Mujica: los productores pequeños deben darse una política de agrupación; una solución de equipo y no individual
06/11/2020
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En su espacio de reflexiones en M24 el expresidente José Mujica reclamó políticas públicas de protección a la agricultura familiar y pidió respaldo académico en investigación científica orientada a este sector productivo.

A propósito de un evento internacional de “la FAO” del que participó este viernes 6 a través “de Zoom”, Mujica recordó que “los humanos (…) no podemos renunciar a comer (…) y la agricultura familiar (…) cuando las papas queman mucho tiene que ver en la medida en que sea cuidada, favorecida, incluso subsidiada.

Porque el problema de seguridad alimentaria no es una bagatela en el mundo en que estamos y hay un viejo consejo: ́la comida se debe producir lo más cerca posible de la cocina ́”. De ahí que “cuidar a la población de las familias rurales (…) pasa a ser algo determinante” pero de todos modos, estas “no se pueden escapar a las contradicciones del mundo moderno y tampoco puede esperarse que la agricultura familiar en América Latina salga de su nivel actual (…) a veces colindante con la pobreza (…) y pueda saltar a una agricultura inteligente, robotizada (…) porque el avance tecnológico (…) necesita rentabilidad para capitalizarse y tiempo para madurar”.

Sin embargo y aun considerando esos desafíos y grandes dificultades, “lo que más falta es voluntad política, porque si no se empieza por querer, no se va a poder entender”, razonó.

Señaló que también la academia debe atender el asunto y describió cómo la investigación científica tiene que hacer su parte. Pero más allá de eso, “para tener rentabilidad hay que lograr que el productor familiar llegue lo más directamente posible al consumidor, saltar la cadena intermediaria porque se lleva la parte sustantiva de valor que genera todo este proceso”, apuntó.

De hecho, “en los tiempos de don José Batlle y Ordóñez se inventó la feria de Tristán Narvaja con la hipótesis de que los productores pudieran venderle directamente a los consumidores”, lo que se fue desvirtuando a medida que “la distribución y la venta se transformaron en oficio” y hoy día, “lo menos que hay son productores vendiendo” por falta de tiempo.

“Para que esto sea posible debiera haber una política de agrupación”, de modo que “los productores pequeños” conformen “cooperativas o empresas o comunidades o como se quiera llamar, pero colectivos”.

En definitiva, “una solución de equipo y no individual”, orientación ésta que en la agricultura “cuesta muchísimo por tradición, por cultura, por formación”.

Y, de parte del Estado, “se necesita respaldo de políticas absolutamente diferenciadas, que protejan y den oportunidad a esta función. Si se quiere cuidar el medio ambiente, si se quiere pensar en seguridad alimentaria, si se quiere lograr una disminución en el consumo de agroquímicos, hay que aplicar ciencia en investigación” y además “difundir las alternativas que se conocen” y son útiles, para lo cual también “es bueno agrupar”, sugirió.

“El proteccionismo agrícola europeo es hijo de la experiencia, tuvieron guerras, pasaron hambre y saben que vale la pena invertir recursos en proteger un tipo de población que es fundamental a la hora señalada de producir comida. Porque con la comida no se puede jugar y hay que apostar en todo lo posible a que el grueso de la comida se produzca en las inmediaciones de las grandes ciudades para acotar la línea de transporte”.

El exmandatario remitió a Europa porque “debemos aprender un poco de los pueblos viejos, no para hacer lo mismo” sino “para entender que los humanos lograron siempre aumentar la cantidad de alimentos que sacan por unidad de tierra a costa de bajar la productividad por hora/hombre, es decir que con más trabajo lograron que la misma tierra produjera más”, explicó.

“La mujer tiene una parte activa en las actividades rurales elementales (…) como cabeza pensante y figura comprometida en el quehacer sobre la tierra. Esto significa también cambio de los parámetros culturales”, indicó. Y como “lo más importante es lo que siempre falta, la agricultura familiar no tiene lobby, no tiene quien la represente, no tiene quien la encauce, no tiene intelectualidad que por ella pelee.

Está sola con la Naturaleza y con los desafíos del mercado, que ha creado una serie de mecanismos realmente diabólicos e insolentes”, como “el abuso” de los productores “cada vez más intenso” que realizan “las grandes cadenas” comerciales monopolistas.