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Fuera de Ambiente

Frente Amplio, el rastrillo de una fuerza política policlasista
29/05/1919
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Observamos esta historia con tres focos:
• La mirada hacia julio
• La mirada hacia octubre
• La mirada hacia marzo

Todos tienen los focos puestos en esas fechas, pero tienen tonalidades propias de una fuerza política que se define policlasista. Es que en su seno se expresan sectores sociales diversos que incluso se tensionan en la sociedad y presentan contradicciones.

El Frente Amplio con su accionar político parece realizar una síntesis de esas tensiones y presiones. Y esa síntesis tiene como norte –así lo hablan los documentos del Frente Amplio- el crecimiento, el desarrollo, la inclusión, la justicia social, los equilibrios sociales.

Esa tensión no es rígida, es dinámica: tiene un rumbo pero después de zigzaguea en función de las tensiones, las fuerzas que se expresan en la sociedad.

Digamos: el Frente Amplio propone una avenida ancha, donde cabe mucha gente y muchos sectores sociales y tiene un norte. Y en esa avenida, obviamente, hay pechazos.

El Frente Amplio se comporta políticamente como un Catch-all party o partido atrapalotodo, un partido político que da poco énfasis a un planteo ideológico clásico y que busca atraer a las masas en lugar de a un tipo de votante más ideologizado.

Aunque cabe agregar que es ideología: es un conjunto de ideas que caracterizan a una persona, escuela, colectividad, movimiento cultural, religioso, político.

Con esa definición de ideología, me permito decir que el Frente Amplio ha construido su ideología, en función de los tonos y de la circunstancia. Y eso se advierte hacia adentro y hacia afuera. A pesar de la caricatura que se pretende aún hoy instalar, calificando al Frente Amplio como marxista.

La circunstancia del gobierno


Luis Eduardo González –fallecido y uno de los analistas más relevantes aunque no exento de errores cuanto hizo prospectiva- escribió que Uruguay tiene un sistema de partidos estable, dividido en dos mitades y con un Frente Amplio que se ha vuelto un partido “predominante”, como lo fueron en el pasado los colorados. Pero, dijo, el Frente Amplio en el gobierno “pierde votos” en determinados sectores sociales. Esa es la evaluación de la situación política uruguaya que hizo el politólogo y director de Cifra, Luis Eduardo González, pocos meses después de las elecciones de 2014.

González sostuvo que en Uruguay todavía se cumple la vieja regla de que “gobernar cuesta votos” y que, por tanto, el Frente Amplio tendría dificultades en 2019 para mantener la mayoría parlamentaria. El partido gobernante “pierde votos en el ombligo del país”: los sectores medios y medio-altos, mientras gana apoyos en el interior y en el medio rural. “En suma, el electorado del FA se está volviendo más popular”, escribió González en artículo que será incluido en el libro La campaña electoral 2014 en Uruguay, publicado por la Universidad Católica y la Fundación Konrad Adenauer.

La clase media como territorio en disputa.

Gonzáles habla de sectores medios y medio-altos. Nicolas Guigou es antropólogo y artista plástico. En el semanario Voces de la semana pasada, hizo algunos comentarios interesantes que paso a difundir y comentar. “Hay toda una clase media que la generó el progresismo y que siente que no le debe nada a nadie (…) pasó con otros progresismos de la región sudamericana. Crece, pero no se siente deudor de esas políticas macroeconómicas.

Es más, se empiezan a quejar de los impuestos que tienen que pagar”. Agrega Guigou: esos sectores “sienten que todo es producto de su esfuerzo personal, lo que en parte es cierto, pero también es consecuencia de las macropolíticas, porque acá la gente siempre trabajó mucho y no le iba bien”. Son sectores “despolitizados, que no han sido repolitizados”, dice Guigou. Y los caracteriza: “son aspiracionales y ultraconsumistas”.

El lenguaje de Martínez posee tonos que se dirigen a los sectores medios de la sociedad, aunque vale decir que la “ideología de clase media” –recuerden la definición de ideología: conjunto de ideas- está instalada en otros sectores de la sociedad. (Agustin Canzani contó acá, alarmado, el comentario de unos muchachos de delivery que hablaban de los “pichis del Mides”, o algo por el estilo. O sea: se sentían por encima de los marginados).

