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El secretario de FEMI recalcó que “Roslik murió en una tortura, bajo penurias de todo tipo y con mucho dolor”
19/08/2020
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Entrevistado en InterCambio, el secretario de la Federación Médica del Interior (FEMI), Osvaldo Bianchi, desmintió las expresiones del militar retirado Alberto Loitey, quien sostuvo que el médico Vladimir Roslik murió de un simple paro cardíaco y no asesinado en la tortura en 1984.

La FEMI emitió este martes 18 un comunicado en el que responde con contundencia a las declaraciones de Loitey, quien es candidato a intendente del Departamento de Soriano por Cabildo Abierto y que en 1984 revistaba en el Regimiento de Caballería Mecanizado N° 9 de Fray Bentos, el mismo donde Roslik fue salvajemente torturado hasta morir, en abril de ese año.

Bianchi destacó que “para nosotros Vladimir Roslik es parte de FEMI” y evocó aquel periodo aún cruento del país, cuando corrían los años 80, ya la dictadura estaba en retirada, crecían las movilizaciones y se realizó el Acto del Obelisco el 27 de noviembre de 1983 que «preanunciaba el fin cercano de la tiranía, aunque todavía operaba algún coletazo del horror”.

«El más cruel y tardío de esos coletazos fue el caso Roslik (…) el 15 de abril de 1984, cuando, en el marco de ´operaciones antisubversivas, al colega lo detienen en su hogar de San Javier, lo llevan al Regimiento de Caballería 9 de Fray Bentos y al otro día lo matan en la tortura”, recordó.

El entrevistado prosiguió reseñando lo sucedido y describió el cuadro clínico registrado en el cadáver de Roslik por una segunda autopsia, reclamada con decisión y valentía por la esposa de éste tras la primera “autopsia apócrifa” realizada por médicos que avalaron «la mentirosa versión militar». Dicho cuadro incluía “rotura de hígado” y “hemorragia” entre otros daños producidos por las torturas y que determinaron su muerte.

Bianchi relató que “en ese momento FEMI reacciona” y como parte de esto le hace un juicio ético al equipo médico forense que había validado la autopsia apócrifa y por ende la tortura. La gremial expulsó de su seno a dos de esos profesionales y a partir de ello crea la Comisión de Ética Médica, también integrada por el Sindicato Médico y el Colegio de Abogados.

Después mencionó otros casos de médicos cuestionados y también expulsados por hacer lo mismo que aquéllos en otros crímenes. “No se puede naturalizar el horror, la barbarie. Los más jóvenes escuchan esas versiones sin fundamento alguno, por eso es muy importante recordar y tener memoria de nuestro pasado para que esto no ocurra más”, subrayó.

Luego recalcó que “Roslik murió en una tortura, bajo penurias de todo tipo y con mucho dolor. «Lo de Loitey le hace mucho daño a la sociedad, mucho daño al vivir democrático, de ahí la necesidad de tener memoria”, apuntó.

Finalmente, el secretario de FEMI remarcó que el primer médico juzgado y expulsado por mentir y faltar a su compromiso ético, ocultando la tortura como causa real de heridas, daños y muertes a muchos presos políticos, fue Eduardo Saiz Pedrín. Tras el caso Roslik y al año siguiente le siguieron, por casos similares, Vladimir Bracco y Nelson Fornos. “Un pueblo tiene que tener memoria para progresar como sociedad”, insistió.