Mujica: la concentración infinita no es libertad, es la negación de la libertad porque termina lesionando el valor de la sociedad
10/08/2020
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Foto: Santiago Mazzarovich / adhocFOTOS.

En su espacio de reflexiones en M24 el senador frenteamplista José Mujica se refirió al liberalismo señalando que esta ideología ha dejado de expresar y de favorecer la libertad humana por haber caído en un fanatismo ciego.

Mujica abrió su columna valorando que “lo que resulta muy nocivo en la vida de una sociedad es el fanatismo, una frecuente propensión que tenemos los humanos” y que “nos suele llevar de la mano a la intolerancia y por ese lado termina enfermando la convivencia”.

Precisó que “hay fanatismos de derecha, de izquierda, de centro, hay fanatismos racionalistas, hay fanatismos religiosos, diversos, pero todos, por su exageración, resultan ser francamente nocivos”, recalcó.

“Para que exista convivencia, tiene que existir tolerancia ante la discrepancia, sobre todo en las sociedades modernas, cuando ha habido una evolución republicana, porque la otra alternativa es la sumisión, la dependencia” y esto “es propio de la era monárquica, absolutista”, recordó.

Entonces “el fanatismo tiende a cerrar todos los caminos de la tolerancia” pero además “nos suele llevar a la estupidización del pensamiento, porque se tiende a creer que existe siempre una verdad única y se cae en un razonamiento simplificador, un poco en blanco y negro”.

Es así que “el fanatismo se da manija a sí mismo y termina” generando “odio y éste sí (…) termina siendo un componente tóxico para la convivencia de una sociedad, incluso para la humilde felicidad humana”. “Sencillamente, el odio es un camino de destrucción”, alertó el legislador.

“Cuando el llamado liberalismo se reduce a una visión de libre cambio, de sólo dejar hacer y dejar pasar” y de “afirmación fanática del derecho de propiedad, cuando se reduce a eso el liberalismo y se desentiende de su raíz humanística, en realidad debería llamarse ´liberismo´ y no liberalismo”.

“Porque cuando ante la desigualdad económica exagerada (…) el liberalismo se lava las manos como si fuera un fenómeno ciego del mercado frente al que nada se puede o peor, nada se debe hacer, deja de ser liberalismo (…) porque termina fertilizando el terreno para la intolerancia y el fanatismo”, advirtió el ex presidente de la República.

“La libertad de pensar, de hacer y de crear, constituye valores formidables que han empujado la civilización humana hacia adelante, pero son absolutamente lo contrario a explotar y conspirar, en todas sus formas posibles, para arrebatar el esfuerzo de muchos por unos muy pocos”.

“La libertad no puede entenderse como una especie de taparrabo a la explotación en masa que algunos pocos pueden ejercer sobre una multitud. No puede considerarse liberal un mundo con 2.200 humanos que tienen más riqueza que 4.600 millones”. Por eso “la concentración infinita no es libertad, es la negación de la libertad, porque termina lesionando el valor de la sociedad, que es la que garantiza la existencia de los individuos”.