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Info24

El odio y la crisis del modelo de convivencia
24/08/2020
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Por: Linng Cardozo.

Definición de odio

Sentimiento profundo e intenso de repulsa hacia alguien que provoca el deseo de producirle un daño o de que le ocurra alguna desgracia.

Cuando odiamos, ¿nos odiamos a nosotros?

Cuando odiamos, parece ser un sentimiento bien primitivo, como que el avance civilizatorio -de la conversación, el dialogo y el intercambio- no hayan existido en la construcción humana.

En los últimos años en Uruguay y el mundo, se han incrementado las expresiones de odio sobre todo a partir de la expansión de las redes sociales. En especial uno puede comprobar esto desde la red social Twitter en tanto es la que permite que cualquiera, en forma anónima, abra una cuenta.

El anonimato de las cuentas parece sacar lo peor de nosotros y decimos lo que dando la cara no decimos. Es como que el anonimato elimina los controles sociales de convivencia.

Sin embargo, esas expresiones de odio no solamente están en Twitter ni en otras redes como Facebook, sino también en la cotidianidad.

Es posible encontrar esas conductas tanto en el trabajo como en una reunión de vecinos en un edificio o una diferencia de procederes en un supermercado, cuando no se acepta la autoridad (hay que ponerse el tapabocas).

Por supuesto que aparecen mensajes violentos o abusivos para con las mujeres.

Estas expresiones -que no solamente se registran en Uruguay- es motivo de investigación en varios países y aquí.

Daría la impresión que lo que está en crisis es el modelo de convivencia y un cierto rechazo a las modalidades de gestión de las tensiones entre las normales diferencias que existen en una sociedad. Daría la impresión incluso que lo que está en tremenda tensión es la democracia liberal representativa tal como la conocemos.

Ahora bien, ¿qué es lo que desata la conducta de odio? ¿Qué está detrás, el móvil oculto que genera esas expresiones?
Ahí se abre un amplio campo para explorar.

Veamos ahora un primer abordaje: el odio desde una perspectiva sicológica. Para eso estuve conversando con la sicóloga Adriana Filgueiras.

 

Ahí hay una primera aproximación: reacción con instintos primitivos, algo que nos llama desde nuestros primeros dolores, la destrucción del otro o de lo otro que no soporto o la proyección: sacar de mi lo que no acepto de mí.

Cuando no tengo barreras -no las acepto- reacciono primitivamente.

Para las cuentas anónimas no existen esas barreras de contención social. Ojo: esto no sirve solo para explicar el odio, sino otro tipo de expresiones como la de índole sexual. Se leen expresiones en Twitter -provenientes de cuentas anónimas- que cara a cara o públicamente con identificación de autoría, no se dirían. En resumen, se reconoce la existencia de un límite social y para eludirlo, voy por el lado de lo anónimo. “Aquí me siento cómodo, puedo decir cualquier cosa”, parecen decir.

Hay otro asunto que me parece interesante de lo conversado con Adriana Filgueiras: el odio como factor de unidad.

Ahora sí, nos vamos aproximando a territorios complejos pero que parecen dar respuesta a esto que le pasa a las sociedades.

Antes a ingresar en otros campos del tema, digo que estas reflexiones parten de un grupo de gente que tiene tiempo para mirar a lo lejos. Hay otro grupo de uruguayos que no tiene tiempo para eso. Que su mañana es hoy. Quiero dejar constancia que es fácil pensar y sobrevolar los temas con cierto aire académico, pero hay gente que no puede porque sus prioridades son otras.

En resumen: quiero decir que es fácil pensar con la panza llena y es más difícil pensar con la panza vacía.

La dificultad para identificar el odio

Como dije, el fenómeno del odio no es un fenómeno uruguayo.

En España y en Argentina -por estos días- se han dado expresiones públicas de odio con el pretexto de la pandemia.

En España un grupo de programadores creo un sitio que se llama “Odiometro.es”. El Odiómetro es una iniciativa para hacer conciencia de la alta cantidad de odio que se vierten en los mensajes y respuestas en Twitter.

Ahí ustedes pueden ingresar y verán que hay 220 tuit agresivos o de odio por minuto.

Además del análisis en tiempo real tiene un archivo histórico donde se puede ver una estadística del odio por horas o días y también cuál es la cuenta más odiadora y la cuenta más odiada (no haré spoiler, pero obviamente triunfa la temática política). El odio parece oscilar con los vaivenes de los ciclos semanales; con picos hacia las 12.00 y las 00.00 (y supongo que los lunes).

