los barrios pobres son los ´barrios populares´ ahora, hay como miedo de decir barrios pobres”. Y en estos “hay hoy absolutamente otra realidad, con poquísimos barbijos y mucha gente moviéndose cotidianamente porque muchos han salido a intentar ganarse la vida como pueden, apretados contra las chapas, porque no se pueden dar el lujo de estar recluidos porque necesitan vivir, y salieron a pelear por su ingreso (…) y de hecho, han hecho una presión sobre el resto y los he visto por todos lados. El peor ciego es el que no quiere ver la realidad, nuestro pueblo más humilde ha asumido una actitud diferente luego de dos meses” de haber encarado “con una enorme responsabilidad la lucha contra esta pandemia”, con todas las consecuencias que ha implicado.

Y es así que “la discusión” sobre responsabilidad y disciplina “a esta altura no tiene el más mínimo sentido porque hay una masa de pueblo que de hecho ha tomado su decisión subjetiva”, que consiste en “moverse y esto es una tendencia generalizada” y “a esta altura la movilidad de la gente es imparable. Ya no se puede pretender que permanezca recluida”, subrayó.

No obstante esa evidencia, “hay que estar alerta para aislar cualquier foco” y tratar en todo momento de “aminorar el contagio”, mirando “lo que ha pasado en las villas de Buenos Aires”, dado que “de ninguna manera la guerra contra este virus está ganada (…) pero cuando insistimos hace dos meses en la necesidad de recaudar y (…) de apoyar económicamente a una faja muy grande de gente humilde, tenía un sentido” y este radica en que “no se le puede pedir a la gente lo que la gente no puede dar”, apuntó.

Entonces “hay otras consecuencias”, indicó Mujica, porque “la política en un momento de desgracia, de socorrer a los más necesitados, no es (…) organizar la lástima” y distribuir limosnas sino garantizar la dignidad de las personas más golpeadas; “y además no deja de ser inteligente en el largo plazo recoger la vieja lección que nos dejó la crisis de 2002: la falta de apoyo” del Estado en aquel entonces “determinó que mucha gente, muy humilde y apretada, incurriera en el campo del delito y una vez que incurrió y no le fue mal, no salió más y hoy una parte de eso está en el Comcar y le terminó costando al Estado mucho más” de lo que éste decidió “no gastar en el momento preciso.

El que reduce una crisis de este tipo a una cuestión económica no entiende la otra parte de la sociedad, porque en este mundo, pretender que se queden sin ingresos, sin trabajar, apenas con algún paquete que les dan de vez en cuando y que subsistan, es una ilusión”.

De ahí la certeza de que “la gente (…) va a seguir saliendo” y esto ya “es francamente incontenible porque no hay respuesta de carácter económico y produce un efecto de onda social”, aunque haya quienes “se asustan porque apareció mucha gente en 18 de Julio un sábado de tarde” cuando es algo que “está pasando en todas partes. El peor ciego es el que no quiere ver”.