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El Viaje

Foto: Santiago Mazzarovich /adhocFOTOS
Lacalle tiene un nivel de aceptación más alto del que la mayoría de frenteamplistas esperarían con estas políticas públicas
24/11/2020
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En su columna quincenal en el programa InterCambio de M24 el sociólogo Agustín Canzani evaluó que “el Frente Amplio (FA) enfrenta varios retos simultáneos”, que describió y analizó proyectando escenarios y caminos.

El primero de esos retos pasa por tener la capacidad de “cerrar una etapa adversa” que concluyó con el prolongado último ciclo electoral y que se remonta al periodo de gobierno frenteamplista. “Por otro lado” y como segundo gran desafío, la fuerza política “necesita comenzar una nueva etapa” y ya “el referéndum de la LUC está en ese marco”, indicó Canzani.

“Ambas cosas las tiene que hacer en un contexto político adverso”, en una situación equivalente a estar “reparando la nave en vuelo”, graficó el punto. “Hay que remontarse a comienzos casi de los años 2000 para caracterizar una situación” similar a la presente para la coalición-movimiento, anotó.

Para describir esta novedosa coyuntura, el director de la Fundación Liber Seregni mencionó los cambios en el Parlamento, en las correlaciones de fuerzas, en los liderazgos y en las perspectivas de la opinión pública. A esos cuatro elementos añadió el registro de “pistas sobre otros cambios” vinculados al “capital social” y, advirtió, “posibles cambios en la cultura democrática (…) que no son menores ni banales”. A todo ello cabe además “agregarle el malestar palpable entre personas y grupos” en el FA. Se trata, en definitiva, de “una situación compleja para el Frente”, resumió el punto.

Es así que, respecto del primer reto, “el FA necesita cerrar un balance sobre una etapa política que le fue adversa” y dadas “las características del FA” en sus dimensiones sectorial y social, eso “necesita ser consensuado” y requiere “un proceso suficientemente comprensivo” de la heterogeneidad del conjunto. “No puede ser únicamente una autopsia de la derrota” y esto abre “algunas líneas de proyección de la fuerza política hacia adelante”.

En cuanto al segundo gran desafío señalado, “cómo posicionarse en un contexto adverso”, el FA debe ver que “el presidente Lacalle y su gobierno tienen un nivel de aceptación más alto del que la enorme mayoría de los frenteamplistas esperarían con estas políticas públicas”. Esto implica que “algo está pasando que el FA no está comprendiendo”, realidad que “es necesario desglosar” al menos “como un insumo para la acción política”.

En este contexto, Canzani apuntó que del Presupuesto surgen ya “algunos cangrejos abajo de la piedra”, a los que el FA posiblemente se opondrá, siendo probable que “algunas de esas oposiciones se refieran a temas que buena parte de la población no entiende” y, por ende, “difícilmente vaya a aceptar como crítica” al gobierno dada la aprobación que éste mantiene.

En esta coyuntura inédita, “¿el FA no tiene salida en el corto plazo?”, interrogó el columnista a modo de disparador prospectivo. Como respuesta, planteó que “se abre una etapa política distinta al menos por tres razones”.

La “primera” de ellas remite a la “interna” de “la coalición” ́multicolor ́, por la creciente necesidad colorada y cabildante de “correr al gobierno” dentro del Parlamento para marcar perfil. Y “ahí el FA puede articular”.

Como “segundo elemento relevante” Canzani aludió a “cuestiones de mediano plazo”, por ejemplo que “el Presupuesto va a tener algunos efectos recesivos” en la economía y la sociedad a nivel de diversas actividades y sectores. “Esto se va a comenzar a ver el año que viene”.

Y un “tercer elemento es que se vuelve a abrir un área de protagonismos políticos en torno a los gobiernos departamentales”, sobre todo alrededor de las figuras de los intendentes electos “Carolina Cosse” y “Yamandú Orsi”, de modo similar a lo ocurrido con el FA desde 1990 en Montevideo.

Como “último punto” marcó una “discusión de táctica y de estrategia política” que el FA debe afrontar y supone “un tema de difícil resolución”. A saber, las diferencias que se evidencian con las organizaciones sociales que integran el bloque cercano a la fuerza política, y también entre estas. Un capítulo específico de este asunto deriva de que estas organizaciones “no necesariamente” expresan “al electorado” promedio de la coalición.

En todo caso “es un tema que tiene que ser debatido”, entre otras razones por los cambios sociales en curso y en el mundo del trabajo en particular, modificaciones que así también inciden en sectores de las bases sociales y electorales del FA, que está teniendo dificultades de articulación con estos.