Leandro Taboada y Josefina Rivera contaron las carencias y limitaciones que sufren los basquetbolistas de nuestro país para practicar este deporte
19/02/2020
https://www.m24.com.uy/wp-content/uploads/2020/02/20200219-BASQUET.mp3

Entrevistados en InterCambio los deportistas Leandro Taboada y Josefina Rivera, integrantes del sindicato Basquetbolistas Uruguayos Asociados, hablaron de este deporte desde la perspectiva de quienes lo juegan en nuestro país, las condiciones en que lo hacen y la realidad institucional.

Taboada explicó que “hay realidades muy desiguales” entre clubes y que esto influye en la alimentación, entrenamiento y las condiciones en general. Por eso buscan acordar “con la Federación Uruguaya de Básquetbol” algunos criterios básicos para organizar la actividad y los torneos.

Destacó como un hecho positivo que “se cambió ahora que a los 21 años el jugador deba tener un contrato”, aunque “eso” rige por ahora solamente “en el masculino” y no en el básquetbol femenino.

En términos generales, el básquetbol en Uruguay “es una actividad deficitaria al día de hoy y no tiene retorno” económico alguno, por lo cual depende casi exclusivamente de “mecenazgos” para existir como tal.

Describió las diferencias de obligaciones que asumen los clubes hacia los basquetbolistas, según éstos sean uruguayos o extranjeros, cuando se enferman o lesionan severamente, habiendo un sesgo muy perjudicial para con los extranjeros.

Refirió también a las grandes diferencias entre clubes que mencionó Rivera, indicando que estas determinan a su vez diferencias de atractivo para el público ya que el desempeño deportivo es muy asimétrico.

Sobre las realidades económicas distantes entre clubes, las describió informando que “un presupuesto para los que salen campeón” ronda aproximadamente los “900.000 dólares” anuales, mientras “para los que pelean la tabla” ese presupuesto es de “250.000 a 300.000 dólares”.

Acerca de la subjetividad social de los basquetbolistas en el contexto de su rol como tales, Taboada explicó que “algunos sí se perciben como trabajadores y otros no”, aunque consideró aún más relevante la necesidad y conveniencia de que todos se perciban como “profesionales”.

En cuanto a las condiciones de desempeño y práctica de los jugadores, confirmó que “hay clubes que te brindan todo” y otros, no tanto.

Rivera, por su parte, explicó que “en básquetbol femenino no hay contratos” de trabajo en nuestro país y recordó que el básquet de mujeres “estaba muy vinculado a formativas, y es lo mismo casi” todavía.

“Juego en Defensor Sporting y no pago” una cuota por pertenecer y desempeñarse allí, a diferencia de lo que sucede en el resto de los clubes, donde las mujeres sí pagan una cuota para financiar su propia actividad.

Al igual que en el caso de los hombres, “cambian las condiciones según el club, es tremenda la diferencia” entre uno y otro y ésta se extiende hasta en el alcance de la atención y la cobertura médica con especialistas, por ejemplo.

Resaltó que para este año 2020 “la Federación Uruguaya de Básquetbol” está “poniéndose las pilas” para disponer más recursos en los torneos femeninos.

Ejemplificó las condiciones de ejercicio del básquet femenino contando que cuando una jugadora se lesiona, “pocos clubes, la minoría, te cubren la fisioterapia, nada más, y los otros ni eso”.