El movimiento sindical «va a hacer resistencia a las políticas conservadoras del gobierno”
17/09/2020
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Foto: Santiago Mazzarovich / adhocFOTOS

Entrevistados en InterCambio presidente y secretario general de la central sindical, Fernando Pereira y Marcelo Abdala, resaltaron la alta adhesión al paro general de este jueves y fustigaron la política fiscalista del gobierno.

Pereira destacó el evidentemente alto grado de adhesión popular a la acción colectiva de hoy y razonó que “si el paro no tuviera acatamiento, nadie estaría preocupado” en tantas ramas de actividad paralizadas, que repasó.

Recordó que “esta es una medida fuerte en cualquier parte del mundo” y el movimiento sindical uruguayo “no la toma porque sí” sino en defensa de “una agenda que está coartada” por la política del gobierno y que incluye empleo, medidas para reducir la cantidad de trabajadores en seguro de paro, despedidos y desocupados que dejan de buscar empleo, y suba del salario.

Señaló el hecho negativo de que “entraron dos proyectos de reglamentación sindical al Parlamento” orientados a constreñir el ejercicio de las formas de huelga. En este punto transmitió al trabajador no sindicalizado que “cuando lea el recibo y lea el aguinaldo”, recuerde que ese beneficio “lo ganó un Sindicato” así como también una extensa lista de conquistas que reseñó.

Refirió a la batalla cultural que se libra en el plano mediático en torno al sentido común cotidiano, porque “vamos dando como verdades cuestiones que son bien refutables” como la supuestamente mala imagen que el movimiento sindical tendría entre la mayoría de los ciudadanos. Refutó ese supuesto citando una encuesta “de Opción” que registra el equivalente a “1 millón” de opiniones positivas y recalcando el alto acatamiento a este paro.

Recordó que las campañas y operaciones mediático-políticas contra los sindicatos también buscan instalar socialmente la idea tan absurda como falsa de que los militantes integran las organizaciones sociales porque de otro modo no tendrían lugar ni función para aportar algo a la sociedad.

Semejante pretensión es otra expresión lamentable y constante de algo que “se llama lucha de clases” en la sociedad, una realidad que ejemplificó describiendo que “hay contradicciones entre los intereses que defiende Un Solo Uruguay y los intereses que defiende el movimiento sindical”, apuntó.

Ratificó que “el movimiento sindical va a hacer resistencia a las políticas conservadoras del gobierno”. “Nosotros vamos a pujar para que los recortes no los terminen pagando los sectores más débiles de la sociedad”, precisó. Después Pereyra desarrolló una defensa de la legitimidad histórica y presente del movimiento sindical, y desplegó una crítica de base a la desigualdad social estructural que genera y reproduce el sistema capitalista. Luego habló de productividad, al igual que Abdala, y de la necesidad de que las empresas den información para medir las variables involucradas en la producción al efecto de fijar las metas de productividad, algo que no es posible por la negativa cerrada de las empresas a aportar la información.

Criticó la concepción oficial de sostenibilidad fiscal y recordó que para que haya “República”, debe haber libertad plena de discusión y acción social. Abdala, por su parte, destacó que “la plataforma” de la central sindical comprende y expresa también a “sectores” trabajadores “que están en el subsuelo” de la economía “capitalista”, como “la informalidad” laboral.

Lamentó que en el gobierno “hay dogmatismo y falta de escucha y de diálogo para acordar”, algo indispensable en una sociedad caracterizada por las contradicciones entre intereses de clase. Justamente por esto “el diálogo tiene que estar en función de construir acuerdos y eso no ha habido”, anotó.

Graficó la vida democrática de los sindicatos uruguayos y a quienes los atacan les recordó que “el movimiento obrero uruguayo defendió la democracia” como pocos sectores sociales organizados lo hicieron. “El movimiento sindical y popular es garante de la democracia en el país”.

Luego contestó a la pretensión del gobierno y del empresariado de que la reducción salarial es factor de generación de empleo. “No necesariamente” es así y los hechos siempre confirman que es “absolutamente equivocada”.

Habló de la concepción y el proyecto del PIT-CNT de construcción de una sociedad productiva basada en la articulación entre trabajo y conocimiento, apuntando a una producción de bienes y servicios cimentada en procesos de calidad que alcancen a las relaciones laborales y las condiciones de trabajo.

Después fustigó al gobierno porque “la única lógica que lo atraviesa es la preocupación fiscal”, cuando urge aplicar un enfoque “contra-cíclico”.