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El Viaje

Juan Pablo Labat sobre el programa del Partido Nacional: “en lo ideológico tiene que ver con la idea de que los pobres son pobres porque no aprovechan las oportunidades”
25/09/1919
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Entrevistado en InterCambio el director Nacional de Evaluación y Monitoreo del Mides, Juan Pablo Labat, habló de la impronta “esotérica” que trasunta el Programa del Partido Nacional (PN) en materia de políticas sociales y advirtió que se orienta a la sustitución de hecho del Estado.

Labat destacó positivamente que en nuestro país “los temas vinculados a políticas sociales son foco siempre” de atención pública y así “se mantienen en agenda en el quinquenio, siempre”. Pero lamentó que “es uno de los temas que se trata en general con muy poca seriedad” y esto es aún más negativo al tratarse de “un tema muy amplio” y “muy complejo”.

Peor, “en campaña” electoral “tiende a simplificarse” todavía más e “ir a la consigna, la promesa”. Así, el tema “es protagonista de mucho disparate”.

Lo ejemplificó abordando “el corazón, el núcleo duro que organiza el Programa del PN” en la materia, que “por lo menos en lo ideológico tiene que ver” con “la idea” de que “los pobres” básicamente “son pobres porque no aprovechan las oportunidades que tienen”, porque “no han sabido hacerse de ellas” cuando éstas “están a la vuelta de la esquina”.

El jerarca puntualizó que esa es una “imagen que tiene muchos siglos”, es decir “la pobreza vinculada a la haraganería, al atorrantismo”, a que el pobre “no trabaja porque no quiere” y prefiere “estar echado”. Una concepción de “la pobreza como cuestión subjetiva”, y de hecho “el Programa (…) plantea incluso que la pobreza no es una cuestión material”.

En este caso “refiere” a una “necesidad” político-electoral “que tiene el PN, cuya bandera principal es el ajuste”, pretendiendo que con su gobierno “va haber mejora” de la dimensión “social” pero “con ajuste en el gasto” y que “eso no está vinculado a la materialidad de las cosas”. De ese modo el Programa blanco expresa “ciertos grados de esoterismo”, caracterizó.

Tal concepción implica además “sacar la pata del lazo” porque “si la pobreza es una cuestión subjetiva, no es un problema del gobierno” y por ende, “si es un problema de las personas, que lo arreglen las personas”.

Labat detectó “algunas otras figuras místicas en el Programa” del PN como “las personas llamadas ´mentores´”, una suerte de figura “orientadora espiritual que va a mostrarle a la gente cómo salir de la pobreza” siguiendo “el ejemplo” individual del presunto “mentor”. De ese modo “seguimos sin que llegue el Estado”, estructura superior que sin embargo apenas “va a proveer algún tipo de apoyos” a esas confusas ´mentorías´.

Y asimismo el Programa blanco habla de “administrar los conflictos” sociales y culturales “en la comunidad”, instalando la idea de que “la comunidad” desvinculada del resto de la sociedad “es la que tiene el poder”, con lo cual “hay un alegato contra el Estado”. Al punto de que “se vota una mesa en los barrios” que dirige “los asuntos sociales”, advirtió.

El Programa del PN introduce también el concepto de “clientelismo institucional” orientado a cuestionar y deslegitimar la acción y presencia del Estado cumpliendo sus funciones sociales básicas. “El Mides existe porque lo fundamos” y esto “porque lo pidieron los partidos tradicionales” con las consecuencias que dejó “la crisis de 2002, 2003”, recordó Labat.

El Programa exhibe un elevado “nivel de ambigüedad y de improvisación” y parece estar dirigido a expresar “lo que alguna gente quiere escuchar”. “Esto no es un programa de acción política, es un programa para juntar votos” y refleja la lógica de “construcción del puntero político” partidario barrial, “es una organización planteada in toto sobre la discrecionalidad”.

“Cuando uno las mira de a una, se va asustando”, manifestó sobre las ideas manejadas en ese texto, pero “cuando las mira en conjunto” comprende que “es una estructura para juntar votos” mediante “los líderes de los barrios (…) entregándoles la gestión del poder real”, alertó el entrevistado.