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Info 24

El prohibicionismo es un experimento que salió muy mal; así les cuidamos el precio y el negocio a los narcos, señaló secretario de la Junta de Drogas

Foto: Nicolás Celaya /adhocFOTOS

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El Ministerio del Interior le ha transmitido al Instituto de Regulación y Control del Cannabis (IRCCA) su pretensión de acceder al registro de domicilios de autocultivadores y de clubes cannábicos como parte de su declarada lucha contra el narcotráfico, pero el titular de la Junta Nacional de Drogas (JND), Daniel Radío, confirmó en INFO24 que tal pretensión no corresponde porque de otorgarse el acceso a los datos se estaría vulnerando aspectos sensibles de privacidad y derechos establecidos en la Ley 19.172.  

Al respecto, explicó Radío, “yo creía” a priori que el IRCCA “no estaba habilitado legalmente para dar esa información y entonces consultamos a la Unidad Reguladora y de Control de Datos Personales de Presidencia de la República, que es un organismo especializado” en ese tipo de normativa. Éste elaboró “un análisis profundo y este fin de semana conseguimos el dictamen”, cuyo texto manifiesta “básicamente” que el hecho de que “la identidad sea un dato sensible no significa que no se pueda brindar en ciertas condiciones”. Éstas son “básicamente dos” y la primera indica que el dato puede entregarse al organismo que lo pide “si hay el consentimiento del titular del dato”, es decir el autocultivador y/o el club cannábico; y la segunda es “si el dato puede ser brindado de manera anonimizada, o sea que no implique la identificación de la persona”, condición ésta que supone varias imposibilidades reales detalladas al aire por el titular de la JND. Éste añadió, como imposibilidad de que se otorgue dicha información, que “la Ley 19.172 no solo establece que la identidad es un dato sensible sino que además nos mandata a proteger la privacidad de los usuarios (…) con lo cual nosotros no estamos en condiciones de que el dato sea anonimizado”.

Despejado ese aspecto, que en apenas un año ha dado pie a numerosas situaciones de severa vulneración de derechos, allanamientos y requisas de dudosa legalidad, Radío abordó otras dimensiones que hacen al asunto. Por ejemplo, “la Ley” de Regulación y Control del Cannabis “es relativamente nueva” dado que “se aprobó en 2013, tiene 8 años pero inclusive tardó que se haya aplicado en su totalidad. Recién se comenzó a vender cannabis en las farmacias en 2017, pasaron 4 años para que la Ley se aplicara en su totalidad y nos cuesta hacernos a la idea de que estamos transitando un camino que implica el cambio de paradigma respecto al uso del cannabis”. 

“Estamos acostumbrados a que era una sustancia (…) no de consumo prohibido pero sí de acceso prohibido, entonces estamos desandando el camino del prohibicionismo. Las personas y las drogas hemos convivido a lo largo de muchos milenios (…) y solamente un siglo estuvieron prohibidas de esos casi 6 milenios (…) y eso es un experimento que hizo la Humanidad respecto a las drogas. Y es un experimento que salió muy mal, porque si uno mira todos los males que nos puede provocar la droga (…) se han visto multiplicados N veces en el siglo de prohibicionismo, tenemos muchos más problemas vía prohibicionismo que cuando no lo hubo”.

“La cantidad de drogas que se usa es mucho mayor en el último siglo de prohibicionismo que antes, la variedad de drogas” sintéticas también “y sobre todo les hemos cuidado el precio a los narcos, les estamos cuidando el negocio. El cannabis uruguayo, cuando se comercializa en Brasil, vale el cuádruple de lo que vale en Uruguay. ¿Y por qué es eso? Porque está prohibido, es el mejor negocio para los narcos que esté prohibido”, graficó.

En Uruguay “estamos desandando ese camino y a veces el imaginario social, como colectivo social, nos cuesta darnos cuenta de eso. Esto no implica pronunciarse respecto a que la sustancia sea inocua o perjudicial para la Salud, que es un debate paralelo. Que una sustancia sea prohibida o legal no quiere decir que es perjudicial para la Salud o que es saludable. De muchas sustancias está autorizado su consumo y no son saludables, y eso no quiere decir que hay que prohibirlas, verbigracia las mollejas. Hay muchas cosas que usamos y consumimos que no son saludables”, razonó. 

De todos modos, aclaró Radío acerca del beneficio que la prohibición le reporta al narcotráfico, “para mí el objetivo de la Ley no debería ser quitarle mercado al narcotráfico, es una mirada distorsionada del objetivo de la Ley. Porque en realidad el protagonista de una política pública no debe ser el narcotráfico sino que debe ser el usuario, el ciudadano, y lo que tiene que haber es una mirada de derechos. O sea, con un enfoque de derechos, yo tengo que centrarme en los derechos de la ciudadanía al uso del cannabis, y eventualmente, un efecto secundario, deseable, es que se le quite mercado al narcotráfico, pero no el objetivo central” sino “un efecto que se tiene que producir, lógicamente, y se va a producir en la misma medida que se siga descorriendo el velo respecto al prohibicionismo”.

Asimismo, agregó como dimensión a analizar, la Ley “genera algunas cuestiones que nos cuesta manejar”. Por ejemplo “se ha dicho: ´si yo vendo alcohol no tengo ningún problema en que se conozca mi dirección, del comercio que vende alcohol. ¿Por qué si tengo un club cannábico el dato se hace secreto?´. Esto está bien, pero no menos cierto es que si yo consumo alcohol nadie me obliga a poner la cédula arriba de la mesa y a decir dónde vivo y no sé qué. Entonces se hace un tratamiento distinto y eso genera un tratamiento distinto también de los datos que el usuario aporta”, advirtió.

Después, el titular de la JND habló de su propuesta hacia los turistas. “En el mediano plazo, a largo plazo, nos va a parecer extraño que alguna vez haya estado prohibido que un turista acceda a cannabis, nos va a parecer raro y va a ser una cosa común en el mundo, como es común acceder a tomar un vaso con una bebida alcohólica. Y me parece que para ahí es que va el mundo. Insisto, esto no implica pronunciarse respecto a que la sustancia sea saludable o no. Lo saludable es que tratemos a los adultos como si fueran adultos. Alguna vez esto va a ser una cosa común, que los turistas concurran a otro país y usen cannabis, y además es muy probable que en algunos lugares ya esté pasando de manera irregular. Entonces es un camino que tenemos que intentar transitar. Lo que pasa es que implica, además de la decisión política de avanzar en ese sentido, aspectos técnicos en los que hay que sacarle punta al lápiz: dónde se va a vender, a quiénes, con qué condiciones, quién va a producir, quién va a distribuir, todo eso es una discusión. ¿Va a ser el mismo sistema que las farmacias? ¿Va a ser otro? (…) habrá que sentarse y empezar a pensar cómo se instrumenta”.

Radío recalcó la evidencia de que “la prohibición es un experimento que salió mal, hay que ver cómo nos vamos retirando de ese experimento”.