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Las 3 «mentiras o fantasías» que el gobierno presenta «para hacer algo muy peligroso que es arriesgar la continuidad del Mercosur», según Álvaro Padrón

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La intención de la administración de Luis Lacalle de abrirse del Mercosur y fracturar el bloque de hecho junto a su par brasileño detrás del objetivo de intentar negociar en solitario acuerdos comerciales extrazona, implica que “el gobierno se está dejando usar” en función de una “ecuación interna de Brasil” determinada por “la alianza” del presidente Jair Bolsonaro con “el agro-negocio”, explicó en ́El Menú del Día ́ el analista Álvaro Padrón.

Padrón advirtió en cuanto al Mercosur que si bien desde la creación del bloque en 1991 “ha habido muchísimos problemas y tensiones”, el presente es “un momento muy peligroso” y lamentó que “la actitud del gobierno de Brasil y de Uruguay fueron claves para generar esta sensación de riesgo”.

Luego rechazó “tres cosas claras que se dicen” desde el gobierno como si fueran verdades verificadas por los hechos para fundamentar la movida, de las que puede pensarse que “son fantasías” o que “son mentiras: la primera es ́nos estamos perdiendo un tren ́”, aseveración también planteada como “ ́el mundo va para un lado y nosotros no ́; y la verdad es que no es así, el mundo no se está abriendo, no es verdad; el mundo, al contrario, se está cerrando desde hace bastante tiempo”; “los países y las regiones no están con los brazos abiertos esperando que Uruguay se saque de encima el Mercosur y lo reciban con aplausos, con propuestas generosas, eso es mentira; estar creando la idea de algo que no es verdad, es muy peligroso, el mundo está cerrándose, construyendo regiones, va hacia una lógica de regionalización y nosotros estaríamos rompiendo una región para intentar entrar a un mundo que no nos espera y mucho menos a un país chico”.

“El segundo punto” del discurso oficialista acerca de su política exterior desmentido por el analista es el aserto “ ́le conviene a Uruguay hacer esto ́; ¿a qué Uruguay le conviene?, o dicho de otra manera, ¿a quiénes en Uruguay les conviene?”, reflexionó al aire y recordó que “en estos temas no funcionan categorías absolutas: hay ganadores y perdedores, acá no es verdad que todos ganen, esto es como la pandemia”, con la cual “a la mayoría nos fue mal pero hay algunos a los que les fue muy bien; con las decisiones que se están tomando y con esta iniciativa del gobierno uruguayo, hay sectores que se benefician y otros que se perjudican; la flexibilización de la agenda externa, que es lo que pide Uruguay, es decir negociar solo, debilita la capacidad del bloque regional para tratar de mantener, en la región, el sector industrial y de servicios, básicamente de valor agregado; les sirve a los sectores que exportan materias primas y perjudica muchísimo a los sectores industriales de valor agregado”.

“La tercera cuestión”, apuntó Padrón, remite a que “no es verdad la idea de que nosotros estamos siendo acompañados por Brasil, eso no es verdad; nosotros estamos sumándonos a la iniciativa de Brasil y claramente Brasil tiene como estrategia priorizar a su sector agroexportador”.

Luego preguntó: “¿alguien cree que Uruguay le define la política exterior a Brasil? ¿Alguien lo puede creer en serio? Entonces Brasil nos está usando, y el gobierno se está dejando usar, para un elemento que tiene que ver con la ecuación interna de Brasil: Bolsonaro está en una crisis política enorme y su prioridad absoluta fue cubrirse, apoyarse, en su aliado, que es el agro-negocio, que en Brasil es brutal, es extremadamente precario y genera relaciones laborales desastrosas y él impone la política internacional con ese interés y nos la trae al resto de la región”; como consecuencia de ello, “la industria brasilera está viéndose altamente perjudicada y entonces reaccionan la industria brasilera; la industria argentina, que depende mucho de la brasilera; y la industria uruguaya, que depende absolutamente de la argentina y la brasilera porque nosotros, en el Mercosur y en toda América del Sur, no les exportamos nada con valor agregado a China, ni a Europa, ni a Estados Unidos ni a Japón, solo nos compran materias primas”, anotó.

De ahí que “si queremos desarrollar esos sectores, que son los únicos que nos permitirían mejorar la calidad de empleo, tecnológica, de capacitación, de salarios, de condiciones de trabajo, necesitamos proteger a esos sectores; y la baja del Arancel Externo Común unilateral del Mercosur, que es lo que propone Brasil, y la flexibilización de la negociación, debilitan mucho la transformación de nuestra región en términos de valor agregado; y eso solo se puede hacer con fuerza, con tamaño, con mercado, esa es la diferencia entre ser 3 millones y medio de personas en un mercado a ser 300 millones como es el Mercosur, que es la quinta economía del mundo; entonces, tres mentiras, tres fantasías que se presentan como argumento para hacer algo que es muy peligroso, que es poner en riesgo la continuidad del Mercosur”.