En Chile perdió la extrema derecha a la que pertenece la mayoría del gobierno de Piñera, incluso él mismo
26/10/2020
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Entrevistado en InterCambio el analista internacional Carlos Figueroa, secretario del Foro de Política Exterior de Chile e integrante del sector Revolución Democrática de ese país, habló del “resultado claro, decisivo, abrumador y contundente” del referéndum de este domingo 25 y favorable a un proceso constituyente que deje atrás la Constitución de la dictadura.

Figueroa confirmó que “votaron alrededor de 700.000 personas más que en la última elección presidencial” y esto además “en un tiempo de pandemia. Hay innumerables casos de adultos mayores y personas con cuidados que no fueron a votar por temor” a comprometer su salud. Por lo tanto, “uno podría, sin mucho problema estadístico, ver que si no hubiéramos estado en un contexto de pandemia, ese 50%” de ciudadanos habilitados que votaron “podría haber sido al menos un 60% de participación” del cuerpo electoral, “participación que históricamente en Chile viene a la baja” hasta la víspera.

La participación en todas las instancias electorales es voluntaria en Chile desde hace aproximadamente una década. Pero “hay una disposición en el acuerdo que se firma en noviembre del año pasado” según la cual “el plebiscito para aprobar o rechazar el nuevo texto constitucional”, conforme a la decisión adoptada ayer por el pueblo, se hará “con voto obligatorio. Entonces esa va a ser nuestra primera elección plebiscitaria con voto obligatorio”, lo que dotará de “robustez al resultado final de este proceso”.

En el país trasandino “hay un porcentaje muy menor de la población, alrededor del 1% o menos, que tiene mucho poder y la mayor influencia económica”. Esto se refleja en el dato de que “las tres comunas en donde ganó el rechazo” al proceso constituyente, “son por lejos las tres comunas más ricas de Chile” y allí vive “gran parte de la élite política y económica”.

“Entonces tenemos una elite política y sobre todo económica que tiene una desconexión brutal con el país y que está muy bien reflejada en la Constitución actual”, precisó el analista y subrayó que “una de las primeras cosas fundamentales que va a cambiar esta nueva Constitución, es la iniciativa popular y la conexión más directa con lo que piensa la gente”.

“Las mayorías de Chile piden una representación más participativa y no delegativa del poder” en los procesos de toma de decisiones sobre los principales asuntos de interés nacional. “Y eso fundamental pasa por distribuir el poder”, desafío que comprende varias dimensiones como la geográfica, la de género y la comunitaria, es decir que “el Estado de Chile incorpore dentro del concepto de Nación, a las otras Naciones que conviven con el pueblo criollo, desde antes que llegaran los españoles”.

Sobre el balance político-ideológico del abrumador resultado de la víspera, Figueroa caracterizó que “esto no es una derrota de la gente de derecha” sino de “una elite política que conduce a la derecha en Chile, e incluso de una parte radical de esa derecha”. Y también, “sin duda alguna, el gobierno es un gran perdedor porque no se la jugó por hacer el plebiscito” y porque “desde que empezaron las movilizaciones el año pasado, básicamente el gobierno vio como un enemigo a quienes se movilizaban en las calles”.

“Eso generó una polarización bastante inexistente a nivel poblacional entre los que querían aprobar y rechazar. También los medios de comunicación siguieron esta línea del gobierno de creer que la mitad de Chile estaba por el apruebo y la otra por el rechazo, cuando la gran mayoría quería seguir un proceso de cambio profundo, sustantivo de las reglas del juego. Es la extrema derecha la que pierde, en la cual está la gran mayoría del actual gabinete de gobierno de Sebastián Piñera, incluyéndolo a él mismo”, anotó.