Ahora Martínez –con los ojos puestos en octubre- lanza la agenda programática como hizo Tabaré Vázquez en 2004. Se trata de ademanes que refuerzan la tonalidad “clase media”. Habla de gestión, de manejo responsable de los dineros públicos y mira largo. Tiene un discurso coloquial interesante con marcado sello tolerante. “Yo no denigro, discuto ideas”, dice con frecuencia, esquivando la polémica externa o interna.

En el caso de Carolina Cosse también tiene un tono ideológico “clase media”. Cosse –ingeniera como Martínez y con altos cargos de gestión como Martínez, y ex ministra de Industria como Martínez- lanzó dos interesantes ideas fuerza. La primera: habla de la segunda generación de cambios. O sea: la oposición habla de “cambios” y la ex ministra toma la bandera histórica de la izquierda, el cambio, pero le agrega “segunda generación”.

La otra idea fuerza es la obra pública como motor empleador. Pero no con dineros del Estado porque afecta el ya alto déficit fiscal, sino con otra modalidad que la izquierda debate en silencio desde hace años: apelar al mercado minorista de capitales.

Caracterizó que “nuestra matriz productiva” sigue siendo “muy ´comoditizada´, ´primarizada´” y que es necesario hacer una “promoción de la obra pública para reactivar el empleo con cierta rapidez”, así como apostar a “la infraestructura”. Ello supone determinar “dónde obtener” los recursos y en este punto hay “una cantidad de herramientas para la inversión privada”, como “las PPP”, aunque “son muy lentas”.

Otra herramienta es “el mercado minorista de capitales, algo que hemos usado muy poco” y hay que “mirar de vuelta” porque además potencia “la capacidad de ahorro” nacional.

El foco de Carolina Cosse de generar obra pública con recursos privados, es uno de enorme trascendencia política. Es un argumento muy fuerte para cualquier discusión. Habla de empleo y distribución. Habla de infraestructura y crecimiento. Habla de uso de dinero sin afectar déficit fiscal. Parece ser una propuesta global, que pasa por varios lugares.

Oscar Andrade es el único de los 4 candidatos con un discurso más enfocado a la liturgia frenteamplista –destacado orador que despierta entusiasmo con toda la simbología de izquierda- y que implícitamente parece decir: mi foco es ahora, las elecciones internas, los frenteamplistas. No obstante, mMira hacia octubre y más allá. Cree que se registrarán tensiones y que hay que “meter pueblo en el programa”, como ha dicho.

La “transformación” social generada en nuestro país por los gobiernos del Frente Amplio (FA) retrocede “si no va acompañada por la discusión política”, tal como viene sucediendo en gran medida porque desde la derecha y el liberalismo “nos vienen inculcando que la gestión es todo” mientras “tenemos una izquierda que dejó de discutir de política”, criticó.

Dado que a nivel masivo “no construimos un pueblo con mayores niveles de solidaridad” para acompañar las distancias en los avances y explicarlas en unidad, van emergiendo sectores sociales que hablan de “los pichis del Mides en el Uruguay”, con ejemplos idénticos en Argentina y Brasil.

Mario Bergara es una suerte de orejano. Nacido políticamente en el Partido Comunista, fue un baluarte del astorismo. No tiene apoyos políticos fuertes y su candidatura busca sintonizar con el espíritu seregnista. Ahora bien. Ese espíritu está impregnado de “cultura de gobierno. Como Martínez y Cosse, ha pasado por la gestión y sabe los límites de la acción. Busca poner foco en la ética y en los equilibrios macroeconómicos. También –como Martínez y Cosse- habla de investigación, de inteligencia artificial y de los desafíos que se tiene por delante en tanto se posee una gran infraestructura digital.

Oscar Andrade ha dicho que se lleva muy bien con Bergara. Tal vez por eso, Andrade parece haber bajado su intensidad en cuanto a poner nuevos impuestos aunque se remite al programa del Frente Amplio que posee ideas en ese sentido.

Conclusiones.

Está instalada la misma dinámica que ha llevado al Frente Amplio a ganar tres elecciones seguidas. Esta cuarta elección tiene alguna particularidad: no será traccionada por los líderes de las victorias anteriores, Tabaré Vázquez, Danilo Astori y José Mujica. Se abre paso la renovación por la vía de la biología y las elecciones internas permitirán construir un mapa de conducción que tendrá incidencia en los próximos años.

Es una interna competitiva, quizás la mayor luego de aquella de José Mujica y Danilo Astori, pero no se debate internamente en tanto, dicen, poseen un programa común a diferencia de los otros partidos.

Linng Cardozo.
29 de mayo de 2019.