97.9 fm MVD

102.5 fm Maldonado

˂ Volver a Portada

Hablando al Sur

José Mujica reflexionó sobre la posibilidad de instrumentar “fondos” que refuercen al sistema de seguridad social a 25 años

Foto: Daniel Rodriguez /adhocFOTOS
Logo de M24 en blanco

Foto: Daniel Rodriguez /adhocFOTOS

No es simple el dilema de la reforma previsional que enfrenta el país, dijo José Mujica en Hablando al Sur, de M24. Hay ejemplos de sociedades que crearon fondos, los invierten de forma positiva y destinan esos recursos en base a las necesidades de la población envejecida. Esta idea, aclaró, no sustituye a los cambios necesarios, pero advirtió que estos no serán suficientes para la magnitud del desafío en materia de seguridad social.

Mujica recordó que América del Sur compone la unidad territorial más injusta del mundo, por el mal reparto de su riqueza y la enorme deuda social con su gente. Como paradoja, y fruto del esfuerzo y clarividencia de generaciones pasadas, una de las características de Uruguay es constituirse como uno de los países sudamericanos que mejor reparte. “Tampoco debemos olvidarlo”, subrayó.

El sistema de seguridad social, particularmente el jubilatorio, siempre trató de no olvidarse de los adultos mayores. La evolución demográfica de la actualidad creó un dilema de tamaño fenomenal, que Mujica sintetizó así: “aumenta nuestra expectativa de vida y esto es bueno, pero a su vez, baja la natalidad y tenemos, como tal, una progresiva reducción de la población joven en condiciones de aportar al desarrollo de la economía y, entonces, a la seguridad social”.

Este dilema, que comenzó hace años, creó un desafío histórico. Las transferencias del erario público para sostener el sistema jubilatorio van en aumento progresivo y amenaza en transformarse en un peligro paralizante, tanto para el conjunto de la economía como para otras actividades.

Lo curioso, prosiguió José Mujica, es que se nos ocurre que debemos modificar nuestro sistema jubilatorio para que esté en condiciones de resistir en el tiempo, que no colapse o que no se transforme en una tragedia que paralice el crecimiento económico de la sociedad. El Uruguay tampoco puede plantease como horizonte una perspectiva que desemboque en un país lleno de ancianos poco menos que mendicantes.

“Voy a ser más claro para que se entienda: ninguna de las soluciones que podamos dar garantiza un reparto eficaz que pueda sostener este desafío por delante; fundamentalmente, que podamos olvidar que la política de subsidio a la seguridad social y, sobre todo, al sistema jubilatorio, es una realidad permanente que está en el horizonte del futuro del Uruguay”.

Para Mujica, la pregunta es entonces: “¿cómo vamos a generar recursos para hacer frente a este desafío si no queremos que nuestra población envejecida pase lo que está pasando en el conjunto de nuestra América Latina?”.

Esto requiere previsión, iniciativa, creatividad. Si se busca enfrentar este problema por la única vía de los aportes, hay un freno. Si queremos colaborar con una política de subsidio, hay un freno en el crecimiento económico.

Tal vez habrá que pensar, como otros pueblos, que hay un desafío de mayor plazo y debamos instrumentar decisiones que signifiquen una acumulación en el tiempo de recursos económicos que se reproduzcan, con una única finalidad: servir dentro de 25 años como un refuerzo a la seguridad social.

Como ejemplo, mencionó que algunas sociedades han creado fondos que se invierten de forma positiva y que multiplican recursos que después se reparten en base a las necesidades de la población envejecida hacia el futuro.

“Esta idea no ha sido planteada en la discusión. No se trata de una idea que pueda sustituir a los cambios que tenemos que hacer. Es que los cambios que tenemos que hacer hoy no son ni serán suficientes para la magnitud del problema que tenemos por delante”.

Para Mujica, es hora de pensar en caminos duales: uno es las modificaciones del sistema en sí, otro es cómo hacemos para juntar reservas para dentro de 20 o 25 años, cuando el desafío se haga imponente.

“No me puedo convencer de la imagen de una pequeña nación llena de viejos menesterosos; no estaría a la altura de lo que hicieron nuestros abuelos por nosotros”, finalizó.