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Foto Pablo Vignali / adhocFotos
La tarea del docente es sobre todo enamorar y para eso la parte presencial sigue siendo importante
14/04/2021
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Las tecnologías digitales aportan a estudiantes y docentes posibilidades inimaginables hasta hace pocas décadas y esto las torna muy valiosas para aprender y enseñar, pero “la posibilidad presencial” es insustituible para algo “decisivo y es enamorar a la muchachada para seguir aprendiendo” en el marco de un “proceso colectivo de aprendizaje”, reflexionó en ́El Menú del Día ́ el ex rector de la Universidad de la República, Rodrigo Arocena.

En su columna quincenal en M24, Arocena abordó como tema las formas, métodos y modalidades de aprendizaje y enseñanza en este tiempo de mayor acceso masivo a información y tecnologización creciente de la vida. Afirmó que hoy día “memorizar los procedimientos no tiene sentido”, pero recordó que “en una época, cuando casi no había
acceso a información, de pronto no había más remedio que aprenderse ciertas cosas de memoria”.

En cuanto a eso destacó “cómo las tecnologías de la comunicación y la información cambian para mejor el papel de los docentes” y evocó como ejemplo que cuando “era joven y mucho después también, íbamos a clase para informarnos. ¿Quién va ahora a una clase para informarse?”, preguntó. “La tarea del docente cambia y esto tiene que ver con nuestro tema general: repensar la Educación a largo plazo. ¿Qué tiene que hacer el docente? Lo puede hacer en la clase virtual, sin duda, pero también tiene que tener la posibilidad presencial, tiene que enamorar para seguir aprendiendo”.

“Si uno considera que los protagonistas fundamentales de la Educación son los que aprenden, ¿qué hay que hacer? Por supuesto, hay que darles condiciones materiales dignas, tener toda la base infraestructural adecuada, todo eso es imprescindible, pero hay algo que es decisivo, y es enamorar a la muchachada para seguir aprendiendo. Sin ese enamoramiento, usted puede estar en el más lujoso edificio escolar y la cosa no marcha.
Con ese enamoramiento, se puede sobrellevar ciertas cuotas de penuria, la muchachada con ganas de aprender se arregla en condiciones que puedan no ser las óptimas. Esa es la tarea cada vez más decisiva para los docentes” y aunque “siempre lo fue”, hasta hace “20 años” consistía principalmente en “informar” a los estudiantes pero hoy “la tarea del docente es sobre todo enamorar y para eso la parte presencial sigue siendo importante”, recalcó.

Arocena elogió a su “estupenda Escuela Primaria porque nos organizaban en grupos en las clases, en los cuales se enfatizaba el proceso colectivo de aprendizaje, donde el que tenía más infraestructura en la casa ayudaba a los otros, esta idea del proceso colectivo que va en contra del ́mejor de la clase ́, de dividir al grupo en ́buenos ́ y ́malos ́” alumnos. “Esta idea del proceso colectivo es algo que todavía no tenemos claramente manejada”.

“Pero además de enamorarlos -añadió- hay que hacer que tengan la idea de que aprender es plantearse problemas y resolverlos con cabeza propia”, por eso “a la enseñanza memorística hay que reemplazarla con la enseñanza por problemas, que hace que uno de chiquito se acostumbre a encarar problemas, de la vida cotidiana, de la matemática, de cómo compro en la feria para que haga mejor la comida en casa. A ese tipo de enseñanza por problemas, que se va pareciendo a la investigación, las modalidades virtuales abren posibilidades que en mi época no eran soñadas”, graficó.

“Por consiguiente”, resumió el docente y ex rector, el camino es “combinar las formas de enseñanza, pero combinarlas con algo que vale para quien aprende a los 3 años, a los 30 o a los 70, que en toda la vida hay que seguir aprendiendo: el gusto por aprender y pensar con cabeza propia”. “Esas dos cuestiones son claves para pensar un proyecto educativo nuevo”, señaló.