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ALUR
Entre 200 y 250 millones de dólares de arranque es el costo de cerrar planta de Alur Capurro, avisan sindicatos
20/03/2021
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El cierre de la planta de producción de biocombustibles de Capurro que busca el gobierno golpeará a unas 1.500 fuentes de trabajo industrial, agrícola y de servicios, desfinanciará a Alur, desestabilizará a la aceitera nacional Cousa al mermar la mitad de su producción y contaminará más el ambiente y el agua, advirtió en INFO24 el dirigente sindical Nicolás Lema.

Lema explicó que los trabajadores de Alur “estamos preocupados” y también conscientes de que la suya “es una lucha larga, recién comienza”. Su primer objetivo es “desenmascarar lo que quiere hacer el gobierno” con la planta de Capurro, que consiste en “básicamente cerrarla” y para ello se propone “modificar la Ley 18.195 de biocombustibles del 2007, que obliga al gobierno a mezclar, con materia prima nacional, el 5% del gasoil y de las naftas” con productos nacionales de Alur como “bioetanol” y “biodiesel”.

Concretamente, “la intención del Ministerio de Industria es presentar un Proyecto de ley (…) que modificaría esa Ley” citada, con lo que “dejarían de mezclar biodiesel específicamente y cerrarían la planta de biodiesel”. Para ejecutar ese objetivo oficial “la justificación es netamente política, es ideológica: ellos tienen que recortar en algún lado para favorecer a los grandes consumidores de gasoil, tanto a nivel de producción como para la exportación, y el único lugar donde tienen para recortar es en biodiesel”. Pero este biocombustible “influye sobre el precio final del gasoil entre 1,50 y 1,80 pesos, o sea que es muy inferior a los otros costos directos” por litro.

Lema subrayó que “estamos muy preocupados” porque aquello “no solo afecta a los 40 trabajadores que dice el gobierno sino que afecta a una cadena de producción que son aproximadamente 1.000, 1.500 personas que están atrás nuestro, es bastante grande. Está Cousa metida también, los camioneros, fleteros, los cultivadores de soja, el mantenimiento” y otros. “Al nosotros cerrar la planta, Cousa se verá directamente afectada” porque provee a Alur el aceite para producir los biocombustibles de las mezclas.

“Tenés 40 trabajadores en la planta de biodiesel Capurro y después tenés en Cousa 400 directos y 200 indirectos, y en Cousa implicaría la mitad de la producción diaria el dejar de suministrarle aceite a Alur”, graficó el punto. “Es muy grande lo que está vinculado a Alur, no son solo 40 personas como dice el gobierno” ya que además hay “chacreros”, por ejemplo.

Recordó que “la parte medioambiental es fundamental” como razón que en nuestro país determinó “producir biocombustibles” para ir disminuyendo la polución que generan los combustibles de origen fósil. Entonces “la huella de carbono” y “la contaminación del agua, también es fundamental” como razón de esa apuesta, “y lo otro es la independencia energética”, subrayó. “La producción anual de biodiesel, a Ancap le reditúa comprar un barco menos de petróleo al año” y es “cierto grado de independencia energética”.

Anotó que “los biocombustibles a nivel mundial son siempre subsidiados, son siempre mucho más caros que producir combustibles derivados del petróleo. Son políticas de Estado que se defienden por un tema medioambiental y les generan a los Estados que los producen cierto grado de independencia”, como sucede con “Australia” y “Argentina”, destacó.

“De lo que no se habla tampoco es el costo del cierre de la planta. Se quiere ahorrar una millonada de dólares pero el costo del cierre son entre 200 y 250 millones de dólares de arranque, cuando esa planta, con el contrato que tiene con Cousa hasta el 2030, gastaría exactamente lo mismo” pero con “puestos de trabajo de calidad” y “una cadena de producción enorme”.

Asimismo, “al sacarle esa pata, obviamente, Alur va a quedar internamente desfinanciada, esto tampoco se dice. Es mucho más grande el problema” e incluye a los productores y trabajadores “de Paysandú y de Bella Unión”.