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Fancap: si se libera la importación de los combustibles olvídense de la garrafa de supergás al precio que está
22/10/1919
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Entrevistados en InterCambio el presidente y el secretario general de la Federación de Trabajadores de Ancap (Fancap), Gerardo Rodríguez y Salvador Sprovieri, hablaron de los 75 años que hoy cumple este sindicato y su defensa histórica de la soberanía energética nacional, rol que destacaron ante el riesgo de triunfo electoral de partidos que anuncian su intención de entregar el negocio de los combustibles al sector privado.

Este programa se transmitió hoy martes 22 de octubre desde la sede del PIT-CNT, en donde los dirigentes de Fancap evocaron estos “75 años de lucha” apelando a una “mirada retrospectiva” que les “permite ir a la esencia de lo que nos constituye” como sindicato, contextualizó Rodríguez.

“Ancap se fundó en el ´31 y la organización sindical nace 13 años después”, y aunque “no tenemos registro de lo que sucedió” durante ese lapso, debió ser importante porque “en el ´33” se produjo “el golpe de Terra”, que debió encontrar a los trabajadores “amontonando rebeldía”.

Fue “después” de varios “intentos fallidos” que “nace” el sindicato, “primero” luchando por “condiciones de trabajo y salarios” pero ya “en el ´51” y en el marco de “un conflicto” no ligado directamente al ente, “los trabajadores” de Ancap “se niegan a cargar” con combustible “un barco que había sido cargado por unos carneros”, historió Rodríguez.

“Una primera etapa” de ese hito “termina con despidos, sumarios, traslados” y ello “tiene que ver” con que en un sindicato de clase, “no solo se pelea” por las reivindicaciones propias sino también “por solidaridad” con otros asalariados y otras causas hermanadas. Lo ejemplificó con “la solidaridad” obrera de Fancap en el último conflicto en la empresa Megal.

Reseñó el largo proceso de unificación sindical y “la defensa de la democracia” frente al pachecato y la dictadura por parte del movimiento sindical, “todo eso es parte de nuestra esencia, de nuestra construcción y lo que somos”. De ahí que “desconocer esto” equivalga a “no entender nada”.

La entrevista también abordó la actualidad del complejo y estratégico tema energético, en torno al que hubo defensa empresarial y partidaria de la derecha a favor de “la importación” de combustibles desde la creación misma de Ancap. Y Fancap, desde su fundación, asumió el “rol histórico” de defensa de “la soberanía” y la “autonomía energética” del Uruguay.

Recordó que ya en las primeras décadas del siglo 20 “el Riverismo y el Herrerismo estaban en contra” del nacimiento de Ancap. Leyó al aire una cita textual del diario derechista, anti-obrero y racista “La Tribuna Popular” en la que éste expresaba: “el monopolio de los combustibles es leninista porque atenta contra el inalienable derecho de la propiedad privada”.

Añadió que “en los ´90, Lacalle padre impulsa la privatización de las empresas públicas”, reflejando que se trata de “una concepción política muy arraigada” y por esto “no nos extraña nada que nuevamente el Partido Nacional y un Lacalle insista con esto” de eliminar el monopolio y abrir la importación de carburantes, que nada tiene que ver “con bajar las tarifas”.

Explicó que “Ancap importa 1 millón de barriles” de petróleo crudo “cada 20 días” pero “si hubiese una multinacional compitiendo con Ancap”, el ente “debería comprar la mitad del crudo” pagando por esto un precio mucho más alto. Y como “el precio del flete se mantendría”, el costo total de cada operación “se duplicaría” y con ello agravaría “las ineficiencias”. “Una guerra de precios haría desaparecer a Ancap”, advirtió el dirigente.

Añadió que al analizar el asunto “también se tiene que medir los objetivos sociales y productivos”. Por ejemplo, “Ancap lleva adelante un proyecto agroindustrial” que si bien está “lejos del ideal”, es relevante porque “devolvió dignidad a miles de familias” y a “toda una zona” pauperizada del norte del país donde sus habitantes “mejoraron sustancialmente” sus vidas porque “hoy tienen un plato de comida y hace 15 años no lo tenían”.

Al efecto de desarrollar ese camino “creamos una Ley de Biocombustibles para ser el sostén del proyecto agroindustrial”, que comprende “la producción generada en el Uruguay” de materia prima orgánica, que en conjunto integró a la producción y al trabajo a “más de 4.000 familias”.

