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Jair Bolsonaro junto a militares
Mayoría del alto generalato es contraria a un involucramiento militar en la conducción del gobierno y menos en esta situación de caos
01/04/2021
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La veloz sucesión de dimisiones y remociones de ministros en el gobierno del presidente brasileño Jair Bolsonaro parece fortalecerlo aun en el marco de su creciente debilitamiento político, y la renuncia de los comandantes militares en respuesta a la destitución del titular de Defensa, Fernando Azevedo e Silva, daría al mandatario la posibilidad de reemplazarlos por gente que lo respalde, analizó en Mejor Hablar el politólogo Hugo Borsani.

Borsani evaluó que ahora en Brasil “hay una crisis, más que política, casi institucional, porque la renuncia de los tres comandantes en jefe es la primera vez que pasa en la historia” del país. “Los tres” jefes habían sido “designados por el propio presidente” y su renuncia simultánea “muestra claramente un descontento frente a la destitución del ministro de Defensa, no prevista por nadie, tomó absolutamente a todo el mundo por sorpresa”.

Con los seis reemplazos ministeriales operados por el mandatario en los días recientes, resulta “bastante claro que hay un intento de Bolsonaro de recuperar un espacio” dado que “en las últimas semanas, especialmente la semana pasada, perdió muchas batallas”. Por ejemplo “hubo una carta firmada por más de 500 empresarios, básicamente del sector financiero, entre ellos el presidente del banco Itaú (…) instando a un cambio de política en general hacia una mejora de la situación económica pero sobre todo hacia una mejor gestión de la pandemia”, consignó el entrevistado.

Subrayó que “toda esta rápida pérdida que ha tenido Bolsonaro de apoyos políticos, tiene mucho que ver con la situación catastrófica con respecto a la pandemia”, que ya produjo en Brasil “más de 300.000 muertos” y se percibe “un clima de insatisfacción que va creciendo muy rápidamente”.

Antes de la carta “hubo una negativa del Supremo Tribunal Federal a su demanda para que los gobernadores y alcaldes no pudieran implementar lockdown” a fin de contener los contagios de covid. Asimismo “hubo una declaración” referida a “su gestión de la pandemia, del presidente del Senado, el senador Pacheco, que fue electo con la base de apoyo de Bolsonaro” y que advirtió en forma “bastante clara la posibilidad” de dar inicio a “un proceso de impeachment” contra el controvertido mandatario.

“Y por último, ya sobre el fin de semana” pasado, se produjo “la caída del ministro de Relaciones Exteriores” debido a “una pésima gestión” y por considerársele “uno de los principales responsables de los problemas” vinculados a “la llegada de insumos y vacunas desde China y otros países, dada su postura y su enfrentamiento a China, India y Estados Unidos actualmente con Biden, y un enfrentamiento muy claro con el Senado”.

Esa inestabilidad político-institucional, acentuada durante las últimas semanas en la órbita del gobierno brasileño, ha ambientado la circulación mediática y social de “la palabra golpe de Estado”. Pero “muchos analistas no vemos eso como una posibilidad inmediata porque (…) los militares no están dispuestos” a activarlo, indicó Borsani. “En general se considera que la mayor parte del alto generalato es contrario a un involucramiento en (…) la conducción del gobierno” y menos aún en la actual “situación de caos”.

En cambio, “lo que sí parece claro, y tal vez consiga ahora Bolsonaro, es tener al frente del Ministerio” de Defensa y de las tres Fuerzas Armadas “a personas que puedan apoyar públicamente (…) sus posiciones” en un momento en que “él necesitaba mostrar su fuerza” como presidente.