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Por Decir Fútbol

La triple alianza del feudalismo. Desde la edad media hasta nuestros días
31/07/1919
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El feudalismo fue un sistema de organización política y social basado en las relaciones entre los señores feudales y los/sus vasallos.

Una organización política para la dominación; una alianza de tres patas.

Ese modelo fue exportado. La conquista de América fue un capítulo de la exportación. Traían la tecnología para aplicarla: el mando del rey, los militares y la cruz y los sacerdotes.

Este sistema se extendió por Europa en la Edad Media desde el siglo IV hasta el siglo XV.

Durante el feudalismo el poder político fue descentralizado y se distribuían las obligaciones desde la cúspide hasta la nobleza. En cuanto al orden económico y social se basaba en la producción agrícola, se producía lo necesario, trabajo que era realizado por los esclavos para el feudo.

Durante el feudalismo la organización social se dividía en cuatro grupos principales que debían seguir las órdenes del rey, pero tres mandaban.

  • La nobleza: estaba integrada por aquellos que eran dueños de grandes extensiones de tierras.
  • Los militares. Sostenían a los grandes terratenientes.
  • El clero: estaba formado por los representantes de la iglesia católica quienes se encargaban de los asuntos religiosos y de regir el comportamiento de las personas.
  • Los siervos: era el grupo social más pobre donde se agrupaban los encargados, los campesinos y todos aquellos que debían cultivar las tierras, criar animales y hacer trabajos artesanales.

El rey, por su parte, estaba por encima de estos grupos sociales.

Estamos en la época de transición entre la Edad Media y el Renacimiento.

La conquista de territorios

Durante el feudalismo el poder y el control de los territorios se alcanzaban a través de los enfrentamientos en batalla, ya que era la única manera de obtener mayor riqueza y crecimiento económico.

El vencedor se quedaba tanto con las tierras como con los siervos del vencido, de esta manera aumentaba su riqueza, la producción agrícola y la posibilidad de tener más vasallos.

Ahora bien, en la época del feudalismo los matrimonios eran pactados con anterioridad entre las familias a fin de acrecentar su poder y estatus. En consecuencia, se dio lugar a un gran número de relaciones complejas que, a fin de obtener más poder económico y material, justificaban las guerras para reivindicar la dinastía de un territorio.

Ahí está parte del origen de las familias reales cruzadas entre nobles de diversos países.

El poder del clero

En el feudalismo la Iglesia Católica era la única institución que tenía más poder que el rey. La autoridad de la iglesia no se cuestionaba, tanto así que se creía que los reyes eran impuestos por Dios y por tal razón tenían un derecho divino.

Solo el Papa, como representante de Dios en la Tierra, era quien podía sancionar o destituir al rey. Por ello, en innumerables ocasiones, era el clérigo el que tomaba las decisiones y no propiamente el rey.

Sistema social cerrado

El feudalismo también se caracteriza por haber tenido un movimiento social cerrado, es decir, con escasas posibilidades de movilidad de clase social. Quien nacía como siervo, sería siempre siervo. (¿Les recuerda en algo a los gauchos analfabetos y dominados o a los arroceros y peludos del cañaveral que se les pagaba con bonos?).

Esto fue una consecuencia del sistema feudal para mantener la seguridad del feudo y evitar las invasiones en caso de guerras o enfrentamientos por las tierras.

Sin embargo, había personas que podían alcanzar un estatus mayor. Por ejemplo, un caballero con un buen récord militar podía prosperar y tener vasallos.

La revueltas

En Cataluña hubo dos revueltas campesinas contra los abusos señoriales comenzaron en el Principado de Cataluña en 1462 y terminaron en 1485. Fernando II puso fin al conflicto en 1486 con la Sentencia Arbitral de Guadalupe que abolió los malos usos a cambio del pago de una indemnización de los remensas a los señores feudales.

Con el término remensa, del latín redimentia, se designaba en el Principado de Cataluña, en la Edad Media, el pago que en concepto de rescate habían de dar los payeses (campesinos) a su señor para abandonar la tierra.