¿Qué hicieron estos españoles? En un programa, cargaron palabras -que pueden expresar odio- y ese motor de búsqueda captura on line todo lo que se expresa en twitter con las palabras predefinidas.

Ahora bien, esa herramienta tiene algunas dificultades: ¿cuáles son las palabras que definen el “odio”?

Acá en Uruguay, dos estudiantes de la Facultad de Ingeniería hicieron un trabajo sobre el odio en redes.

Se trata de Lucas Kunc y Manuel Saravia que trabajaron bajo la tutoría de los docentes Juan José Prada, Mathias Etcheverry. Se trata del trabajo de grado, para recibirse de ingenieros.

El trabajo se llama «Identificación de discurso de odio en Redes Sociales».

Antes de ingresar a este trabajo, informo que Twitter tiene una política pública sobre conductas de incitación al odio. El tema es que no las cumple, salvo con cuentas oficiales, verificadas, y que son relevantes. Es el caso de Donald Trump. Hace poco hizo un tuit que podría ser interpretado como incitación a la violencia cuando pareció apoyar la represión contras las manifestaciones por el asesinato a manos de la policía de un afroamericano. Twitter le borró el texto.

Fijense: Twitter dice: “no se permite fomentar la violencia contra otras personas ni atacarlas o amenazarlas directamente por motivo de su raza, origen étnico, nacionalidad, pertenencia a una casta, orientación sexual, género, identidad de género, afiliación religiosa, edad, discapacidad o enfermedad grave. Tampoco permitimos la existencia de cuentas cuyo objetivo principal sea incitar la violencia contra otras personas en función de las categorías antes mencionadas.”

Pero uno se asoma a Twitter y hay palabras de mensajes de incitación al odio. ¿Por qué Twitter no actúa, entonces? Porque esto es por plata: a Twitter le interesa el crecimiento del numero de cuentas para mantener posiciones privilegiadas en los mercados de valores. Si se le cayera el numero de cuentas, sus acciones caen. Sencillo.

Vamos al estudio de los estudiantes de Ingeniería.

Ellos encontraron dificultades severas para definir cuales son las palabras que definan expresiones de odio.
Lucas Kunc lo explica.

 

El otro asunto muy importante es que encontraron una sensibilidad especial antes de hacer el trabajo. Tiraron la idea del trabajo en una red y recibieron muchas expresiones como esta: “¿quieren ese trabajo para censurar mi libertad de expresión?”

Manuel Saravia lo explica.

 

La responsabilidad de los comunicadores

Hay otro ángulo que pretendo explorar en esto del odio y es la responsabilidad de los comunicadores, del especial rol formativo y educativo que cumplen los comunicadores o personas relevantes o referentes positivos en cualquier actividad.

La actual civilización, les otorga a los medios un rol enorme en la formación de las cabezas. Eso se vio aumentado con la expansión de las redes.

Si la sociedad confía -por un conjunto de factores- en esos referentes, ¿cuál debe ser la actuación de ese referente?

Quiero compartir con ustedes un audio. Se trata de Jesús Quintero, que lo recordarán como “El perro verde”.
Habla de estos temas.

 

Tres conclusiones.

  1.  La sociedad uruguaya -en un definido modelo de convivencia- atiende el tema del odio y está expresado en la Ley Nº 17.677 del Código Penal uruguayo. La incitación al odio está definida allí como «…violencia moral o física contra una o más personas en razón del color de su piel, su raza, religión, origen nacional o étnico, orientación sexual o identidad sexual…».
  2. Algunos filósofos han ofrecido muchas definiciones del odio. Descartes ha visto el odio como la conciencia de que algo está mal, combinada con un deseo de retirarse de él. Baruch Spinoza, definió el odio como un tipo de dolor que se debe a una causa externa. Aristóteles ve el odio como un deseo de la aniquilación de un objeto que es incurable por el tiempo. Por último, David Hume cree que el odio es un sentimiento irreductible que no es definible en absoluto. Consideran al odio como lo opuesto al amor o amistad.
  3.  Con expresiones de odio, ¿convenzo a alguien? ¿Es una expresión que me ubica en lugar de pertenencia, en una manada? ¿No habrá otra forma de decir “pertenezco a esta tribu”?

 

Materiales consultados.

Usted no odia a otros, se odia a sí mismo. El País Madrid.