Foto: Santiago Mazzarovich / adhocFOTOS
En último discurso parlamentario Mujica envió un mensaje a los jóvenes: triunfar en la vida no es ganar sino levantarse y volver a empezar
20/10/2020
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Tras 26 años de participación parlamentaria, como diputado y senador, el ex presidente José Mujica se despidió de sus colegas de la Cámara Alta, ya que hoy martes fue su último día como legislador. Su sucesor será Alejando Pacha Sánchez. «Tiene que haber una actitud de cambios, de dar oportunidad a nuevas generaciones», dijo el ex mandatario.

En un discurso que duró unos 10 minutos, Mujica comenzó agradeciendo a los funcionarios que durante 26 años «me han soportado», a colegas con los que compartió horas de trabajo, particularmente al colorado Alejandro Atchugarry, ex ministro de Economía durante el gobierno de Jorge Batlle, tras el cierre de bancos en el 2002, donde tuvo una participación clave para evitar un desorden institucional político.

«Un liberal de marca mayor, no un liberal en economía, en la humanística. Supimos ser adversarios sin una ofensa a lo largo de los años y cuando me tocó ser ministro me llamó, en un boliche y me dijo: Pepe ten cuidado con esto y con esto y cuando vayas a firmar un papel fijate que lo haya revisado algún abogado de oficio», recordó Mujica.

En tanto, el senador informó al resto del cuerpo que se retira de la Cámara Alta porque «me está echando la pandemia; ser senador significa hablar con gente y andar por todos lados. El partido no se juega en los despachos».

Además, explicó que aparte de la vejez padece una enfermedad autoinmune.

Asimismo, Mujica sostuvo que, si bien él se considera una persona pasional, «en mi jardín hace mucho que no cultivo el odio, porque aprendí en la vida que el odio termina estupidizando porque nos hace perder objetividad ante las cosas. El odio es ciego como el amor, pero el amor es creador y el odio destruye».

En otro orden, indicó que el tiempo impone cambios y estamos ingresando en la época digital, lo cual a su entender no es ni mejor ni peor sino distinto.

«Creo que han aparecidos problemas tecnológicos que son capaces de predecir cómo es el carácter y cómo son las líneas motrices de la conducta humana. A veces sin hablar con nosotros. Este va a ser un dilema que van a tener los estados y los políticos del futuro. Hasta dónde es violable la intimidad humana y hasta dónde existe la libertad», opinó.

Y agregó: «Porque hasta hace poco creíamos con pasión, una definición de la libertad. Ahora la ciencia nos dice que, si por libertad se entiende seguir los deseos y las inclinaciones, la libertad existe. Si por libertad se entiende que somos capaces nosotros de gestar esas inclinaciones y esos deseos, la libertad no existe. Este problema lo tendrán las nuevas generaciones y la política tendrá que hacerse algo, porque la política es la lucha por la felicidad humana».

Finalmente, Mujica subrayó que en política no hay sucesión sino causas y «los hombres y mujeres pasamos, pero las causas sobreviven». «Lo único permanente es el cambio», dijo.

Si bien para el senador la biología impone cambios, «también tiene que haber una actitud de cambios, de dar oportunidad a nuevas generaciones; construir, ayudar a construir el porvenir, ya que la vida se nos va y es inevitable, pero las causas quedan»:

«He pasado de todo en la vida. Estar atado con alambres con las manos en la espalda. Irme de cuerpo por no poder aguantar en un camión y estar así dos o tres días. Estar dos años sin que me llevaran a bañarme y tener que bañarme con un frasco. He pasado de todo, pero no le tengo odio a nadie. Y quiero transmitirles a los jóvenes: hay que darle gracias a la vida. Triunfar en la vida no es ganar. Triunfar en la vida es levantarse y volver a empezar cada vez que uno cae», concluyó.

En un discurso que duró unos 10 minutos, Mujica comenzó agradeciendo a los funcionarios que durante 26 años «me han soportado», a colegas con los que compartió horas de trabajo, particularmente al colorado Alejandro Atchugarry, ex ministro de Economía durante el gobierno de Jorge Batlle, tras el cierre de bancos en el 2002, donde tuvo una participación clave para evitar un desorden institucional político.

«Un liberal de marca mayor, no un liberal en economía, en la humanística. Supimos ser adversarios sin una ofensa a lo largo de los años y cuando me tocó ser ministro me llamó, en un boliche y me dijo: Pepe ten cuidado con esto y con esto y cuando vayas a firmar un papel fijate que lo haya revisado algún abogado de oficio», recordó Mujica.

En tanto, el senador informó al resto del cuerpo que se retira de la Cámara Alta porque «me está echando la pandemia; ser senador significa hablar con gente y andar por todos lados. El partido no se juega en los despachos».

Además, explicó que aparte de la vejez padece una enfermedad autoinmune.

Asimismo, Mujica sostuvo que, si bien él se considera una persona pasional, «en mi jardín hace mucho que no cultivo el odio, porque aprendí en la vida que el odio termina estupidizando porque nos hace perder objetividad ante las cosas. El odio es ciego como el amor, pero el amor es creador y el odio destruye».

En otro orden, indicó que el tiempo impone cambios y estamos ingresando en la época digital, lo cual a su entender no es ni mejor ni peor sino distinto.

«Creo que han aparecidos problemas tecnológicos que son capaces de predecir cómo es el carácter y cómo son las líneas motrices de la conducta humana. A veces sin hablar con nosotros. Este va a ser un dilema que van a tener los estados y los políticos del futuro. Hasta dónde es violable la intimidad humana y hasta dónde existe la libertad», opinó.

Y agregó: «Porque hasta hace poco creíamos con pasión, una definición de la libertad. Ahora la ciencia nos dice que, si por libertad se entiende seguir los deseos y las inclinaciones, la libertad existe. Si por libertad se entiende que somos capaces nosotros de gestar esas inclinaciones y esos deseos, la libertad no existe. Este problema lo tendrán las nuevas generaciones y la política tendrá que hacerse algo, porque la política es la lucha por la felicidad humana».

Finalmente, Mujica subrayó que en política no hay sucesión sino causas y «los hombres y mujeres pasamos, pero las causas sobreviven». «Lo único permanente es el cambio», dijo.

Si bien para el senador la biología impone cambios, «también tiene que haber una actitud de cambios, de dar oportunidad a nuevas generaciones; construir, ayudar a construir el porvenir, ya que la vida se nos va y es inevitable, pero las causas quedan»:

«He pasado de todo en la vida. Estar atado con alambres con las manos en la espalda. Irme de cuerpo por no poder aguantar en un camión y estar así dos o tres días. Estar dos años sin que me llevaran a bañarme y tener que bañarme con un frasco. He pasado de todo, pero no le tengo odio a nadie. Y quiero transmitirles a los jóvenes: hay que darle gracias a la vida. Triunfar en la vida no es ganar. Triunfar en la vida es levantarse y volver a empezar cada vez que uno cae», concluyó.