Mario Riorda sobre el manejo comunicacional del Coronavirus: Estado y ciudadanía debemos cuidar cómo “hablamos de casos sospechosos porque ponemos a la defensiva” a las personas afectadas
17/03/2020
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Entrevistado en InterCambio el politólogo y asesor en comunicación argentino Mario Riorda, habló de comunicación oficial y gubernamental en situaciones de riesgo y de crisis como las generadas por la extensión del Coronavirus en gran parte del mundo.

Riorda evaluó que “el mundo en general está entendiendo tarde”, en varios aspectos, el fenómeno de propagación de este virus, empezando por los propios gobiernos y su manejo comunicacional.

Entre los conceptos de riesgo y de crisis “está el meollo de la cuestión para poder intervenir” desde el Estado en cuanto a la comunicación de masas y la llamada ´opinión pública´. Esto es “discernir entre la comunicación de riesgo y la comunicación de crisis”.
“América Latina toda todavía está” en la etapa de “la comunicación del riesgo”, y “el riesgo debe ser gestionado de forma preferente desde el Estado” y la órbita pública.

Esta comunicación del riesgo tiene el objetivo de “modificar hábitos” masivos, por lo que “no es un ejercicio publicitario” ni “amable” ya que “el riesgo trabaja básicamente sobre la alerta pública” y para activar ésta resulta necesario introducir “el miedo” en la sociedad.

“Si alguien no tiene miedo, no modifica un hábito”, pero “a los gobiernos les da miedo comunicar el miedo” y esto es inconveniente en una situación como la actual, en la que “decididamente no” hay “exageración” del riesgo.

La situación hace que “entre en juego un poder coactivo-judicial por parte del Estado” para alinear a las poblaciones detrás de determinada conductas preventivas, lo que ejemplificó con ciertas acciones estatales en España y Argentina. “El Estado es una voz cantante que debe ser muy firme”.

El entrevistado explicó que “uno de los mejores modos de comunicar” oficialmente desde el Estado en estas situaciones es mediante “´contratos del habla´”, por ejemplo anunciando que el gobierno hará “dos conferencias de prensa por día” en horarios fijos. En esto también “hay una cuestión de tono” involucrada, es decir “cómo se habla”.

En situaciones actuales específicas como las de nuestra región, el tono debe ser de “sobriedad”, pero en casos como Italia cabe la “emotividad” debido al elevado y creciente número de muertes que está generando la pandemia. En nuestros países cercanos “estamos en fase de contención”, diferenció.

“El rol del Estado es de rector máximo” de la emergencia o la crisis, por lo tanto “debe ordenar su comunicación” y para ello “se necesitan pocas voces” en el marco de “una vocería coordinada”. A mayor grado de riesgo, “mayor debe ser la autoridad hablante”, y esa vocería coordinada debe estar acompañada por “cuentas rectoras en el mundo digital”. En esto, criticó a “los gobiernos” porque “mezclan contenidos” cuando tendrían que destinar “un único lugar” en sus web y redes a la información referida al asunto.

Simultáneamente, “lo que no debe hacer la ciudadanía” y tampoco “el periodismo (…) es compartir hecho aislados y descontextualizados”, algo que “todos lo hacemos” y Riorda ejemplificó con su persona. Si tal sucede, hay que avisar o rectificar y “disculparse”, siendo lo mejor “leer solo links de medios oficiales” y no reenviar “audios” anónimos o de fuente dudosa.

Resumió sus recomendaciones indicando que “toda la comunicación” de los gobiernos debe ser “ordenada y seriada (…) con hora y con fecha”, criterio que implica para los actores políticos el desafío de “pujar contra el ego”. “No hace falta” que quien habla “se infle el pecho con emotividad”.

Añadió como relevante que Estado y ciudadanía deben cuidar cómo “hablamos de casos sospechosos” de contagio porque “ponemos a la defensiva” a las personas contagiadas o en estudio, agravando su aislamiento y padecimiento. “Dejar de usar un exceso hiperbólico (…) palabras que dan miedo (…) que generan confusión y alarma indebida”.