Solo la existencia de Ancap garantiza una “política pública de equidad territorial”, que gracias a los subsidios internos permite abastecer de supergás al mismo precio a cada rincón del país. “Eso es posible porque tenemos la empresa pública”, tal como sucede con “el Plan Ceibal”, la conexión a Internet accesible, la electrificación rural y otros ejemplos.

“Y el Estado tiene la obligación de garantizar a sus ciudadanos todos los combustibles”, lo que hace Ancap monopólica, porque en caso de liquidar el monopolio habrá que importar “todos los derivados” pero “en pequeñas cantidades” dada la escala del mercado local, con lo que “la globalidad del negocio sería altamente negativa para el país”, mucho más cara que ahora.

En la nota los entrevistados también abordaron las discusiones de los años recientes en torno al desarrollo de Ancap y su capitalización. Rodríguez lamentó que “se ha instalado un relato” falso “sobre la crisis de Ancap” debido a “la incapacidad” oficial de “construir un relato de lo que pasó” realmente. Entonces el tema “quedó como que ´se robaron los 800 millones de dólares´” de la capitalización, lo cual es mentira. “En Ancap no hubo corrupción institucionalizada” ni similar, pero la población cree que sí.

Como consecuencia de esa evolución de los hechos, “la gestión de (Marta) Jara” en Ancap “vino a imponer una política de recorte”. Entre otras medidas “bajó el número de trabajadores en más de 200” así como “cerró áreas” de la empresa. “Si esta gestión se extiende en el tiempo, termina vaciando de contenido al ente autónomo” porque “gestiona con la misma lógica que gestionaba la Shell”. Falta un “cambio de orientación urgente”.

El sindicalista describe la existencia paralela de “dos modelos de país contrapuestos”, teniendo el otro un “rol del Estado” activo y productivo, porque “la mano del Estado llega adonde el mercado no llega”. “El mercado no es tonto” y entonces “no va con la energía eléctrica adonde no le da rédito” en utilidades, “eso tiene que ver con la intervención del Estado”. Es así que “no puede haber un proyecto de izquierda con una conductora que responde a una lógica totalmente liberal”, puntualizó.

Sprovieri, por su parte, destacó que en virtud del emplazamiento de la refinería de petróleo, “el barrio La Teja” es emblemático “para todo el movimiento sindical”. Allí se libró una parte de una histórica “lucha colectiva ante un adversario común”, y la misma Fancap “surgió en la lucha colectiva” organizada alrededor de ese centro industrial nacional.

Acerca de la discusión política en torno a los costos de Ancap, apuntó que “la distribución de combustibles es totalmente privada” y en la determinación del costo hay “una gigantesca erogación de dinero público hacia los estacioneros”. Señaló que los grandes medios y la derecha política no dicen, y menos critican, que ese dinero “vaya” a bolsillos “privados”.

Alertó que “si se libera la importación de combustibles” en un posible gobierno de una coalición de derecha, “olvídense del precio de la garrafa de supergás al precio que está”. Explicó por qué eso sería así y recordó que el supergás es “el combustible para las familias pobres del Uruguay”.

Defendió “la soberanía nacional energética” que garantiza Ancap también en este sentido y advirtió que “atrás de la ´Ley de urgente consideración´” anunciada por el presidenciable Luis Lacalle, “todo esto está” incluido. “No hay un objetivo de bajar el precio de los combustibles” sino que, por el contrario, “puede llegar a subir” mucho “y el supergás va a subir” seguro.

Sprovieri también historió que “entre el primer y el segundo batllismo”, las empresas privadas que vendían servicios “no iban a esos lugares” alejados de Montevideo y los centros urbanos a suministrarlos. Así fue con los combustibles, la electricidad y los seguros, que solo el Estado desarrolló.

Sobre la gestión actual de Ancap, también criticó que responde a una concepción exclusivamente “técnica” y que con ello el ente “ha perdido esa visión del desarrollo del país”. “Esta gestión no comparte esa visión” nacional y como consecuencia inevitable de eso, hay un riesgo cierto de “perder” plantas como “la de Paysandú” en no mucho tiempo más. “Como (la presidenta de Ancap) no ve el negocio ya, la ganancia ya, no ve un montón de cadáveres que quedan por el costado”, graficó Sprovieri.