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Mujica: con las leyes de propiedad privada que tenemos no sería una aventura imposible que dos o tres grupos se compren esencialmente el país
27/05/2020
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En su espacio de reflexiones en M24 el expresidente de la República José Mujica analizó el riesgo de que los uruguayos nos vayamos convirtiendo en extranjeros en nuestro propio país como consecuencia de un posible proceso de compra masiva de tierra nacional por parte de grandes capitales del exterior que adquieren activos para atesorarlos como bienes de reserva.

Mujica contextualizó su reflexión recordando que “este Coronavirus ha desatado, aparte de los problemas sanitarios, una crisis de carácter económico que se está extendiendo” por todos los países del mundo.

Mientras tanto, “hay partes sustantivas” de ese proceso “que son verdadera incertidumbre”, pero en cambio es “claro” desde ahora que “en el mundo desarrollado los bancos centrales van a descargar y están descargando una multitud de recursos en forma de créditos y subsidios para reactivar en todo lo posible la economía, y haciendo cosas que ayer nomás decían que no se debían hacer, como esa introducción del Estado en Lufthansa, para que no caiga, y cuestiones por el estilo”, ejemplificó el senador frenteamplista.

Es así que “se apuesta a abundancia monetaria para sacudir la economía. En ese marco, también a la larga puede haber peligros. ¿Peligros para quién? Hay fondos de todo tipo” en la economía, “a veces de dimensiones tan colosales que superan largamente el PBI de países como el nuestro”.

Al mismo tiempo, sucede que “la tierra es la única cosa que pasado el tiempo, en el largo plazo, siempre vale más en términos de valor, no solo de precio. Y el depositar capital en tierra, a la larga, es más seguro que depositarlo en oro o en cualquier clase de títulos”. Aunque “no existe una fábrica de tierra” y ésta “es siempre la misma, (…) la demanda y la presión del aumento de la población en el mundo constantemente tienden a transferirle valor. Es posible que en el transcurso de un quinquenio y hasta en una década, la tierra tenga oscilaciones” acompañando los vaivenes de “la economía en general, pero en (…) la vida de una generación no hay vuelta: la tierra siempre tiende a valer más y esto (…) compone una parte de la Historia de América Latina y de la Historia de nuestro país”, recordó.

Esa valorización permanente del activo suelo se verifica actualmente “en África”, continente donde “hay países que indirectamente (…) han logrado posicionarse en enormes superficies de tierra. No escapa América Latina ni escapará a este fenómeno, también emparentado con la globalización. Y estos fondos tienen tales recursos que (…) uno llega a esta conclusión: el Uruguay es comprable, sencillamente”, dado que también en nuestro país, “con las leyes de propiedad privada que tenemos, no sería una aventura imposible que alguien, o dos o tres grupos, se compren esencialmente el país, y sin violencia ninguna, a caballo de una legalidad total, nos echen de nuestra tierra, sin violencia, por las leyes del mercado”, advirtió Mujica.

“Yo sé que la soberanía de un país no puede definirse solo en función de la propiedad privada del suelo”, pero aun considerando esto, en un “pequeño país frontera como el nuestro, no sería disparatado pensar y asegurarles a nuestros legítimos descendientes (…) la garantía de que una parte importante del territorio del Uruguay (…) les va a pertenecer”, sugirió.

En esa dirección evocó el periodo “después de la crisis del 2002”, cuando “mucha gente tuvo que vender para arreglar su situación, y no fueron pocos los de afuera del país” que adquirieron parte de aquellos activos vendidos con la urgencia de una liquidación, “y fue algo legal, absolutamente legal”.

Pasaron 20 años y en este momento, “en el seno (…) del complejo de productores agroexportadores” uruguayos, “hay una parte (…) muy importante” de estos, “total o parcialmente arrendatarios, que no tiende a disminuir” sino que “tiende más bien a crecer” y que hoy día representa “proporciones casi decisivas en fenómenos como la agricultura de secano”. Por ejemplo, “esas tierras, en la inmensa mayoría, en el caso del arroz más del 80%, son tierras arrendadas sobre las cuales se produce”.

Entonces, “si este fenómeno de compra de tierras por capitales que más que nada buscan atesorar” valor se incrementa, “este sector de la clase media productora del Uruguay se va a sentir cada vez con mayores dificultades (…) y si grandes fajas de tierra pasan a estas formas de capital, es muy probable que el precio promedio del arrendamiento tienda a subir porque cada vez sea más difícil, y la vida de esta gente se complica”, indicó el referente del MPP.

Ante esa inquietante eventualidad, “puede haber inversión directa de afuera asociada con los dueños de la tierra o arrendando, pero no transfiriendo la nuda propiedad del suelo. Esta es la cuestión, este es el fenómeno de largo plazo, y este es un fenómeno que va a aparecer”, alertó, especificando que “estoy hablado de núcleos de capital enormes, que apuestan a atesorar como reserva, en el juego de valores que tienen, una parte de su capital en tierra por las dudas, como quien tiene una reserva.

Esto lo hizo el señor (George) Soros y otros en la República Argentina en la crisis del 2002. Y seguramente esto se ha hecho masivamente en África” durante los años anteriores, como “Arabia Saudita en Sudán ha hecho compras gigantescas” y así “lo puede hacer una empresa china mañana, o Mongo, poco importa”.

“Lo que quiero señalar es que por nuestras dimensiones, este fenómeno está latente. Y pienso que sería muy prudente, por un lado, propiciar y facilitar la inversión que viene a producir y a trabajar, pero no pagando el precio de vender nuestra nuda propiedad. Más claro: la propiedad del suelo en manos de orientales, de gente nacida acá, o de extranjeros residentes que se nacionalizan, eso me parece muy bien. Es un fenómeno para pensarlo”.

Finalmente, razonó Mujica, “la soberanía no se pierde por esto, pero si no se pierde, en un país pequeño convengamos que por lo menos se puede tambalear. En gran medida podemos ser extranjeros en nuestra propia tierra (…) y esto hay que pensarlo porque la presión sobre la tierra aumenta y naturalmente, hay que pensar en los que van a venir luego de nosotros”.