Los modelos contemporáneos

Históricamente aquel modelo de dominación se replicó en nuestras costas.
La alianza dominadora fue muy fuerte hasta hace pocos años, aunque se estiran en algunas regiones del continente.

De México para abajo en todos los países. El terrateniente, los militares y el clero. Siempre fue así.

En períodos dictatoriales eso fue evidente, aunque cabe decir que hubo expresiones del clero que se manifestaron claramente contra las dictaduras y muchos curas y obispos pagaron con su vida esa actitud.

En El Salvador, por ejemplo, Monseñor Arnulfo Romero fue un activo defensor de los pobres y contra de la violencia dictatorial. Lo mataron.

En la Argentina de Videla fue notoria esa triple alianza, con sacerdotes que oficiaban misa en los lugares de tortura, por ejemplo, condescendencia del alto clero y altos representantes de los estancieros argentinos.

Es interesante observar a Brasil. La movilización campesina ha tenido en su frente a los terratenientes. Esa tensión se expresa en el congreso en donde al tiempo que hay representantes afines a los campesinos, hay hasta una bancada agraria, que representa a los terratenientes.

En este gobierno de Bolsonaro el ministro de ganadería es representante de esa bancada. El presidente Bolsonaro parece sintetizar parte de aquella triple alianza del feudalismo: representa a militares y terratenientes.

Aquí la cuestión de la Iglesia es mas compleja. La Iglesia Católica tenía el monopolio del mercado de la fe. Pero le salieron competidores. Algunos muy eficientes como los pentecostales, que son una pata del bolsonarismo. En cuanto a la Iglesia, en Brasil hay corrientes progresistas pero también hay iglesias afines a los terratenientes.

En las estancias o fundos brasileños hay parroquias en donde un cura oficia misa a la carta.

En Brasil hay altos índices de asesinatos de líderes campesinos y medioambientales por parte de bandas armadas por los terratenientes o eliminados por militares afines a estos sectores.

Lo mismo ocurre en Colombia, por ejemplo. Igual que en Uruguay.

El caso uruguayo

En Uruguay esa triple alianza, terratenientes, Iglesia y militares no ha sido tan clara aunque hay expresiones muy claras, sobre todo en la época de la dictadura.

En la dictadura la Iglesia no estuvo en el centro del apoyo a los militares. Hubo expresiones aisladas, y curas que se opusieron a la misma, prestando sus iglesias para la resistencia. Hasta hubo curas presos.

Con la dictadura, los terratenientes de aquella Edad Media tuvieron su primavera. Varios ministros de la primera época del bordaberrismo fueron representantes de ese sector social. El bordaberrismo, entonces, fue una síntesis de la triple alianza: terratenientes, sectores conservadores de la Iglesia y los militares.

De manera, que con matices, la triple alianza de la Edad Media se estaba dando, sobre todo porque había un arriba dominador y un abajo –los vasallos- dominados, con conculcación de los derechos.

En los últimos tiempos, se han registrado indicios de esa triple alianza que aspira a dirigir los destinos del país.

Los discursos del general Manini, la composición social de su familia –cristianos militantes y empresarios del agro- más las alianzas al interior de “Un Solo Uruguay”, son indicios. Debo recordar que en la movilización en Durazno hubo monjas que vendían alimentos en los puestos allí ubicados. Raro, ¿no? “Un Solo Uruguay” llego a debatir si se constituía en partido político. Finalmente desistieron y se jugaron a tener legisladores afines en diversos partidos.

La inauguración de la parroquia en el Hospital Militar –cuando era dirigido por el general Manini y la presencia del propio Manini cuando era jefe del Ejército –con uniforme- en la misa dada por el obispo de Montevideo, monseñor Sturla constituyen indicios de expresiones que nos retrotraen a aquella triple alianza aunque no incluyo en esos indicios a monseñor Sturla.

Como conclusión: en la historia esas han sido las expresiones dominantes, que no impiden –como queda dicho con Monseñor Romero- que tanto en la iglesia, como los militares y terratenientes, haya habido y hay expresiones de tono progresista. La historia también dice que en escasos periodos, ese tono progresista ha sido excepcional en la dirección de las cuestiones públicas o del Estado.

Linng Cardozo
31 de julio de 2019