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Mujica: ¿No habrá llegado la hora de que nos ajustemos al espíritu de la Ley Forestal primitiva?
29/06/2020
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Foto: Nicolás Celaya /adhocFOTOS.

En su espacio de reflexiones en M24 el senador frenteamplista José Mujica prosiguió desarrollando el tema de la contradicción entre el cuidado del Medio Ambiente y la sociedad industrial basada en el consumo voraz, y lo proyectó al desmesurado crecimiento de la producción forestal en Uruguay.

Mujica retomó la idea expresada en su columna anterior de que “el mayor obstáculo que existe para defender el Medio Ambiente” e “impulsar la causa de la Ecología” radica en “la enorme contradicción que ha impuesto la sociedad de mercado, paradojalmente con su éxito, que, para que los negocios prosperen, necesita imperiosamente incentivar el consumo” y para ello “propende” a ampliar y sistematizar “la obsolescencia programada” en la producción de todo, “que las cosas duren poco y pasen de moda rápido”.

En ese derrotero “omitimos calcular que gastamos más energía, que consumimos más materiales del Medio Ambiente, que contaminamos el triple, que destruimos y que (…) si pretendemos vivir con el nivel de despilfarro y de tiradero (…) de la sociedad norteamericana (…) se precisarían tres planetas”; pero dado que esto “no existe” como posibilidad, “entonces o no hay para que todos puedan consumir con ese despilfarro o hay que plantearse otros criterios más cuidadosos”, razonó el ex presidente.

Pero resulta que en “la sociedad industrial” y actualmente en “el mundo contemporáneo” se cree que la acumulación “de riqueza” y la incesante “capacidad de hacer (…) infinitas nuevas cosas” son la expresión cabal del “progreso y este círculo vicioso se agranda”.

Es así que “el éxito de nuestra sociedad industrial es contradictorio con el sostenimiento del Medio Ambiente”, si bien “no se trata de pensar que todo es malo (…) de ninguna manera (…) pero tampoco es todo bueno como lo estamos llevando”.

“Necesitaríamos discutir y organizar otros parámetros, que han sido y son posibles”, como por ejemplo “unas lamparitas en el Cuerpo de Bomberos de California que hace más de 100 años que están prendidas” y también “unas bombitas eléctricas” que Mujica conoció “en la década del ´40” y que “duraron más de 20 años, paradojalmente de origen japonés”, entre otros productos del siglo 20 como las “heladeras que duraban 50 años”.

En un mundo distinto y basado en otro modo de producción y otra pauta de consumo, “cambiarían los parámetros de concepción industrial” y “cada producto (…) debería estar concebido e incluir el costo de cómo se recicla. Pero medidas de este tipo son imposibles si no son generales”, razonó.

“Cuidar el Medio Ambiente nos debería imponer consumir lo necesario, evitar el despilfarro, hacer cosas duraderas y reusables, y al final, reciclables”, así como poder “acotar la pésima distribución de bienes y de trabajo”, al tiempo que “todos deberíamos (…) trabajar lo necesario para vivir” y no más que esto. Pero “todo esto es imposible por los intereses que habría que enfrentar, y lo máximo a que podemos aspirar es tener Estados, gobiernos que regulen en parte estas cosas, si intentamos que el Medio Ambiente sea sostenible para los que estamos convocando a la vida”.

“Olvidamos aquella afirmación griega ´nada en demasía´, entonces esto nos crea las contradicciones de nuestro tiempo. Por eso la sociedad industrial trajo por un lado un paraíso; por otro lado, está creando las condiciones de un infierno” y más aún ante la ausencia evidente de “una voluntad política para enmendar una civilización cuyo estandarte principal es la ganancia”.

Finalmente, Mujica proyectó esta reflexión acerca del Medio Ambiente al tema del límite de racionalidad y balance productivo nacional que podría estar alcanzando la actividad forestal en nuestro país, para lo cual reseñó el origen de la Ley Forestal que supo ser “votada por todos los partidos”.

“¿No habrá llegado la hora de que nos ajustemos al espíritu de la Ley primitiva? No lo tengo claro, apenas hago una pregunta”, formuló al respecto, sugiriendo la conveniencia de que Uruguay produzca “un poco de carne, un poco de celulosa, un poco de agricultura de secano, un poco de arroz de cultivo, pero no transformarnos en un monte de eucaliptos, me parece. Pero claro, son cosas que implican tomar decisiones”, planteó.