Mujica: el cerno de la disputa de nuestro tiempo es si la democracia tiene que plantearse también la equidad y la igualdad relativa
24/04/2020
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En su espacio de reflexiones en M24 el expresidente de la República José Mujica reclamó “políticas focalizadas” para equilibrar posibilidades entre las personas en una sociedad como la uruguaya dominada por el afán de lucro, la concentración de la riqueza y el poder del mercado, siendo que “la excesiva libertad de los tiburones termina fagocitándose a las sardinas”.

Mujica dedicó “esta comunicación” del viernes 24 a “insistir en la experiencia que se puede acumular en la historia de los últimos 30 o 40 años de América Latina, porque hubo países que lograron, en nombre de la libertad, concepto poco definido y muy sonoro (…) hacer que la Salud Pública se transforme en negocio, que como tal el mercado le dé respuesta, y el que no tenga recurso, que Dios lo ampare”; y hacer que “la enseñanza superior también se transforme en negocio y entonces, si algún pobre puede hacer una carrera profesional, si se atreve, ¡pobre con la cuenta bancaria que contraerá!, que tal vez tenga que pagar cuotas durante 20, 25 años”.

“También el agua de consumo se transforma en un espléndido negocio, y ¡ay si deja una canilla abierta! Y ¡ay si no tiene recursos, o tiene dificultades! Lo propio con la energía eléctrica (…) y así sucesivamente” porque “todo esto ha pasado en la historia de América Latina, y el resultado ha sido una brutal concentración de la riqueza. La economía en parte creció, por varias razones; una de ellas: que tras la energía de hacer cada cual con libertad su negocio, hubo gente que prosperó en demasía, porque la Seguridad Social también se transformó en un negocio. La consecuencia es que existen multitudes de gente vieja muy pobre, pero a algunos pocos les fue muy pero muy bien”, reseñó el reelecto senador frenteamplista.

“Y todo esto ha sido hecho en nombre de la libertad”, que es “un concepto que sirve para un barrido y para un fregado (…) es la libertad también del tiburón con la sardina (…) es la libertad que tienen las grandes cadenas, frente a las pequeñas empresas de barrio”, graficó el ex mandatario.

“Entonces” cabe considerar que en materia de “la Salud Pública, por ejemplo, los Estados no deberían jamás renunciar a una fuerte presencia” dado que “una empresa privada no puede darse el lujo de tener parado un equipo que es caro y tiene más o menos lo que necesita”. Y es que “cuando sobreviene una exigencia y aparece mucha gente con problemas y hay que usar mucho el CTI, se produce esto que está pasando en muchos países en el mundo, porque no hay capacidad. No es que falten aparatos” ni repuestos ni “recursos económicos” sino que “falta lo principal: la cantidad de gente que con eficiencia puede usar” la tecnología y así “pelear por la vida de alguien que está en condiciones muy difíciles. Esto es lo que ha pasado en muchos países porque la Salud se transformó en un negocio” y según la lógica de ganancia de éste, “tener equipos que no se usan o se usan muy poco (…) es un lujo que ningún interés privado se lo puede dar pero que una Nación lo tiene que tener asegurado, porque ya vemos lo que pasa”.

“Libertad (…) es el tiempo de mi vida que gasto, que trato de gastar lo más que puedo, en esas cosas que a mí me motivan y que no necesariamente motivan a otros, sin perjudicar a terceros. Pero si me lleno de obligaciones (…) de carácter material porque entiendo que la vida es comprar muchas cosas y permanentemente”, sucede que siempre “tengo que pagar cuentas y no me alcanza, entonces tengo que poner todo el tiempo de mi vida para conseguir esos recursos” al estar “absorbido por la cantidad de cosas que decidí comprar. ¿Y adónde va mi libertad? Mi libertad se va al carajo”.

“La libertad de empresa es un recurso importante y ha sido un motor en el progreso y el desarrollo de la Humanidad, pero también tiene sus límites” y estos son “el interés general, el interés social, los terceros”. Pero el curso de los acontecimientos ha determinado que “las sociedades terminen con una separación interna, creando una enorme multitud de gente pospuesta y una concentración formidable de la riqueza. Esto está en disputa, esto es el cerno de la disputa de nuestro tiempo: si la democracia tiene que plantearse también la equidad, y la igualdad relativa”, caracterizó el líder del MPP.

“Lo vemos hoy y está rompiendo los ojos. Ayer el señor ministro con buen talante decía que se aprovechan los vuelos privados para traer gente y me parece muy bien”. Sin embargo, esto evidencia que quienes “tienen aviones privados, no tienen las dificultades que tiene la gente” común “para moverse hoy”, significando esto que “estamos muy lejos de ser iguales”.

“Hay que tener políticas diferenciadas. No son lo mismo los boliches de Cambadu, que tienden a morir y a sucumbir ante las cadenas que vienen desde afuera con enorme poder monopólico y ponen condiciones de compra insoportables, que ningún bolichero de barrio puede imponer”.

“Vivo en un barrio de verduleros, de productores de verduras. Desgraciadamente, para vender en una cadena de supermercados, a veces llevan paquetitos de lechuga” y otros productos que “les pagan a 80, 90 días, y a veces les hacen descuentos porque anduvo mal, por esto y por lo otro”. Esas cadenas “utilizan el sacrificio y el trabajo de la gente (…) como moneda de cambio, trabajan con capital ajeno y capital de pobre gente que se rompe el alma”. Son “diferencias enormes que produce el poder de la riqueza. Por eso hay que tener políticas diferenciadas” y “entender que la excesiva libertad de los tiburones, termina fagocitándose a las sardinas”.