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Lo más cuestionable del gobierno es el doble discurso: le preocupan la libertad, la democracia y los derechos humanos en Cuba pero no en China

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Foto: Daniel Rodriguez /adhocFOTOS

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Las palabras del presidente Luis Lacalle en la Celac con las que atacó a las democracias de otros países latinoamericanos cuestionan “aquel discurso” del mandatario pretendiendo “no tener un componente ideológico en su política internacional”, aseveración que “hoy habría que poner en cuestión porque si hay algo que este gobierno tiene es claramente una orientación ideológica”, reflexionó en Mejor Hablar de M24 el analista Álvaro Padrón.

Para Padrón, la intervención de Lacalle en México “deja poco: mucho entrevero, bastante oportunismo, como una especie de cortina de humo, algo que el gobierno hace muy bien, poner cortinas de humo frente a la ausencia de propuestas; no veo una valija con propuestas ni ideas que el gobierno haya llevado (…) y sin embargo estamos hablando, todos los medios, de este episodio que se dio en la Celac, que corre el foco”, graficó.
Se trata de “una estrategia que el gobierno maneja muy bien, y tampoco sorprende que se utilice esto de cargar con relación a países de la región para generar sobre todo discusiones internas”; tal el caso de “Venezuela”, utilizado en varios lugares “para ensuciar la cancha en procesos electorales, lo que no quiere decir que no haya problemas graves en esos países”, anotó.

Pero más allá de tales manejos, para el columnista “lo más cuestionable del gobierno uruguayo es el doble discurso: le preocupan la libertad, la democracia y los derechos humanos en Cuba pero no en China; no solamente en la lógica de estar impulsando de una manera casi indiscutible un TLC con China: hubo una carta del gobierno en el centenario del Partido Comunista chino; entonces, ¿qué pasa ahí? ¿Dónde está la coherencia en términos de esa preocupación que parece tan potente en las palabras del presidente de la República en la Celac? ¿Dónde está esa preocupación por el deterioro de la democracia en Nicaragua pero se calla la boca con lo que está pasando en Brasil con Bolsonaro? No hay una sola referencia”, apuntó.

Por el contrario, el mandatario del Partido Nacional “construye una alianza estratégica para influir dentro del Mercosur con el gobierno de Bolsonaro; le hizo los mandados a Trump en la elección del presidente del BID; todo el episodio que ocurrió con Bolivia, que dejó muy mal parada a la OEA y a su secretario general, Luis Almagro, contó con el incondicional apoyo del gobierno uruguayo; es decir, aquí sí hay algo sustantivo para discutir con este gobierno que es la falta de coherencia, el doble discurso”, recalcó.

Los hechos muestran que el encabezado por Lacalle es “un gobierno que en política internacional siempre ha aparecido asociado a los liderazgos más conservadores en la región; si no, recordemos la foto del día de la asunción; entonces, aquel discurso sobre no tener un componente ideológico en su política internacional es lo que hoy habría que poner en cuestión, porque si hay algo que este gobierno tiene es claramente una orientación ideológica, por supuesto en su política nacional pero también en la internacional”.

“Creo que el gobierno uruguayo va camino hacia una gran soledad en la región (…) nos está dejando mal parados con situaciones y sobre todo con interlocuciones que en el futuro van a ser muy importantes para Uruguay”.