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TLC con China

En 2017 Lacalle planteó que Uruguay debía negociar con el aval del Mercosur o «atenerse a las consecuencias»

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Foto: Javier Calvelo / adhocFOTOS

Siendo senador, el presidente Luis Lacalle Pou planteó sus «dudas» ante un posible Tratado de Libre Comercio con China y abogó por el cumplimiento de la decisión n.º 32 del 2000, que hoy entiende «no está en vigor».

En 2017 Lacalle convocó al Canciller Rodolfo Nin Novoa a la Comisión de Asuntos Internacionales del Senado para que explique el nivel de avance en el acuerdo con el gigante asiático y despejar «dudas» sobre el mismo.

Según consta en la versión taquigráfica a la que accedió M24, el hoy mandatario recordó que en su agenda de gobierno hizo «foco en la decisión n.º 32 del 2000 y su cumplimiento», y recordó que «Uruguay siempre se ha apegado a derecho» y «siempre ha hecho caudal de ese respeto al Derecho Internacional Público».

Lacalle dijo en aquel entonces que «si no bastara con eso, podemos llegar a ser titulares de medidas retaliatorias por parte de los otros países. En definitiva, cumplimos porque es nuestra forma de ser, pero también porque nos conviene. En este caso, no estaríamos ante una primera vez, porque ya se hizo con México y por eso entendemos que estas exigencias deben ser flexibilizadas.»

Luego advirtió que «si mañana Brasil y Argentina, con sus mecanismos, establecen que no están de acuerdo con el hecho de que Uruguay suscriba un tratado de libre comercio, nos pasaría como en el ludo: volveríamos atrás para empezar de vuelta, salvo que Uruguay pretendiera avanzar en solitario y, de alguna manera, atenerse a las consecuencias con Brasil, que si no fue nuestro principal socio comercial este año, seguro fue el segundo, pero creo que este año cerró como el primero».

El 7 de julio de 2021, Uruguay le comunicó a los socios del Mercosur que comenzaría a conversar con terceros para negociar acuerdos comerciales extrazona, y argumentó que la decisión 32/00 (ndlr: del año 2000) que fuera defendida por Lacalle en la comisión parlamentaria, «no está en vigor».

Ganadores y perdedores

En aquella sesión de la comisión parlamentaria, el hoy mandatario dijo que «las principales oportunidades están para los sectores exportadores de soja, lana, carne bovina y lácteos», y advirtió que si bien «sabemos los aranceles que pagamos y lo que hacen nuestros competidores, pero también somos conscientes de que se pueden generar corrientes de importación que perjudiquen a algunos sectores de nuestro país».

Lacalle explicó que «los sectores más sensibles en una negociación con China son la cadena textil, la de la vestimenta, ropa de cama y calzados», y puntualizó que eso englobaba a unos 8.300 trabajadores.

En un «segundo escalón» puso a las industrias químicas básicas, al plástico, a la metalurgia, al sector automotriz y al papel, lo que afectaría a unos 24.600 trabajadores más.

Para Lacalle era claro que «los beneficios o efectos de un acuerdo comercial –sobre todo en estos sectores– no dependen únicamente del resultado de la negociación con China y la salvaguardia que de alguna manera se pueda obtener, sino de las acciones internas que tome el Uruguay, es decir, cómo nos preparamos para ese encuentro con la República Popular China».

«Por esa razón, es fundamental apoyar la transformación productiva y competitiva, es clave», puntualizó y planteó que «tenemos dos opciones: tapar el sol con un dedo, no prever las consecuencias y que, de alguna manera, llueva sobre mojado, o hacer una planificación estratégica y adelantarnos a la jugada, y eso es lo que queremos».

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