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El Viaje

Ferreri: las de Arbeleche son declaraciones que sorprendieron mucho, no es sostenible aseverar eso, hablaría muy mal de las calificadoras de riesgo
04/10/1919
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Entrevistado en InterCambio el subsecretario del Ministerio de Economía y Finanzas, Pablo Ferreri, habló de las declaraciones de la asesora del presidenciable blanco, Luis Lacalle, la economista Azucena Arbeleche, quien sugirió que las empresas calificadoras de riesgo mantienen el grado inversor de Uruguay a pedido del equipo asesor del Partido Nacional (PN).

Ferreri explicó que las de Arbeleche “son declaraciones que sorprendieron mucho” y respondió que “no es sostenible aseverar eso” dado que “el proceso de formación de opinión de una calificadora es bastante más complejo” y comprende una serie de elementos, objetivos y subjetivos.

Entre ellos, desde muchas “entrevistas” con funcionarios “del gobierno” y otros emisores locales de información, hasta análisis rigurosos de “las cuentas del Estado” y un conjunto de datos y valoraciones también relacionadas a la estabilidad política y jurídica de los países.

A partir de ello “se emite una calificación independiente” por parte de cada empresa y “no porque alguien en especial lo pida”. Si así fuera, “hablaría muy mal de las calificadoras” de riesgo soberano. De ahí que la de Arbeleche sea “una afirmación que no se condice con la realidad”.

La realidad objetiva alrededor del asunto remite a “la confianza generada” por Uruguay “en el mundo” y esto es así “por condiciones variadas”, que empiezan con su “enorme solidez financiera”. Esa solidez se refleja, entre muchas otras variables, “en 25 puntos del PIB en reservas” monetarias y en “2.200 millones de dólares de crédito en líneas contingentes” abiertas al país por “los organismos internacionales” de financiación.

Otro elemento de primer orden entre los que analizan esas compañías para evaluar el riesgo crediticio de los Estados, es la trayectoria de la economía y en el caso uruguayo se confirman “las perspectivas” de retomar “la senda de crecimiento” elevado del PIB “por la inversión más grande de la historia” del país: la segunda planta de producción de celulosa “de UPM”.

Se trata de una inversión de “3.000 millones de dólares” por parte de la firma finesa “más 2.000 millones de dólares” en obras de infraestructura que realiza desde ahora el Estado uruguayo movilizando inversión pública, dinamizado el mercado local y generando trabajo nacional.

Son entonces “más de 5.000 millones de dólares” vertidos a la actividad socioeconómica, “eso mueve la aguja” y ratifica una vez más “la confianza en Uruguay”, subrayó el subsecretario. “No es casualidad que se mantenga el grado inversor” del país “por parte de las cinco principales” calificadoras. “Y en algún caso por encima del primer escalón inversor”.

A todo eso se agrega que “Uruguay tiene un ´riesgo país bajo´”, que puntúa “por debajo incluso de los países” en desarrollo “con grado inversor”. Y que el país está ubicado “en el primer lugar entre los países emergentes” en el índice de factores sociales, ambientales y de gobernabilidad que elabora la firma “JP Morgan”.

El entrevistado remitió así a una suma de condiciones económicas y políticas destacadas en virtud de las que Uruguay, hace menos de dos semanas, “colocó deuda” soberana con vencimiento en el año “2055” y a “una tasa muy baja” de interés, de apenas 200 puntos básicos sobre la tasa que pagan los bonos estadounidenses similares al emitido por nuestro país.

De ahí que “poner eso” en términos “de que ´yo dije´ o ´yo pedí´, no se corresponde con la realidad”, así como “hablar de despilfarro” del gasto público “cuando fue destinado a servicios básicos como Salud (…) es un tanto temerario”, reflexionó Ferreri.

A continuación el jerarca advirtió que el plan económico previsto en el Programa del PN “mutila los gastos esenciales” de cobertura de servicios públicos y proyecta un recorte “drástico” de la inversión social del Estado.

Al mismo tiempo, en materia de “confianza” en el país y con relación al factor “estabilidad” política, de ser electo primer mandatario de la República “Lacalle sería un presidente votado por uno de cada cuatro uruguayos”. Y por esto mismo formaría gobierno “con un socio casi militar que sería Manini”, a quien además rechazan como eventual aliado varios actores opositores con los que el presidenciable blanco debería acordar.

En la oposición se observa una trama de intereses y perspectivas cruzadas y contradictorias que proyecta un escenario “difícil para Uruguay” si el Frente Amplio (FA) no es reelecto. “No es el país que nosotros queremos”, puntualizó Ferreri, graficando ese panorama al citar “el nerviosismo de Talvi” y sus expresiones “irrespetuosas” hacia el FA, inquietud agresiva “producto de la baja en las encuestas” para el economista colorado.